18-05-2008, 11:30:09
PRIETO DA UN GOLPE DE ESTADO (y III): Castillos de humo
La imposibilidad de los peones negros para aceptar que quizás Carmen Baladía no dice la verdad, llevó a algunos a sospechar que quizás Pera no se atrevió a decir nada por las “influencias de Prieto”. ¿Ni siquiera ante un tribunal, en un juicio retransmitido en directo? ¿Ni siquiera ante la Comunidad de Madrid, gobernada por un partido que, según las sospechas de los conspiracionistas, es hostil a las opiniones de Prieto?
Los hechos no respaldan la palabra de Baladía, única baza con la que se cuenta para respaldar la supuesta enemistad o enfrentamiento entre Pera y Prieto. De hecho, aunque hubieran tenido una diferencia de opiniones, ésta no pudo ser sobre la adjudicación del caso (que debía recaer sin ninguna duda en Antropología Forense y Radiología) sino, quizás, sobre otro punto que veremos otro día (la solicitud de la Policía Científica de realización de pruebas).
Y si hubo diferencia de opiniones, de lo cual no hay pruebas, no debió durar mucho, pues Pera no puso ninguna demanda (Baladía tampoco, por cierto) y años después comparecieron juntos en el juicio tan ricamente.
Si decía yo que de la diferencia de opiniones entre Prieto y Pera no hay otras pruebas que la palabra de Baladía, dada mucho tiempo después de los sucesos, cuando está claro que Prieto no va a querellarse contra nadie por estas cosas, más claras son las pruebas que demuestran que entre Pera y Baladía no hay tan buena relación como dice la antigua Directora, o bien su presunta amistad sufrió un deterioro rápido y tremendo, pues con motivo del caso del Dr. Montes, Baladía le acusó públicamente de cercenar, de manipular su informe sobre uno de los casos. Esta acusación, muy fuerte, era francamente infundada, pero muestra que la relación entre ambos, al menos por entonces, no era amistosa, pues se trataba de un tema que se podría haber solucionado sin dar tres cuartos al pregonero.
También abre preguntas el cese de Carmen Baladía, y su sustitiución por Pera. No es que sea extraño, ya que como he dicho antes es un puesto de Libre Designación, pero es curioso que ningún peón se pregunte cómo es que si el puesto de Director es tan apetecible, y Prieto tiene tanta ansia de poder, y tantas influencias como para evitar que nadie le demande ni ante los juzgados, ni en un juicio televisado, ni ante la Comunidad de Madrid, cómo es que ha dejado pasar que se le adjudique ese nombramiento.
En realidad, a Prieto nunca se le han conocido ambiciones. Y eso hace aún más ridícula la idea de que Prieto se haya tomado la Dirección del Instituto Anatómico Forense como un puesto tan apetitoso que puede justificar que ante la ausencia del titular, y en medio de una investigación judicial, alguien se dedique a jugar a “pronunciamientos militares”. ¿No les suena todo esto a una república bananera y los derrocamientos que se producen cuando un dictador viaja a Europa para hacer una cura de salud?
Castillos de humo, todo.
La imposibilidad de los peones negros para aceptar que quizás Carmen Baladía no dice la verdad, llevó a algunos a sospechar que quizás Pera no se atrevió a decir nada por las “influencias de Prieto”. ¿Ni siquiera ante un tribunal, en un juicio retransmitido en directo? ¿Ni siquiera ante la Comunidad de Madrid, gobernada por un partido que, según las sospechas de los conspiracionistas, es hostil a las opiniones de Prieto?
Los hechos no respaldan la palabra de Baladía, única baza con la que se cuenta para respaldar la supuesta enemistad o enfrentamiento entre Pera y Prieto. De hecho, aunque hubieran tenido una diferencia de opiniones, ésta no pudo ser sobre la adjudicación del caso (que debía recaer sin ninguna duda en Antropología Forense y Radiología) sino, quizás, sobre otro punto que veremos otro día (la solicitud de la Policía Científica de realización de pruebas).
Y si hubo diferencia de opiniones, de lo cual no hay pruebas, no debió durar mucho, pues Pera no puso ninguna demanda (Baladía tampoco, por cierto) y años después comparecieron juntos en el juicio tan ricamente.
Si decía yo que de la diferencia de opiniones entre Prieto y Pera no hay otras pruebas que la palabra de Baladía, dada mucho tiempo después de los sucesos, cuando está claro que Prieto no va a querellarse contra nadie por estas cosas, más claras son las pruebas que demuestran que entre Pera y Baladía no hay tan buena relación como dice la antigua Directora, o bien su presunta amistad sufrió un deterioro rápido y tremendo, pues con motivo del caso del Dr. Montes, Baladía le acusó públicamente de cercenar, de manipular su informe sobre uno de los casos. Esta acusación, muy fuerte, era francamente infundada, pero muestra que la relación entre ambos, al menos por entonces, no era amistosa, pues se trataba de un tema que se podría haber solucionado sin dar tres cuartos al pregonero.
También abre preguntas el cese de Carmen Baladía, y su sustitiución por Pera. No es que sea extraño, ya que como he dicho antes es un puesto de Libre Designación, pero es curioso que ningún peón se pregunte cómo es que si el puesto de Director es tan apetecible, y Prieto tiene tanta ansia de poder, y tantas influencias como para evitar que nadie le demande ni ante los juzgados, ni en un juicio televisado, ni ante la Comunidad de Madrid, cómo es que ha dejado pasar que se le adjudique ese nombramiento.
En realidad, a Prieto nunca se le han conocido ambiciones. Y eso hace aún más ridícula la idea de que Prieto se haya tomado la Dirección del Instituto Anatómico Forense como un puesto tan apetitoso que puede justificar que ante la ausencia del titular, y en medio de una investigación judicial, alguien se dedique a jugar a “pronunciamientos militares”. ¿No les suena todo esto a una república bananera y los derrocamientos que se producen cuando un dictador viaja a Europa para hacer una cura de salud?
Castillos de humo, todo.
La mentira tiene las patas cortas, pero calza zancos al lado de las exclusivas conspiracionistas
