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Por aquí no andan algunos muy de acuerdo con Sebastián-Marcello (yo sí), pero hay que reconocerle la caña que mete
"El Amo de Federico"
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"El Amo de Federico"
Quote:El amo de Federico
Este par de pájaros que son Pedro J. Ramírez y Federico Jiménez Losantos están montando un sainete, con pretensiones de drama, a propósito de la presunta libertad de expresión del enloquecido locutor de la COPE, cuando todo el mundo sabe que estamos hablando de ambiciones muy concretas, y de posiciones mediáticas de poder en el entorno del PP, para que, además, el diario El Mundo mantenga el control de la COPE, como emisora privada de su grupo editorial, y para que los obispos renueven en junio el contrato al predicador de La Mañana, al que ha presentado una querella Alberto Ruiz-Gallardón —como han hecho tantos agraviados por el uso a destajo de la caridad cristiana que predica, desde la COPE, la Conferencia Episcopal— en defensa de su honor y su dignidad, tras haber sido acusado, entre otros cientos de insultos, por el tal Federico de haber traicionado a las víctimas del 11-M: “Tú lo que estás diciendo, alcalde, es que te dan igual doscientos muertos con tal de llegar al poder” (sic).
Pues bien, Pedro J., que es el amo de Federico —aunque se presenta como el policía bueno en sus campañas de difamación generalizada—, nos ha largado un alegato según la cual la libertad de expresión debe estar, incluso, por encima de la verdad y la ley. Y nos ha presentado al alcalde de Madrid como un cruel y despiadado matador que quiere silenciar a tan indefenso y preciado ejemplar del periodismo español, envolviéndolo todo ello en una confabulación comparable, a un caso, incomparable, de remotos desiertos y lejanas montañas (que dirían ellos), para que la palabra “nazi” se cruce una y otra vez con el nombre de Gallardón, al que dibujan —por sugerencia del señorito del periódico, se entiende— con un hacha en las manos como si del verdugo de Enrique VIII se tratara.
Las cosas son mucho más sencillas. Las decenas de insultos y de ataques proferidos por Losantos a Gallardón nunca han sido fruto de una reflexión política, sino consecuencia de algo más concreto: el predicador de la COPE ha perseguido con saña e insultos al alcalde sólo para pagar los favores que la presidenta de Madrid, Esperanza Aguirre, le ha hecho a Losantos en sus negocios privados, a ver si, de paso, la pelirroja se convertía en presidenta del PP y continuaba el presunto tráfico de influencias políticas que parece haber marcado la relación entre una y otro, tal y como se desprende de las licencias de televisión digital concedidas al interfecto en la Comunidad de Madrid, entre otras gabelas, que no son menores que las otorgadas por la inquilina de la Puerta del Sol a Pedro J. y a su diario —en propaganda, en publicidad, en contratos con su productora de televisión—, amén del soporte, hasta la saciedad, de la fantasmal teoría de la conspiración del 11-M, esa patraña fracasada en la sentencia de la Audiencia Nacional que, entre otras cosas, nos anunció, por boca del criminal Trashorras, un “¡golpe de Estado!”, tal y como lo publicó el diario El Mundo en su portada a cinco columnas.
No estamos hablando de libertad de expresión, ni cosa parecida, sino de ese trinconcete de favores públicos y competencia desleal que es Federico —¿no le presentó Zaplana al Pocero de Seseña para meterlo en sus negocios, y no fue Acebes uno de los que hizo gestiones en otras Comunidades para que le dieran más emisoras de televisión digital? ¿Acaso no tiene todo esto mucho más que ver con posible corrupción política y tráfico de influencias que con la libertad de expresión? ¿No son estos tres, Aguirre, Zaplana y Acebes, los testigos citados por Federico como sus testigos en eso que Pedro J. calificó de “juicio del año”, como si fuera el Juicio Final?
A Gallardón lo han corrido a palos El Mundo y la COPE a cambio de unos desmesurados favores de Aguirre, a ver si así, eliminando a un competidor, convertían a la pelirroja —que se ha pasado de frenada en su ambición— en la presidenta del PP, y ellos se quedaban con el control del poder mediático del segundo partido nacional. Y no hay más cáscaras. Y si Pedro J. quiere hablar de libertad de expresión, ¿por qué no denuncia ese panfleto infame que es Telemadrid, o la caza del ex director de ABC (con la ayuda de sus editores), precisamente por no sumarse a la macabra y fantasmal teoría de la conspiración del 11-M, con la que El Mundo y la COPE han colaborado en el hundimiento electoral del PP, mientras el amo de Federico le sobaba el lomo al “iluso” Zapatero.
Estos dos pájaros que son Pedro J. y Federico tienen un morro que se lo pisan y andan un poco tocados de los nervios porque lo de la conspiración, donde se dejaron tantas plumas y credibilidad, les ha salido bastante mal.
