Ayer estuve a punto de escribir (de distinto modo, por supuesto) lo que ahora ha escrito Maese Abad. Pero como no me veía lo suficientemente capacitado como para expresarlo adecuadamente preferí callar.
Es sencillamente, a mi modo de ver, que el hombre, como tal, acepte sus limitaciones. No aceptar desde la resignación, sino desde el conocimiento y la razón.
Por eso afirmé que el texto de Joaquim es idealista y por extensión Joaquim también.
Afirmar que la substitución de los dogmas religiosos por los dogmas políticos se deben al sustrato ideológico que emana de determinada ideología es ofrecer una visión muy sesgada y parcializada de la realidad. Porque, y así se ha visto en las intervenciones posteriores de los comentaristas, esta substitución, que en realidad sólo es un cambio en la forma de expresión de una carencia que se encuentra en un substrato más profundo, es inherente al ser humano en este momento preciso de su evolución histórica.
Es también idealista por otras razones. No habla de lo que es sino de lo que a menudo se nos vende. Habla de valores espirituales racionales poniendo como ejemplos la empatía, la solidaridad y la compasión. No determina claramente qué son los valores espirituales racionales (valores morales o éticos o intelectuales...) y qué tienen que ver con estos la empatía, la solidaridad y la compasión. Porque la realidad es que por mucha empatía, por mucha solidaridad y por mucha compasión que en nuestro ser despierten los miles de personas que a diario mueren de hambre en el mundo o los cientos de millones de seres humanos que son pobres (es decir, que apenas pueden satisfacer sus necesidades básicas) la existencia de estos valores espirituales racionales en mí no hará que esa realidad cambie. Y enarbolar esas banderas desde la comodidad absoluta para atacar determinadas opciones políticas es, a mi modo de ver, muy injusto. Injusto sobretodo para los que no tienen tiempo en el mundo (que son la mayoría) para estar pensando en "tonterías" como la empatía, la solidaridad y la compasión. Injusto e idealista. Idealista porque, basicamente, no se habla de lo que es.
Es sencillamente, a mi modo de ver, que el hombre, como tal, acepte sus limitaciones. No aceptar desde la resignación, sino desde el conocimiento y la razón.
Por eso afirmé que el texto de Joaquim es idealista y por extensión Joaquim también.
Afirmar que la substitución de los dogmas religiosos por los dogmas políticos se deben al sustrato ideológico que emana de determinada ideología es ofrecer una visión muy sesgada y parcializada de la realidad. Porque, y así se ha visto en las intervenciones posteriores de los comentaristas, esta substitución, que en realidad sólo es un cambio en la forma de expresión de una carencia que se encuentra en un substrato más profundo, es inherente al ser humano en este momento preciso de su evolución histórica.
Es también idealista por otras razones. No habla de lo que es sino de lo que a menudo se nos vende. Habla de valores espirituales racionales poniendo como ejemplos la empatía, la solidaridad y la compasión. No determina claramente qué son los valores espirituales racionales (valores morales o éticos o intelectuales...) y qué tienen que ver con estos la empatía, la solidaridad y la compasión. Porque la realidad es que por mucha empatía, por mucha solidaridad y por mucha compasión que en nuestro ser despierten los miles de personas que a diario mueren de hambre en el mundo o los cientos de millones de seres humanos que son pobres (es decir, que apenas pueden satisfacer sus necesidades básicas) la existencia de estos valores espirituales racionales en mí no hará que esa realidad cambie. Y enarbolar esas banderas desde la comodidad absoluta para atacar determinadas opciones políticas es, a mi modo de ver, muy injusto. Injusto sobretodo para los que no tienen tiempo en el mundo (que son la mayoría) para estar pensando en "tonterías" como la empatía, la solidaridad y la compasión. Injusto e idealista. Idealista porque, basicamente, no se habla de lo que es.
