09-04-2008, 09:20:14
Llego tarde a este hilo, pero me permito señalar una cuestión. Monogamia/Promiscuidad no son sino los extremos de un continuo de comportamiento sexual que mezcla elementos genéticos (instintivos) y culturales. Como señala Cero, los hombres tendemos a la promiscuidad, para desperdigar nuestra simiente, sin preocuparnos por las consecuencias, ya que la cría potencial se queda con la madre. Evolutivamente lógico. Pero las mujeres tienden también a ciertos comportamientos adúlteros, eso sí, mucho más selectivos, porque el precio a pagar (la cría) es mucho mayor. El truco femenino es el truco del cuco (no en balde en inglés adulterio se dice "cuckholding"): buscar un macho "mejor" y hacer que nuestro macho cuide sus crías como si fueran suyas. La hembra, pues, apuesta por la monogamia pero está dispuesta a infringirla a escondidas. El macho apuesta por la monogamia cuando no tiene otro remedio, es decir, cuando la apuesta cultural impide lo que el macho desearía, que es la poligamia. Pero intenta saltarse la norma cultural.
Así, en el continuo promiscuidad-monogamia, veremos que la media de comportamiento de los machos está más hacia el polo promiscuo que la media de las hembras, sin descartar que hay una varianza considerable (debida, sin duda, a factores culturales).
Ahora bien, estoy de acuerdo con Joaquim en que la liberación sexual es esencialmente un fenómeno femenino. Los hombres no hemos cambiado. Son las mujeres las que, gracias a los anticonceptivos, encuentran que pueden aumentar su promiscuidad sin las consecuencias indeseadas de antaño. Esto cambia LA MEDIA femenina. La lleva más cerca a la media masculina. Pero esto, insisto, se debe a que el equilibrio de fuerzas entre los factores genéticos y los culturales ha cambiado.
Así, en el continuo promiscuidad-monogamia, veremos que la media de comportamiento de los machos está más hacia el polo promiscuo que la media de las hembras, sin descartar que hay una varianza considerable (debida, sin duda, a factores culturales).
Ahora bien, estoy de acuerdo con Joaquim en que la liberación sexual es esencialmente un fenómeno femenino. Los hombres no hemos cambiado. Son las mujeres las que, gracias a los anticonceptivos, encuentran que pueden aumentar su promiscuidad sin las consecuencias indeseadas de antaño. Esto cambia LA MEDIA femenina. La lleva más cerca a la media masculina. Pero esto, insisto, se debe a que el equilibrio de fuerzas entre los factores genéticos y los culturales ha cambiado.
[A los creyentes] les competerá difundir lo que otros han acuñado; ya que ningún hombre suelta y expande la mentira con tanta gracia como el que se la cree.
