Irene, Isócrates.
He seguido con interés vuestra "disputa", como creo la hemos seguido muchos. Entretenida, didáctica, enriquecedora en muchos puntos, amena... bueno, tenía todas las papeletas para atraer la atención, sobre todo la de aquellos que tenemos hijos (aunque los míos ya sean adolescentes).
Intervine para felicitar a Irene por su embarazo. Y, de paso, quise dejar una pequeña vivencia, para evidenciar que una cosa es predicar y otra dar trigo. Un niño con cólicos del lactante no callará su llanto por dejar que este se extinga sin atención, sino todo lo contrario. El llanto provocará más cólicos. Y de cualquier forma, es desesperante para los padres saber que el llanto SI es justificado, y que no tienen herramientas sufiencientes para calmarlo.
Pero lo de los cólicos del lactante no es lo peor. Mis hijos, los dos, adolecieron de otros problemas médicos que provocaban un llanto justificado; una intolerancia a ciertas proteínas de la leche en el niño, y asma en la niña, que provocaron procesos que requirieron ingreso hospitalario en ambos cuando contaban pocos meses de vida. ¿Cómo se aplica teoría alguna sobre niños que han "sufrido" así?. Cuando tienes un niño de siete meses (bueno, en un caso siete meses, en el otro ocho) atado de pies y manos a una cuna de hospital para que no pueda quitarse la vía, con deshidratación, o metido, también atado, en una urna y embutido en una mascarilla para poder respirar y durante nueve días no puedes ni abrazarlo ni calmarlo con otra cosa que tu presencia, tus caricias o tu voz, una vez pasado ese proceso, sus lágrimas te siguen martilleando el alma y provocando un dolor infinito que no te permite dejar de atenderlas... Y aquí tampoco hay teoría que valga.
Ha sido interesantísimo el debate, ya os digo, pero las realidades y las teorías no siempre calzan el mísmo número de zapato.
En fin, sigo.
NO me ha molestado nada tu mensaje, Isócrates, puesto que sé a ciencia cierta que no hay malintención alguna en él. No es preciso rectificación alguna. Es más, tu actitud ahora demuestra, una vez más, tu grandeza. ¿Qué habría de disculpar yo si sólo hay buena intención y buenas palabras?. No te preocupes Isócrates. Tú no me molestas. Eso sí, revisa un poco algún concepto, no siempre tenemos todas las respuestas.
Gracias a los dos, de cualquier forma.
Un abrazo muy grande a ambos.
He seguido con interés vuestra "disputa", como creo la hemos seguido muchos. Entretenida, didáctica, enriquecedora en muchos puntos, amena... bueno, tenía todas las papeletas para atraer la atención, sobre todo la de aquellos que tenemos hijos (aunque los míos ya sean adolescentes).
Intervine para felicitar a Irene por su embarazo. Y, de paso, quise dejar una pequeña vivencia, para evidenciar que una cosa es predicar y otra dar trigo. Un niño con cólicos del lactante no callará su llanto por dejar que este se extinga sin atención, sino todo lo contrario. El llanto provocará más cólicos. Y de cualquier forma, es desesperante para los padres saber que el llanto SI es justificado, y que no tienen herramientas sufiencientes para calmarlo.
Pero lo de los cólicos del lactante no es lo peor. Mis hijos, los dos, adolecieron de otros problemas médicos que provocaban un llanto justificado; una intolerancia a ciertas proteínas de la leche en el niño, y asma en la niña, que provocaron procesos que requirieron ingreso hospitalario en ambos cuando contaban pocos meses de vida. ¿Cómo se aplica teoría alguna sobre niños que han "sufrido" así?. Cuando tienes un niño de siete meses (bueno, en un caso siete meses, en el otro ocho) atado de pies y manos a una cuna de hospital para que no pueda quitarse la vía, con deshidratación, o metido, también atado, en una urna y embutido en una mascarilla para poder respirar y durante nueve días no puedes ni abrazarlo ni calmarlo con otra cosa que tu presencia, tus caricias o tu voz, una vez pasado ese proceso, sus lágrimas te siguen martilleando el alma y provocando un dolor infinito que no te permite dejar de atenderlas... Y aquí tampoco hay teoría que valga.
Ha sido interesantísimo el debate, ya os digo, pero las realidades y las teorías no siempre calzan el mísmo número de zapato.
En fin, sigo.
NO me ha molestado nada tu mensaje, Isócrates, puesto que sé a ciencia cierta que no hay malintención alguna en él. No es preciso rectificación alguna. Es más, tu actitud ahora demuestra, una vez más, tu grandeza. ¿Qué habría de disculpar yo si sólo hay buena intención y buenas palabras?. No te preocupes Isócrates. Tú no me molestas. Eso sí, revisa un poco algún concepto, no siempre tenemos todas las respuestas.
Gracias a los dos, de cualquier forma.
Un abrazo muy grande a ambos.
