27-03-2008, 22:27:28
Aunque no tiene que ver directamente con el 11-M, dos noticias de las últimas horas me han traído a la mente ciertas rememoranzas de los tiempos en que Pedro Jota hacía campañas contra los fiscales y acusaciones particulares.
Quote:En el periódico "Público" dan por hecho que Arkaitz Goikoetxea es el terrorista que ha cometido el atentado de Calahorra. Y seguramente lo será. Lo curioso es el método de identificación. El etarra tiene una malformación del labio superior que le hace hablar con voz fuertemente nasal. Así que, cuando se comprobó que la voz que había hecho el aviso de atentado era de esas características,... ¡bingo! Parece ser que se ha pasado por un software de comparación de voz, con grabacones que se tienen del terrorista, y el programa ha dado como resultado que se trata de la misma voz.
Hacer la llamada de reconocimiento no es lo mismo que haber cometido el atentado, pero "Público" da alegremente ese paso (y es muy posible que tenga razón)
Pero en realidad lo que me hace gracia es que al leer la noticia mi memoria se ha ido inmediatamente a cómo los conspiracionistas defendieron con uñas y dientes a "El Egipcio" insistiendo en la inconsistencia de las pruebas, la invaldez de las grabaciones, la imposibilidad de probar que dos voces son la misma... ¿harán lo mismo e este caso?
Pueden ustedes imaginar: en la página web de "El Mundo" insinúan y especulan con que Arkaitz es el asesino de Isaías Camacho, pese a que el asesino llevaba barba y Arkaitz no, y pese a que la altura del asesino no coincide con la de Arkaitz. "El Mundo" sugiere que quien mató a Isaías seguramente llevaba barba postiza y disparó con las piernas flexionadas. Recuerden que en el 11-M "El Mundo" negó hasta las identificacones más feroces.
No dudo de Arkaitz como asesino, sino que me asombro de cómo "El Mundo" puede cambiar tanto en su valoración de la validez de una acusación u otra según quién sea el objetivo y según los intereses políticos de Pedro Jota.
Recuerdo hace unos meses haber discutido con elgato y, al decirle que con muchas menos pruebas de las existentes contra el comando de "El Chino" se habían condenado a etarras, que en ocasiones la pertenencia, por ejemplo, al comando "Vizcaya" bastaba para una condena si se sabia que el comando era el causante seguro de un acto criminal, me decía que era una "barbaridad jurídica". El propio Pedro Jota vino en mi apoyo sin querer cuando al día siguiente contó que, con la Ley Antiterrorista en la mano, un "cachorro" de Jarrai que hubiera escupido en un lugar donde había habido violencia callejera era condenado aunque nadie lo hubiera visto. Gato se eclipsó.
Volvemos, pues, a la normalidad de una situación en que las condenas por terrorismo, u otros delitos, se producen (¡gracias a Dios!) por haber pruebas suficientes para convencer a los jueces de la autoría de un delito "más allá de la duda razonable" sin tener que convencer a periodistas, locutores, pseudohistoriadores, políticos, rebelados cívicos, peritos, forenses, etc que no se quieren convencer y nunca se convencerán.
Bienvenida sea la normalidad de la lucha aniterrorista. Observemos las condenas que se vayan produciendo, que serán una buena piedra de toque para ir segando la hierba bajo los conspiracionistas
Quote:Y el segundo punto que me ha traido recuerdos del 11-M es enterarme de que el supuesto asesino de Mari Luz fue diagnosticado en su día de esquizofrenia paraoide, lo que según el juez no significaba que tuviera las facultades anuladas en el momento de cometer cierto delito por el que fue condenado.
Desgraciadamente, otras añagazas que no vienen al caso permitieron a Santiago eludir las condenas y todo apunta a que ha vuelto a hacer daño, pero... ¿se plantearían los conspiracionistas que éste sujeto no es responsable de sus actos, y por lo tanto no debe ingresar en prsión, sino en un psiquiátrico, debido a un diagnóstico que, correcto o no, no ha impedido que el sujeto se evadiera de la justicia?
Un diagnóstico idéntico, el de esquizofrenia paranoide, fue alegado por algunos círculos conspiracionistas tanto para alegar la irresponsabilidad de Trashorras como para argumentar que era imposible que fuera capaz de vener dinamita a "El Chino" y su comando.
Parece claro que no. Ignoro si el pesunto asesino de Mari Luz alegará otra enfermedad mental, pero la esquizofrenia paranoide no debería servirle para escapar otra vez de la acción de la Justicia.
Como a Trashorras
La mentira tiene las patas cortas, pero calza zancos al lado de las exclusivas conspiracionistas
