19-05-2008, 22:58:11
(This post was last modified: 19-05-2008, 22:59:33 by morenohijazo.)
Sigo, con mucho interés, la discusión sobre el cadáver que tenía un explosivo cercano: “a unos quince centímetros de la cadera izquierda de dicho cadáver, se observo una masa de explosivo que tenía uno de los extremos oculto bajo los restos de una bolsa de plástico y, saliendo de un nudo hecho con las asas de la misma, las rabizas de colores rojo y azul de un detonador.”
Si se considera que dicho explosivo estaba adosado al cadáver, como considera el Auto de Procesamiento: “sospechando el EDE actuante que podía existir un segundo artefacto explosivo adosado a otro de los cadáveres que se encontraban en el interior de la piscina ya que, al contrario que el resto de los mismos, estaba bastante entero (solo le faltaban la cabeza y los brazos) extremo que se confirmó cuando se comprobó que a unos quince centímetros de la cadera izquierda de dicho cadáver, se observo una masa de explosivo...” no parece haber problema. Bueno, sí, los peones sin duda seguirán diciendo que los cuerpos pertenecían a “pelanas congelados” asesinados previemente, pero quiero decir que, posiblemente, la discusión forense hubiera terminado.
Pero ¿qué hubiera pasado si el explosivo hubiera aparecido al otro lado de la piscina?
Sabemos la conclusión que extrajeron los forenses que realizaron las autopsias, Prieto, Conejero, Bedate, con la entomóloga Magaña, pero ¿qué hubiera dicho la Directora del Instituto Anatómico Forense, Carmen Baladía?
Repasemos lo que hubiera dicho el nunca suficientemente ponderado Método Baladía para la Identificación de suicidas entre los cadáveres de una masacre.
1. Pregunta: ¿Qué datos manejaba usted a través de los datos obtenidos de la información policial?
a. “Yo,acostumbrada a la pericia médica, [i]he de ser muy objetiva, he de acercarme a la verdad pericial,si es que los humanos somos capaces, y con los conocimientos que obtengo a través de los libros, a través de lo que transmiten los maestros y a través de mi experiencia,estoy acostumbrada a juzgar datos objetivos, no puedo manejar hipótesis, porque entonces en mi trabajo diario no auxiliaría a la Administración de Justicia[/i].”
2. Pregunta: Sin embargo... ¿no hubiera sido conveniente haber consultado con personas que tuvieran mayor experiencia en terrorismo suicida?
a. “Un médico no tiene que pasar un sarampión para saber diagnosticar un sarampión, lo aprende en los libros.”
b. “Según la literatura no presentaban ningún signo que nos permitiera hacer ese diagnóstico.”
3. Pregunta: ¿Qué datos estudiaron ustedes, entonces, para llegar a sus conclusiones?
a. “La patología lesional, las ropas, la ausencia de sustancia extraña en ropas o impregnada en la piel...”
b. “...Las características de las ropas...—una camisa de cuadros roja, un jersey gris, un pantalón de lana — por las lesiones de su cuerpo...”
c. “...Conocíamos todos los cuerpos, sus fragmentos, sus ropas, sus pertenencias, sus tatuajes, sus pearcing, de tal manera que ya sabíamos, a las xxxx horas de haber iniciado las autopsias, que no había ningún dato que nos hiciera pensar en la existencia de un suicida.”
4. Pregunta: ¿No se debería haber esperado a los resultados de los análisis de ADN para estar segura de que no existían posibilidades de que hubiera terroristas suicidas?
a. “Vamos a ver. Los restos que quedaban eran por estudiar los resultados de ADN; estábamos esperando los resultados de ADN, pero esos restos estaban más que vistos por parte de los médicos forenses...”
5. Pregunta: Sin embargo, al otro lado de la piscina se encontró un material explosivo...
a. “En el caso de un atentado con una bomba explosiva el suicida, si de verdad es suicida, estará cerca del objeto capaz de ocasionar la muerte, porque si no no será suicida en términos médicos.”
6. Pregunta: Pero... ¿no vio usted imágenes de televisión, no oyó nada por la radio, nadie le comentó nada?
a. “Estuvimos metidos en una especie de burbuja terrible de tal manera que cosas que ustedes vivieron ... los médicos forenses no lo vivimos.”
b. “En esa especie de burbuja en que yo me encontraba,no sé qué es lo que pasaba fuera”
7. Pregunta: Así pues, su conclusión definitiva es...
a. "En ningún caso, se han encontrado datos o signos indiciarios que permitan suponer la existencia de un suicida entre las víctimas."
8. Pregunta: ¿No había ningún dato, por nimio que fuera, que pudiera estar a favor de que hubiera un terrorista suicida?
a. “...Si se me apura, la nacionalidad, aunque no es una cuestión médica y quizá no debía hablar de ella. No había nada, desde un punto de vista médico, que nos hiciera pensar entonces ni ahora que había un suicida dentro de los fallecidos."
9. Pregunta: ¿Está segura?
a. “Vuelvo a repetirle que desde un punto de vista médico, y por lo que dice la literatura en estos casos,no encontramos ningún dato que nos hiciera pensar que estábamos ante un suicida.”
10. Pregunta: ¿No es una afirmación un tanto imprudente?
a. “Las personas ajenas a este mundo es fácil que lo confundan, pero lo que ahí había eran restos que ya estaban estudiados, que yo los tenía más que vistos... Por eso, no fue imprudente afirmar por mi parte que no había ningún dato científico que nos pudiera hacer hablar de la existencia de un suicida.”
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Bien, todo esto es una broma. Desde luego, todas las declaraciones son auténticas, de Carmen Baladía, y las usó para convencer a la Comisión de Investigación de que había sido objetiva, honesta y honrada, al asegurar que tras terminar las autopsias, con al menos 25 cadáveres sin identificar (los más destrozados, que suelen ser los más cercanos al foco de explosión), con la investigación policial en sus inicios, ya se podía asegurar que no existía ninguna posibilidad de que hubiera terroristas suicidas.
Todo es una broma, un montaje, pero si el explosivo hubiera estado más lejos del cadáver de Leganés... ¿no hubiera sonado raro que un forense dijera que es imposible que hubiera un terrorista suicida, basándose en la ropa, los piercing, los tatuajes?
Si se considera que dicho explosivo estaba adosado al cadáver, como considera el Auto de Procesamiento: “sospechando el EDE actuante que podía existir un segundo artefacto explosivo adosado a otro de los cadáveres que se encontraban en el interior de la piscina ya que, al contrario que el resto de los mismos, estaba bastante entero (solo le faltaban la cabeza y los brazos) extremo que se confirmó cuando se comprobó que a unos quince centímetros de la cadera izquierda de dicho cadáver, se observo una masa de explosivo...” no parece haber problema. Bueno, sí, los peones sin duda seguirán diciendo que los cuerpos pertenecían a “pelanas congelados” asesinados previemente, pero quiero decir que, posiblemente, la discusión forense hubiera terminado.
Pero ¿qué hubiera pasado si el explosivo hubiera aparecido al otro lado de la piscina?
Sabemos la conclusión que extrajeron los forenses que realizaron las autopsias, Prieto, Conejero, Bedate, con la entomóloga Magaña, pero ¿qué hubiera dicho la Directora del Instituto Anatómico Forense, Carmen Baladía?
Repasemos lo que hubiera dicho el nunca suficientemente ponderado Método Baladía para la Identificación de suicidas entre los cadáveres de una masacre.
1. Pregunta: ¿Qué datos manejaba usted a través de los datos obtenidos de la información policial?
a. “Yo,acostumbrada a la pericia médica, [i]he de ser muy objetiva, he de acercarme a la verdad pericial,si es que los humanos somos capaces, y con los conocimientos que obtengo a través de los libros, a través de lo que transmiten los maestros y a través de mi experiencia,estoy acostumbrada a juzgar datos objetivos, no puedo manejar hipótesis, porque entonces en mi trabajo diario no auxiliaría a la Administración de Justicia[/i].”
2. Pregunta: Sin embargo... ¿no hubiera sido conveniente haber consultado con personas que tuvieran mayor experiencia en terrorismo suicida?
a. “Un médico no tiene que pasar un sarampión para saber diagnosticar un sarampión, lo aprende en los libros.”
b. “Según la literatura no presentaban ningún signo que nos permitiera hacer ese diagnóstico.”
3. Pregunta: ¿Qué datos estudiaron ustedes, entonces, para llegar a sus conclusiones?
a. “La patología lesional, las ropas, la ausencia de sustancia extraña en ropas o impregnada en la piel...”
b. “...Las características de las ropas...—una camisa de cuadros roja, un jersey gris, un pantalón de lana — por las lesiones de su cuerpo...”
c. “...Conocíamos todos los cuerpos, sus fragmentos, sus ropas, sus pertenencias, sus tatuajes, sus pearcing, de tal manera que ya sabíamos, a las xxxx horas de haber iniciado las autopsias, que no había ningún dato que nos hiciera pensar en la existencia de un suicida.”
4. Pregunta: ¿No se debería haber esperado a los resultados de los análisis de ADN para estar segura de que no existían posibilidades de que hubiera terroristas suicidas?
a. “Vamos a ver. Los restos que quedaban eran por estudiar los resultados de ADN; estábamos esperando los resultados de ADN, pero esos restos estaban más que vistos por parte de los médicos forenses...”
5. Pregunta: Sin embargo, al otro lado de la piscina se encontró un material explosivo...
a. “En el caso de un atentado con una bomba explosiva el suicida, si de verdad es suicida, estará cerca del objeto capaz de ocasionar la muerte, porque si no no será suicida en términos médicos.”
6. Pregunta: Pero... ¿no vio usted imágenes de televisión, no oyó nada por la radio, nadie le comentó nada?
a. “Estuvimos metidos en una especie de burbuja terrible de tal manera que cosas que ustedes vivieron ... los médicos forenses no lo vivimos.”
b. “En esa especie de burbuja en que yo me encontraba,no sé qué es lo que pasaba fuera”
7. Pregunta: Así pues, su conclusión definitiva es...
a. "En ningún caso, se han encontrado datos o signos indiciarios que permitan suponer la existencia de un suicida entre las víctimas."
8. Pregunta: ¿No había ningún dato, por nimio que fuera, que pudiera estar a favor de que hubiera un terrorista suicida?
a. “...Si se me apura, la nacionalidad, aunque no es una cuestión médica y quizá no debía hablar de ella. No había nada, desde un punto de vista médico, que nos hiciera pensar entonces ni ahora que había un suicida dentro de los fallecidos."
9. Pregunta: ¿Está segura?
a. “Vuelvo a repetirle que desde un punto de vista médico, y por lo que dice la literatura en estos casos,no encontramos ningún dato que nos hiciera pensar que estábamos ante un suicida.”
10. Pregunta: ¿No es una afirmación un tanto imprudente?
a. “Las personas ajenas a este mundo es fácil que lo confundan, pero lo que ahí había eran restos que ya estaban estudiados, que yo los tenía más que vistos... Por eso, no fue imprudente afirmar por mi parte que no había ningún dato científico que nos pudiera hacer hablar de la existencia de un suicida.”
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Bien, todo esto es una broma. Desde luego, todas las declaraciones son auténticas, de Carmen Baladía, y las usó para convencer a la Comisión de Investigación de que había sido objetiva, honesta y honrada, al asegurar que tras terminar las autopsias, con al menos 25 cadáveres sin identificar (los más destrozados, que suelen ser los más cercanos al foco de explosión), con la investigación policial en sus inicios, ya se podía asegurar que no existía ninguna posibilidad de que hubiera terroristas suicidas.
Todo es una broma, un montaje, pero si el explosivo hubiera estado más lejos del cadáver de Leganés... ¿no hubiera sonado raro que un forense dijera que es imposible que hubiera un terrorista suicida, basándose en la ropa, los piercing, los tatuajes?
La mentira tiene las patas cortas, pero calza zancos al lado de las exclusivas conspiracionistas
