16-03-2008, 13:55:03
Eeeuhh... Sólo quiero deciros que estoy, que estoy aquí. Lo que pasa es que apenas aguanto un rato ante el pc sin que se me descoyunte la espalda.
Aprovechando que el Pisuegra lleva agua, unos apuntes sobre Jenofonte:
.-"ANÁBASIS", de Jenofonte (LA RETIRADA DE LOS DIEZ MIL)
1º) ¡Marditos roedores de Holliwood! Cuando vi una peli llamada "10.000" me precipité a ejercer mi derecho al pirateo pagado con canon pero, ah, mi gozo en un pozo: en Yankilandia todavía no se han enterado de la epopeya que protagonizaron los diez mil.
2º) Hay una pequeña INMENSA JOYA de Thomas de Quincey (el de "Memorias de un comedor de opio inglés"), basada en el estilo de Jenofonte:
"La Rebelión de los Tártaros". IMPRESCINDIBLE (o acollonante, como más os guste).
La heroica y real hazaña de los tártaros está contada "al modo de Jenofonte y sus diez mil". Sólo con pensar en el camino de miles de kilómetros infestado de enemigos mortales que recorrieron tanto griegos como tártaros vale la pena creer en la especie humana. Un siglo después Alejandro haría ese camino a la inversa.
Él es la razón -Jenofonte- de que Arriano quisiera contar la aventura alejandrina marchando sobre Asia en 7 libros, al modo en que su antecesor Jenofonte escribió su heptalogía.
La 3ª JOYA muy similar es puramente española: Ramón Muntaner y los almogávares. Traición del imperio (Bizancio/Persia), decapitación de los generales y mandos... Única salida esclavitud y muerte o luchar. Ambos, griegos y españoles, lucharon y ganaron eligiendo democráticamente nuevos jefes.
Ramón Muntaner sólo es comparable a Bernal Díaz del Castillo y la conquista de México, pero el hecho de una retirada heroica no está en el Bernal (aparte de la Noche Triste o temas episódicos), porque Cortés venció -como Alejandro- a un imperio que le superaba mil a uno y a la propia ambición de los españoles administradores cubanos.
3º) "La Retirada de los diez mil" es uno de mis libros preferidos.
Jenofonte, discípulo de Sócrates (que le salvó la vida siendo niño en plena batalla), y compañero de gente tan "anónima" como Platón protagonizó una de las páginas más gloriosas de nuestra Historia que estaría muy presente en la memoria de Alejandro (y Aristóteles, discípulo de todos ellos).
Compañero de estudios de Platón, que era un año menor, Jenofonte sufrió el destierro y desprecio ateniense que no asumía la nueva preponderancia espartana. Ser filo-espartano era el equivalente que sufrió más tarde Alejandro como filo-bárbaro, y la Historia intentó manchar sus memorias sin conseguirlo.
La marcha de Ciro el Menor (no el Grande, éste era su primo...) sobre Susa y posterior retirada de los diez mil fue en 401aC. y tardaron 15 meses en llegar a casa.Ciro, pese a su derrota y muerte en batalla, junto a Jenofonte demostraron que el Imperio Persa no era invencible en su terreno (los espartanos se defendieron en casa... Estos, en territorio hostil, no tuvieron una noche tranquila durante año y medio).
Primero Filipo y luego Alejandro tuvieron presente que las falanges griegas podían atacar cualquier objetivo por imposible que pareciera, y eso fue gracias a la Anábasis.
Diógenes Laercio nos transmitió parte de su historia:
Un día cualquiera, andando las calles de Atenas, el Maestro Sócrates cerró el pasó a cierto joven que no pasaba de 20 primaveras. Era Jenofonte.
Tras responderle, Sócrates volvió a preguntar tal y como venía haciendo con su discípulo Platón:
Al volver de la retirada de los diez mil Sócrates ya había bebido la cicuta desoyendo todos los consejos de sus amigos, pues no se puede defender la Ley si no se acata. Se puede cambiar la Ley, pero la que haya es la que debe ser norma de vida: fue la última lección del mayor Maestro hasta la llegada de Jesús.
Jenofonte, destrozado por la muerte de Sócrates, compuso:
.-"Entrevistas memorables de Sócrates".
.-"Apología de Sócrates".
23 años antes de la Anábasis de los diez mil, cuando Jenofonte era apenas un niño en la batalla de Delión (424aC.), quedó atrapado debajo de su caballo con los tebanos atacando y destrozando las filas atenienses. Sócrates volvió sobre el campo de batalla, sacó al muchacho como pudo y lo cargó sobre sus hombros por un largo trecho hasta alejarlo del peligro.
Lo mejor de todo es que ya entonces tratamos con "hombres libres". Ese Jenofonte que volvería como héroe y general explica al comienzo de si Libro III en la Anábasis cómo dejó a su maestro en Atenas:
Hoy "bárbaro" sigue siendo sinónimo de bestial ("bárbaro", por el "bar bar bar" a que sonaban sus lenguas para oídos griegos). Esa xenofobia nace del miedo a lo extraño. El xenófobo, como el racista, es simplemente un débil, alguien que teme, de igual modo que el violento es un cobarde.
Jenofonte, Bernal Díaz del Castillo, Alejandro Magno o el Inca Garcilaso están ahí para escupirnos a la cara semejantes miserias, para que las reconozcamos. Un día, antes de unos y después de otros, el sabio español Séneca escribiría que amo y esclavo son iguales, que ninguno es mejor que el otro... Y que todas las patrias son una sola: la Humanidad.
Aprovechando que el Pisuegra lleva agua, unos apuntes sobre Jenofonte:
.-"ANÁBASIS", de Jenofonte (LA RETIRADA DE LOS DIEZ MIL)
1º) ¡Marditos roedores de Holliwood! Cuando vi una peli llamada "10.000" me precipité a ejercer mi derecho al pirateo pagado con canon pero, ah, mi gozo en un pozo: en Yankilandia todavía no se han enterado de la epopeya que protagonizaron los diez mil.
2º) Hay una pequeña INMENSA JOYA de Thomas de Quincey (el de "Memorias de un comedor de opio inglés"), basada en el estilo de Jenofonte:
"La Rebelión de los Tártaros". IMPRESCINDIBLE (o acollonante, como más os guste).
La heroica y real hazaña de los tártaros está contada "al modo de Jenofonte y sus diez mil". Sólo con pensar en el camino de miles de kilómetros infestado de enemigos mortales que recorrieron tanto griegos como tártaros vale la pena creer en la especie humana. Un siglo después Alejandro haría ese camino a la inversa.
Él es la razón -Jenofonte- de que Arriano quisiera contar la aventura alejandrina marchando sobre Asia en 7 libros, al modo en que su antecesor Jenofonte escribió su heptalogía.
La 3ª JOYA muy similar es puramente española: Ramón Muntaner y los almogávares. Traición del imperio (Bizancio/Persia), decapitación de los generales y mandos... Única salida esclavitud y muerte o luchar. Ambos, griegos y españoles, lucharon y ganaron eligiendo democráticamente nuevos jefes.
Ramón Muntaner sólo es comparable a Bernal Díaz del Castillo y la conquista de México, pero el hecho de una retirada heroica no está en el Bernal (aparte de la Noche Triste o temas episódicos), porque Cortés venció -como Alejandro- a un imperio que le superaba mil a uno y a la propia ambición de los españoles administradores cubanos.
3º) "La Retirada de los diez mil" es uno de mis libros preferidos.
Jenofonte, discípulo de Sócrates (que le salvó la vida siendo niño en plena batalla), y compañero de gente tan "anónima" como Platón protagonizó una de las páginas más gloriosas de nuestra Historia que estaría muy presente en la memoria de Alejandro (y Aristóteles, discípulo de todos ellos).
Compañero de estudios de Platón, que era un año menor, Jenofonte sufrió el destierro y desprecio ateniense que no asumía la nueva preponderancia espartana. Ser filo-espartano era el equivalente que sufrió más tarde Alejandro como filo-bárbaro, y la Historia intentó manchar sus memorias sin conseguirlo.
La marcha de Ciro el Menor (no el Grande, éste era su primo...) sobre Susa y posterior retirada de los diez mil fue en 401aC. y tardaron 15 meses en llegar a casa.Ciro, pese a su derrota y muerte en batalla, junto a Jenofonte demostraron que el Imperio Persa no era invencible en su terreno (los espartanos se defendieron en casa... Estos, en territorio hostil, no tuvieron una noche tranquila durante año y medio).
Primero Filipo y luego Alejandro tuvieron presente que las falanges griegas podían atacar cualquier objetivo por imposible que pareciera, y eso fue gracias a la Anábasis.
Diógenes Laercio nos transmitió parte de su historia:
Un día cualquiera, andando las calles de Atenas, el Maestro Sócrates cerró el pasó a cierto joven que no pasaba de 20 primaveras. Era Jenofonte.
Quote:.-"¿Dónde se compran las cosas necesarias para la vida?"-Preguntó el Maestro.
Tras responderle, Sócrates volvió a preguntar tal y como venía haciendo con su discípulo Platón:
Quote:.-"¿Dónde se aprende a ser un hombre honrado?"Como el jovenzuelo no supo qué responder, el gran sabio le ordenó:
Quote:.-"Ven conmigo y te lo enseñaré"....Y así se convirtió en discípulo.
Al volver de la retirada de los diez mil Sócrates ya había bebido la cicuta desoyendo todos los consejos de sus amigos, pues no se puede defender la Ley si no se acata. Se puede cambiar la Ley, pero la que haya es la que debe ser norma de vida: fue la última lección del mayor Maestro hasta la llegada de Jesús.
Jenofonte, destrozado por la muerte de Sócrates, compuso:
.-"Entrevistas memorables de Sócrates".
.-"Apología de Sócrates".
23 años antes de la Anábasis de los diez mil, cuando Jenofonte era apenas un niño en la batalla de Delión (424aC.), quedó atrapado debajo de su caballo con los tebanos atacando y destrozando las filas atenienses. Sócrates volvió sobre el campo de batalla, sacó al muchacho como pudo y lo cargó sobre sus hombros por un largo trecho hasta alejarlo del peligro.
Lo mejor de todo es que ya entonces tratamos con "hombres libres". Ese Jenofonte que volvería como héroe y general explica al comienzo de si Libro III en la Anábasis cómo dejó a su maestro en Atenas:
Quote:.-"No iba como general, ni como capitan, ni como soldado..."Eran hombres libres, y por ello derribaron imperios.
Hoy "bárbaro" sigue siendo sinónimo de bestial ("bárbaro", por el "bar bar bar" a que sonaban sus lenguas para oídos griegos). Esa xenofobia nace del miedo a lo extraño. El xenófobo, como el racista, es simplemente un débil, alguien que teme, de igual modo que el violento es un cobarde.
Jenofonte, Bernal Díaz del Castillo, Alejandro Magno o el Inca Garcilaso están ahí para escupirnos a la cara semejantes miserias, para que las reconozcamos. Un día, antes de unos y después de otros, el sabio español Séneca escribiría que amo y esclavo son iguales, que ninguno es mejor que el otro... Y que todas las patrias son una sola: la Humanidad.
