26-03-2008, 09:12:59
Eduardo.
Veo que no recuerdas que fui peón. He puesto flores (que por supuesto he pagado de mi bolsillo) por las víctimas del 11M, igual que las he puesto (y seguiré poniendo) por las victimas de cualquier forma de terrorismo. No preciso youtubes de lo que conozco en primera persona.
Pero también te digo que lo seguiré haciendo - lo de poner flores -en silencio. No preciso aplauso por ello. Y además, aclaro, eso no me hará ni mejor ni peor persona.
Alguno de los que pone flores en recuerdo de una víctima no tienen reparo alguno en insultar luego a su familia (así ha sido en mi caso), por lo tanto, abiertos los ojos también en eso -con gran dolor, por cierto- los gestos externos cada día me dicen menos. Pueden no ser sinceros.
Y por supuesto, el acto de poner flores (que me parece muy adecuado, no lo critico, aunque ya digo, ya no me conmueve como antes, pues he descubierto que no siempre atiende al corazón, sino a otros intereses) no me dice que alguien sea o no bellísima persona y menos me indica su posicionamiento político. No lo exime de ser o no ser extremista, en cualquier caso. Eso me lo dice el cúmulo de actuaciones (incluso más que el de opiniones). La cerrazón intelectual -del signo que sea- es uno de los indicativos más claros de ese extremismo. La cerrazón, el creerse en posesión de la verdad absoluta, sin dar carta de credibilidad a nadie que opine distinto que uno mismo.
El tema me parece suficientemente aclarado. Pero si quieres te explico lo mal que me siento ahora, al haber sido consciente del uso que se ha hecho de mi condición de víctima (con mi enturbiado consentimiento, que aún me duele más)
Y puestos a hablar, pues lo haremos.
Entiendo a Gabiel MOris o a Ángeles Pedraza. Los entiendo porque en tu dolor necesitas un culpable a tu medida (sé perfectamente lo que digo, pues es un proceso que yo también viví). Y puedo comprender que se hayan creado unas expectativas sobre los culpables del horror que destrozó sus vidas. Y puedo entender que no quieran dejar ningún cabo suelto. Incluso que, en su propio dolor, rechacen las evidencias, pues no se atienen a los esquemas que han creado. Y entiendo perfectamente que el menor resquicio, para ellos, se convierta en terrible grieta. Los entiendo, probablemente mucho mejor que tú, Eduardo, pues nos unen muchas realidades.
Ahora bien, no voy a contar aquí todas las sensaciones y sentimientos que viví el día que detuvieron a la presunta autora del atentado de mi padre (pendiente estoy aún del juicio). Seguramente no las podrías entender, y no sólo por no haber pasado por ahí, sino porque fueron de lo más contradictorias. Aquel fue un día terrible para mí. De los más terribles que he vivido en mi vida, por el acúmulo de sensaciones. MIedo, rabia, ira,.... sensaciones todas ellas que no quería en mí… no me encontré mejor por poder poner una cara determinada a mis negros sentimientos de rabia. Es más, al no haberse celebrado juicio y no haber condena, prefiero no pensar en la autoría. En realidad, yo conozco mucho menos de la autoría del atentado que le supuso la muerte a mi padre, que Moris o Pedraza sobre la autoría del atentado que sesgó sus vidas. Sé que fue ETA, y supongo quienes los autores materiales. Moris o Pedraza pueden tener dudas sobre quién más estuvo implicado en el atentado que los marcó para siempre. Pero tienen autores materiales reconocidos y sentenciados como tales –con pruebas más que evidentes de su implicación-. Claro que, si les pasa como a mí, eso no mitigará el dolor. Pero querer construir una realidad a medida, tampoco.
En cualquier caso, incluso todo esto que estoy diciendo, en mi condición de víctima, es sólo una realidad particular. Mía y sólo mía. A algunos (en general, todos) les encanta opinar sobre cómo nos hemos de sentir las víctimas, y sacar conclusiones al respecto. Eso parece ser que da patente de corso para utilizarnos de bandera. Cuando eres consciente de eso es cuando se te derrumban muchos esquemas. Y a mí se me derrumban cada día más.
No sé si he logrado expresarme con suficiente claridad, no es fácil cuando entran en juego tantos sentimientos, difícilmente cuantificables. Si tuviera que sentenciar con una sola frase, diría que el dolor que uno vive es suyo, y no debe ser utilizado ni siquiera para fines loables. Mucho menos para menos para cualquier otro fin interesado.
Perdonadme por el rollo que he soltado.
Me vuelvo a un discreto pasar de puntillas por el foro…
Buenos días a todos.
Veo que no recuerdas que fui peón. He puesto flores (que por supuesto he pagado de mi bolsillo) por las víctimas del 11M, igual que las he puesto (y seguiré poniendo) por las victimas de cualquier forma de terrorismo. No preciso youtubes de lo que conozco en primera persona.
Pero también te digo que lo seguiré haciendo - lo de poner flores -en silencio. No preciso aplauso por ello. Y además, aclaro, eso no me hará ni mejor ni peor persona.
Alguno de los que pone flores en recuerdo de una víctima no tienen reparo alguno en insultar luego a su familia (así ha sido en mi caso), por lo tanto, abiertos los ojos también en eso -con gran dolor, por cierto- los gestos externos cada día me dicen menos. Pueden no ser sinceros.
Y por supuesto, el acto de poner flores (que me parece muy adecuado, no lo critico, aunque ya digo, ya no me conmueve como antes, pues he descubierto que no siempre atiende al corazón, sino a otros intereses) no me dice que alguien sea o no bellísima persona y menos me indica su posicionamiento político. No lo exime de ser o no ser extremista, en cualquier caso. Eso me lo dice el cúmulo de actuaciones (incluso más que el de opiniones). La cerrazón intelectual -del signo que sea- es uno de los indicativos más claros de ese extremismo. La cerrazón, el creerse en posesión de la verdad absoluta, sin dar carta de credibilidad a nadie que opine distinto que uno mismo.
El tema me parece suficientemente aclarado. Pero si quieres te explico lo mal que me siento ahora, al haber sido consciente del uso que se ha hecho de mi condición de víctima (con mi enturbiado consentimiento, que aún me duele más)
Y puestos a hablar, pues lo haremos.
Entiendo a Gabiel MOris o a Ángeles Pedraza. Los entiendo porque en tu dolor necesitas un culpable a tu medida (sé perfectamente lo que digo, pues es un proceso que yo también viví). Y puedo comprender que se hayan creado unas expectativas sobre los culpables del horror que destrozó sus vidas. Y puedo entender que no quieran dejar ningún cabo suelto. Incluso que, en su propio dolor, rechacen las evidencias, pues no se atienen a los esquemas que han creado. Y entiendo perfectamente que el menor resquicio, para ellos, se convierta en terrible grieta. Los entiendo, probablemente mucho mejor que tú, Eduardo, pues nos unen muchas realidades.
Ahora bien, no voy a contar aquí todas las sensaciones y sentimientos que viví el día que detuvieron a la presunta autora del atentado de mi padre (pendiente estoy aún del juicio). Seguramente no las podrías entender, y no sólo por no haber pasado por ahí, sino porque fueron de lo más contradictorias. Aquel fue un día terrible para mí. De los más terribles que he vivido en mi vida, por el acúmulo de sensaciones. MIedo, rabia, ira,.... sensaciones todas ellas que no quería en mí… no me encontré mejor por poder poner una cara determinada a mis negros sentimientos de rabia. Es más, al no haberse celebrado juicio y no haber condena, prefiero no pensar en la autoría. En realidad, yo conozco mucho menos de la autoría del atentado que le supuso la muerte a mi padre, que Moris o Pedraza sobre la autoría del atentado que sesgó sus vidas. Sé que fue ETA, y supongo quienes los autores materiales. Moris o Pedraza pueden tener dudas sobre quién más estuvo implicado en el atentado que los marcó para siempre. Pero tienen autores materiales reconocidos y sentenciados como tales –con pruebas más que evidentes de su implicación-. Claro que, si les pasa como a mí, eso no mitigará el dolor. Pero querer construir una realidad a medida, tampoco.
En cualquier caso, incluso todo esto que estoy diciendo, en mi condición de víctima, es sólo una realidad particular. Mía y sólo mía. A algunos (en general, todos) les encanta opinar sobre cómo nos hemos de sentir las víctimas, y sacar conclusiones al respecto. Eso parece ser que da patente de corso para utilizarnos de bandera. Cuando eres consciente de eso es cuando se te derrumban muchos esquemas. Y a mí se me derrumban cada día más.
No sé si he logrado expresarme con suficiente claridad, no es fácil cuando entran en juego tantos sentimientos, difícilmente cuantificables. Si tuviera que sentenciar con una sola frase, diría que el dolor que uno vive es suyo, y no debe ser utilizado ni siquiera para fines loables. Mucho menos para menos para cualquier otro fin interesado.
Perdonadme por el rollo que he soltado.
Me vuelvo a un discreto pasar de puntillas por el foro…
Buenos días a todos.
