15-04-2008, 21:20:48
Pues beneficio de nituniyo
Creo que la educación del niño supone la necesidad de pones límites y establecer normas, y para poder hacerlo no se puede partir de la premisa "si llora tengo que hacer lo que quiere". Creo que no existe ninguna evidencia que permita afirmar que los niños lloran más cuando duermen en cunas solos, ni tan siquiera que lloran más cuando son sometidos a tratamiento conductual. De hecho, la evidencia es precisamente la contraria.
También considero que no existe ninguna forma de determinar que el tratamiento conductual sea más peligroso que, por ejemplo, el colecho. No objeto nada a la práctica del mismo pero no creo que sea realista ignorar que existe un riesgo para el niño. En este sentido mi enfoque se la cuestión es que muchos que practican o defienden el colecho llaman maltratadores a quienes aplican técnicas de control de conducta. Sin embargo nunca ningún niño ha muerto como consecuencia de la modificación de conducta y la misma no se ha asociado con ninguna secuela psicológica. Los padres no toman sus decisiones -normalmente- para torturar a sus hijos ni para matarlos, sino porque creen que es lo mejor. Evidentemente, cada decisión supone aceptar unos riesgos y descartar otros y esa es la obligación que cada uno tiene como padre. Por ello, del mismo modo que nunca se me ocurriría llamar "homicida en potencia" a quien practica colecho, ni decirle simplemente por eso que "no le importa poner en riesgo la vida de su hijo", no considero aceptable que se llame "maltratador" o "torturador" a quien toma una decisión distinta pensando en el bienestar de su hijo. Las dos prácticas tienen sus ventajas y sus riesgos, y muchos padres acuden a una después de haber probado la otra. No existe una sola forma "buena" de ser padres y me parece maniqueo hacer especulaciones sobre lo malvados y crueles que son los padres que toman otras opciones mientras se minimizan o desprecian los riesgos asociados las propias prácticas. La principal labor del padre no puede ser criticar los que hace el vecino, sino someter a crítica lo que el mismo hace o defiende.
Lo siento si me he pasado de líneas
Creo que la educación del niño supone la necesidad de pones límites y establecer normas, y para poder hacerlo no se puede partir de la premisa "si llora tengo que hacer lo que quiere". Creo que no existe ninguna evidencia que permita afirmar que los niños lloran más cuando duermen en cunas solos, ni tan siquiera que lloran más cuando son sometidos a tratamiento conductual. De hecho, la evidencia es precisamente la contraria.
También considero que no existe ninguna forma de determinar que el tratamiento conductual sea más peligroso que, por ejemplo, el colecho. No objeto nada a la práctica del mismo pero no creo que sea realista ignorar que existe un riesgo para el niño. En este sentido mi enfoque se la cuestión es que muchos que practican o defienden el colecho llaman maltratadores a quienes aplican técnicas de control de conducta. Sin embargo nunca ningún niño ha muerto como consecuencia de la modificación de conducta y la misma no se ha asociado con ninguna secuela psicológica. Los padres no toman sus decisiones -normalmente- para torturar a sus hijos ni para matarlos, sino porque creen que es lo mejor. Evidentemente, cada decisión supone aceptar unos riesgos y descartar otros y esa es la obligación que cada uno tiene como padre. Por ello, del mismo modo que nunca se me ocurriría llamar "homicida en potencia" a quien practica colecho, ni decirle simplemente por eso que "no le importa poner en riesgo la vida de su hijo", no considero aceptable que se llame "maltratador" o "torturador" a quien toma una decisión distinta pensando en el bienestar de su hijo. Las dos prácticas tienen sus ventajas y sus riesgos, y muchos padres acuden a una después de haber probado la otra. No existe una sola forma "buena" de ser padres y me parece maniqueo hacer especulaciones sobre lo malvados y crueles que son los padres que toman otras opciones mientras se minimizan o desprecian los riesgos asociados las propias prácticas. La principal labor del padre no puede ser criticar los que hace el vecino, sino someter a crítica lo que el mismo hace o defiende.
Lo siento si me he pasado de líneas
