17-03-2008, 03:04:41
(This post was last modified: 17-03-2008, 03:14:50 by El abad de Cucaña.)
El «asunto Elenco» me ha tenido ocupada la cabeza en estos últimos días. No se trata solo de que haya un individuo con rasgos psicológicos peculiares (Errante #198): lo llamativo del caso es que haya quienes lo jalean, justifican y utilizan. Además sus barbaridades provocan la aparición de otros capaces de expresarse con más brutalidad que él mismo. Por eso no enfoco el asunto como un fenómeno individual, sino colectivo. Que lo sea es precisamente lo que me produce preocupación.
Veamos a qué estímulos responden los sujetos a los que me refiero. Sandra Carrasco, en lo más agudo del dolor por el asesinato de su padre dijo:
El contexto es conocido: los partidos ilegalizados por su relación con Batasuna habían pedido la abstención. Ante la violencia, Sandra, como otros muchos hicieron, pide el voto sin especificar destinatario: contra armas, urnas.
Los partidos (todos los representados en el Parlamento) y organizaciones que se reunieron en la jornada de reflexión, aunque los términos fueran otros, apuntaban en la misma dirección en el comunicado conjunto que emitieron («Las organizaciones firmantes llamamos a los ciudadanos a responder a este crimen desde la serenidad y desde la firmeza democrática. Las elecciones democráticas del próximo domingo se convertirán en una nueva victoria de la libertad. ETA no ha conseguido ni conseguirá nunca torcer la libre voluntad de los ciudadanos.»)
Varias personalidades políticas se expresaron en términos parecidos a los de Sandra. Pondré solo dos ejemplos procedentes de muy diversas ideologías: Gaspar Llamazares (IU) el día 8-3 y L. Fernanda Rudi (PP) en la propia jornada electoral.
Ninguno de estos casos excitó las iras del individuo al que me estoy refiriendo. En consecuencia, es evidente la desproporción entre el estímulo pretextado y la respuesta efectiva. Entonces ¿qué mecanismo pudo activar la iracunda graforrea del sujeto y la aquiescencia de los otros? Evidentemente no pudo ser el hecho objetivo de que Sandra pidiera el voto (cualquier voto) como medio para frustrar los designios de los terroristas.
Si no pudo servir de espoleta el significado denotativo del mensaje de Sandra, tan similar al de otros que no inquietaron a Elenco ni a sus secuaces, necesariamente tuvo que ser el significado connotativo el que actuara.
Las connotaciones son significados que el receptor añade al contenido del mensaje en sí a partir de las experiencias previamente vividas o de su concepción del mundo.
De los escritos de Elenco se deduce una fortísima animadversión contra el presidente Zapatero y su partido. Varios de sus coristas pertenecen a una autodenominada Red Antizp. Elenco (y los demás no lo contradicen) es firme creyente en las hipótesis conspirativas que atribuyen al presidente Zapatero la autoría del atentado del 11 de marzo de 2004. A partir de esta «convicción moral» (mejor sería decir «inmoral»), cualquier infamia puede ser atribuida con toda desfachatez. Una vez que estos sujetos han adquirido su criterio de certeza, las conclusiones posteriores no necesitan reflexión alguna. Ya todo vale. Su pensamiento es deductivo, lo que les evita tener que confrontar sus hipótesis con los tozudos datos de la realidad.
La verdad es que la trivialización del pensamiento de Descartes ha hecho mucho daño al ser humano. El caso es que, cuando, con la garantía última de la fe (que sea esta religiosa o no es lo de menos), se ha alcanzado la certeza de que toda idea clara y distinta es verdadera, la razón puede producir monstruos y cualquier ocurrencia que se apoye en «convicciones morales» adquiere marchamo de veracidad. Eso dio lugar a las interpretaciones alucinadas del 11-M, que, su vez parecen inspirar el pensamiento infame de Elenco y los que lo jalean.
Supongo que de ahí deduce ese sujeto que el instigador del asesinato del padre de Sandra ha de ser necesariamente Zapatero y la muchacha, parte de sus huestes, debe haber sido cómplice no se sabe cómo, pero seguro que sí. Los coristas, por su parte creerán lo mismo que él y, si no lo creen, aplican aquello de se non è vero è ben trovato, callan, otorgan y ayudan a su señor.
En resumidas cuentas cabe atribuir a todos ellos una percepción de la realidad completamente distorsionada por una epistemología ful y la total falta de confrontación de las hipótesis con los datos comprobados.
De ese embasurado pensamiento tienen que proceder las connotaciones que hacen a Elenco interpretar que Sandra Carrasco pidió el voto para el partido socialista. Ella pide el voto (cualquier voto) para contradecir a ETA y su entorno político, pero él, que es listo, no se deja engañar. ¡De sobra sabe él que voto pedía Sandra! Connotaciones al canto: si esa muchacha es socialista y los socialistas son capaces (y ejecutores) de toda infamia imaginable, no va él a entender que pide el voto de forma neutra y por una causa que él mismo compartiría. ¿Cómo va a ser eso posible?
Además supone porque sí que la muchacha fue capaz de alterar la jornada de reflexión y dar un vuelco a las intenciones de voto de los ciudadanos: ¡logró que algunos votaran en lugar de abstenerse! Y eso es pecado cuando se consigue frenta a la estrategia abstencionista que a él le gustaría ver triunfante (y también a Elorriaga, si no mintió al Financial Times). Es que no es lo mismo que se abstengan unos u otros. El embasuramiento de su mente produce las connotaciones que le permiten enfurecerse ante el mensaje de Sandra y su interpretación del mensaje de Sandra embasura aún más sus ideas. Así ad nauseam.
¿Y los demás? ¿Por qué comparten y aceptan sus infamias? Porque comparten con él los esquemas mentales y las creencias (sus ideas claras y distintas) y, por lo tanto, las connotaciones que superponen al mensaje de Sandra. Por eso no creo que el asunto que tratamos sea un problema individual del autor de las infamias. Los del coro comparten con el las basurillas mentales, pero se aplica aquí, como en todos los aspectos de la vida, eso que escribió Erasmo y que uso como firma: «Fatuus, quicquid habet in pectore, id et vultu prae se fert et oratione promit.» Solo el menos inteligente expresa siempre en el rostro y las palabras lo que guarda su corazón.
Concluyo, que ya está bien: el problema, creo, no es psicológico (aunque pudiera haber un problema psicológico por medio), sino moral e ideológico. Mientras no se demuestre lo contrario, pensaré que la maldad es una de las opciones de la libertad. Y cada palo tendrá que aguantar su vela.
Veamos a qué estímulos responden los sujetos a los que me refiero. Sandra Carrasco, en lo más agudo del dolor por el asesinato de su padre dijo:
Quote:«Mi padre murió por defender la libertad, la democracia y las ideas socialistas. Era un hombre valiente que ha dado la cara y los que lo han matado son unos cobardes. Unos cobardes sin cojones. Pero sobre todo pido una cosa: y es que el asesinato de mi padre no sea manipulado por nadie. Eso no lo vamos a tolerar. Yo, mi madre, todos iremos a votar. Los que quieran solidarizarse con nuestro dolor, que acudan masivamente a votar el domingo. Para decir a los terroristas que no vamos a dar ni un solo paso atrás. Son unos hijos de puta»El fragmento que destaco en negritas es el pretexto que desata las iras del energúmeno y los cantos de los «chicos del coro».
El contexto es conocido: los partidos ilegalizados por su relación con Batasuna habían pedido la abstención. Ante la violencia, Sandra, como otros muchos hicieron, pide el voto sin especificar destinatario: contra armas, urnas.
Los partidos (todos los representados en el Parlamento) y organizaciones que se reunieron en la jornada de reflexión, aunque los términos fueran otros, apuntaban en la misma dirección en el comunicado conjunto que emitieron («Las organizaciones firmantes llamamos a los ciudadanos a responder a este crimen desde la serenidad y desde la firmeza democrática. Las elecciones democráticas del próximo domingo se convertirán en una nueva victoria de la libertad. ETA no ha conseguido ni conseguirá nunca torcer la libre voluntad de los ciudadanos.»)
Varias personalidades políticas se expresaron en términos parecidos a los de Sandra. Pondré solo dos ejemplos procedentes de muy diversas ideologías: Gaspar Llamazares (IU) el día 8-3 y L. Fernanda Rudi (PP) en la propia jornada electoral.
Ninguno de estos casos excitó las iras del individuo al que me estoy refiriendo. En consecuencia, es evidente la desproporción entre el estímulo pretextado y la respuesta efectiva. Entonces ¿qué mecanismo pudo activar la iracunda graforrea del sujeto y la aquiescencia de los otros? Evidentemente no pudo ser el hecho objetivo de que Sandra pidiera el voto (cualquier voto) como medio para frustrar los designios de los terroristas.
Si no pudo servir de espoleta el significado denotativo del mensaje de Sandra, tan similar al de otros que no inquietaron a Elenco ni a sus secuaces, necesariamente tuvo que ser el significado connotativo el que actuara.
Las connotaciones son significados que el receptor añade al contenido del mensaje en sí a partir de las experiencias previamente vividas o de su concepción del mundo.
De los escritos de Elenco se deduce una fortísima animadversión contra el presidente Zapatero y su partido. Varios de sus coristas pertenecen a una autodenominada Red Antizp. Elenco (y los demás no lo contradicen) es firme creyente en las hipótesis conspirativas que atribuyen al presidente Zapatero la autoría del atentado del 11 de marzo de 2004. A partir de esta «convicción moral» (mejor sería decir «inmoral»), cualquier infamia puede ser atribuida con toda desfachatez. Una vez que estos sujetos han adquirido su criterio de certeza, las conclusiones posteriores no necesitan reflexión alguna. Ya todo vale. Su pensamiento es deductivo, lo que les evita tener que confrontar sus hipótesis con los tozudos datos de la realidad.
La verdad es que la trivialización del pensamiento de Descartes ha hecho mucho daño al ser humano. El caso es que, cuando, con la garantía última de la fe (que sea esta religiosa o no es lo de menos), se ha alcanzado la certeza de que toda idea clara y distinta es verdadera, la razón puede producir monstruos y cualquier ocurrencia que se apoye en «convicciones morales» adquiere marchamo de veracidad. Eso dio lugar a las interpretaciones alucinadas del 11-M, que, su vez parecen inspirar el pensamiento infame de Elenco y los que lo jalean.
Supongo que de ahí deduce ese sujeto que el instigador del asesinato del padre de Sandra ha de ser necesariamente Zapatero y la muchacha, parte de sus huestes, debe haber sido cómplice no se sabe cómo, pero seguro que sí. Los coristas, por su parte creerán lo mismo que él y, si no lo creen, aplican aquello de se non è vero è ben trovato, callan, otorgan y ayudan a su señor.
En resumidas cuentas cabe atribuir a todos ellos una percepción de la realidad completamente distorsionada por una epistemología ful y la total falta de confrontación de las hipótesis con los datos comprobados.
De ese embasurado pensamiento tienen que proceder las connotaciones que hacen a Elenco interpretar que Sandra Carrasco pidió el voto para el partido socialista. Ella pide el voto (cualquier voto) para contradecir a ETA y su entorno político, pero él, que es listo, no se deja engañar. ¡De sobra sabe él que voto pedía Sandra! Connotaciones al canto: si esa muchacha es socialista y los socialistas son capaces (y ejecutores) de toda infamia imaginable, no va él a entender que pide el voto de forma neutra y por una causa que él mismo compartiría. ¿Cómo va a ser eso posible?
Además supone porque sí que la muchacha fue capaz de alterar la jornada de reflexión y dar un vuelco a las intenciones de voto de los ciudadanos: ¡logró que algunos votaran en lugar de abstenerse! Y eso es pecado cuando se consigue frenta a la estrategia abstencionista que a él le gustaría ver triunfante (y también a Elorriaga, si no mintió al Financial Times). Es que no es lo mismo que se abstengan unos u otros. El embasuramiento de su mente produce las connotaciones que le permiten enfurecerse ante el mensaje de Sandra y su interpretación del mensaje de Sandra embasura aún más sus ideas. Así ad nauseam.
¿Y los demás? ¿Por qué comparten y aceptan sus infamias? Porque comparten con él los esquemas mentales y las creencias (sus ideas claras y distintas) y, por lo tanto, las connotaciones que superponen al mensaje de Sandra. Por eso no creo que el asunto que tratamos sea un problema individual del autor de las infamias. Los del coro comparten con el las basurillas mentales, pero se aplica aquí, como en todos los aspectos de la vida, eso que escribió Erasmo y que uso como firma: «Fatuus, quicquid habet in pectore, id et vultu prae se fert et oratione promit.» Solo el menos inteligente expresa siempre en el rostro y las palabras lo que guarda su corazón.
Concluyo, que ya está bien: el problema, creo, no es psicológico (aunque pudiera haber un problema psicológico por medio), sino moral e ideológico. Mientras no se demuestre lo contrario, pensaré que la maldad es una de las opciones de la libertad. Y cada palo tendrá que aguantar su vela.
