20-04-2008, 19:25:02
(This post was last modified: 20-04-2008, 19:27:45 by morenohijazo.)
Del libro citado en el post anterior
Quote:Desde el punto de vista etiológico médico legal deben distinguirse tres variedades de muertes violentas:Carmen Baladía estudió ésto y, se lo aseguro, con mucha mayor profundidad
Muertes violentas accidentales: En ellas la sucesión de fenómenos o fuerzas que dieron lugar a la «violencia», origen de la muerte, ha tenido lugar o principio sin intervención de ninguna voluntad humana buscando dicho resultado. Incluso puede tratarse de la simple exteriorización de las fuerzas de la Naturaleza: fulguración por el rayo, aludes o avalanchas, inundaciones, temperaturas extremas, etc.
En alguna ocasión, sin embargo, puede derivarse una responsabilidad penal o civil si en el acontecer traumático ha tenido intervención un negligencia o imprudencia , o simplemente una falta de previsión en quien estaba obligado a impedirlo o a tomar las medidas que hubieran sido capaces de evitarlo.
Muertes violentas suicidas: En esta variedad hay un agente que pone en marcha el mecanismo traumático causante de la muerte. Pero se trata de la propia víctima que al destruirse escapa a toda posible responsahilidad teórica
Muertes violentas criminales: La violencia extraña al organismo causante de la muerte es debida a alguien ajeno a él, quien la desencadena activamente y aun en ocasiones, con la directa intención de producir tal resultado.
El perito médico forense comprueba en la autopsia el origen inmediato de la muerte y el proceso patológico que la condicionó. Si en su desarrollo puede encontrarse una causa externa ajena al propio organismo, debe concluir que se trata de muerte violenta aun cuando no exista «violencia» en el sentido físico de la palabra, como sucede, por ejemplo, en algunos tipos de envenenamiento, en la muerte por inanición, en ciertas variedades de asfixia (por aire enrarecido), etc.
Diagnosticada así una muerte violenta deben continuar las investigaciones, tanto médico legales como judiciales, para precisar su etiología su mecanismo de producción, las circunstancias que concurrieron y, en último extremo averiguar la persona -si la hay- a quien deba atribuirse y la responsabilidad en que hubiera incurrido
La mentira tiene las patas cortas, pero calza zancos al lado de las exclusivas conspiracionistas
