19-05-2008, 23:51:54
(This post was last modified: 20-05-2008, 13:19:36 by morenohijazo.)
PRIETO Y LA POLICÍA CIENTÍFICA
Vamos a ver si terminamos con el asunto de reivindicar a José Luis Prieto, que esto va quedando hagiográfico, y para santos ya tenemos más que suficientes.
No. Prieto no es seguramente, ni mucho menos, un santo, pero se le ha presentado como ambicioso, envidioso, mentiroso, conspirador para delinquir, colaborador de terroristas, ocultador de pruebas, perjuro, y no hemos visto ninguna prueba para ello.
Es más. Muchas veces los argumentos contra Prieto son falsedades que, aunque no conozcamos los hechos, podemos contestar con simples rudimentos de Medicina Legal o de la Ley de Enjuiciamento Criminal, o de la manera de funcionar de un juzgado.
Rudimentos que pueden estar o no al alcance de una persona normal, del montón, pero desde luego personas como Luis del Pino, Federico Jiménez Losantos, Pedro J. Ramírez, Casimiro García, etc. conocen más que de sobra, lo que demuestra su felonía. Y no digamos Carmen Baladía.
Por ejemplo, la acusación de haber impedido la entrada de la Policía Científica para hacerse cargo de los cadáveres , durante varias horas, hasta que recibió la orden de la juez de dejarles trabajar.
De todos modos, ya me quedo más tranquilo. Si Libertad Digital compara el hecho a las patrañas, ya completamente desacreditadas, que urdió sobre el asunto de los focos de explosión o la fotografía de Vallecas, ya podemos irnos a dormir. Será otra superchería más.
Ronronron... zzzzzz... ronronron zzzzzz...
Pero bueno, está bieeennnn, vamos a dedicar un comentario, por lo menos a explicar las razones por las que ningún sagaz invitado debe dedicar ni un minuto más a seguir leyendo las trolas de Libertad Digital:
Bien. Vamos a ver. La explosión sucedió el día 3 de Abril de 2004. Durante el día 4 los cadáveres fueron remitidos para su estudio al Instituto Anatómico Forense de manera escalonada, lo que indica que es el juzgado quien marca los tiempos.
Con fecha posterior al traslado al Instituto Anatómico Forense, en la Pieza Separada de Leganés “folio 126 aparece una diligencia en la que se hace constar que por el instituto se ha solicitado autorización para el estudio de los cadáveres y la recogida y envío de muestra para su identificación genética al Instituto Nacional de Toxicología, lo que se autoriza por la juez, al folio 139 -con antecedente en el f. 134-.”
Efectivamente, en el reglamento del Instituto Anatómico Forense (cuyas competencias asume al pie de la letra el Instituto de Medicina Legal, de cuyo decreto de creación pongo aquí) se recoge:
En realidad, según Libertad Digital, es exactamente lo que le dijo Prieto a los funcionarios de la Policía Científica: “que tenía órdenes de enviar las muestras al Instituto Nacional de Toxicología y Ciencias Forenses (INTC) de Madrid”.
Aún más importante. Mucho más importante. Al ordenar, o autorizar el traslado al Instituto Anatómico Forense el juez ha hecho custodio al Instituto. Todo lo que ocurra con los cadáveres, destrucción de pruebas, errores en los análisis,pérdida de material, etc, pasa a ser responsabilidad de quien tiene obligación de celar las pruebas: los forenses del IAF.
En estas condiciones, según del Pino, se presenta la Policía Científica “para colaborar en el examen de los cadáveres y tomar muestras de ADN de los restos”. Evidentemente, Prieto, o quienquiera que sea el custodio de los cadáveres, tiene todo el derecho del mundo a pedirles la orden, orden terminante y por escrito, que les autorice a trabajar con él o con los cadávbres.
Por si fuera poco, y aunque estamos acostumbrados a ver a la Policíía como una Autoridad, un médico forense en comisión judicial tiene desde luego mayor autoridad que la Policía, y debe ésta ponerse a sus órdenes. Toca a la Policía demostrar que tiene igual o superiores órdenes judiciales.
Es posible, por cómo se desarrollaron las cosas, que hayamos tenido aquí un conflicto de competencias, el típico problema de celos entre dos departamentos cuya labor se solapa con frecuencia, como pasa entre Policías, servicios de irgencias, Ambulancias, etc. En este caso, sería entre el Servicio de Antropología y Odontología Forense y el Laboratorio del Instituto Anatómico Forense, por un lado, y la Sección de Antropología y Biología de la Comisaría General de Policía Científica.
Sigue diciendo Del Pino, con su particular mezcla de mentiras y manipulaciones, que Prieto, “de forma un tanto incorrecta” exigió la orden de la juez por escrito (lo cual, repito, tenía no sólo el derecho, sino la obligación de hacer ), cosa que “desde Leganés, obviamente, no podía hacer”. Mentira clamorosa, pues puede remitir una orden por fax (autentificada si hace falta por teléfono).
En todo caso, de la lectura del artículo de Libertad Digital se desprende que al final no hizo falta la orden por escrito. Una vez Prieto está seguro de que la juez está detrás de la Policía Científica, cede y ambos Servicios trabajan juntos.
Obsérvese que en la página 201 del Auto de Procesamiento, se dice:
Fundamentalmente, tras haber hablado con Prieto, y haberle pedido que le haga llegar la orden por escrito, no hay quien se crea que la juez va a permitirle seguir en el caso a no ser que reconozca su parte de razón. La actitud de Teresa Palacios es salomónica, contemporizadora, llámenlo como quieran. Sólo se entiende si quiere que no haya bronca declarada, si quiere que ambos servicios no lleguen a las manos. O poco menos.
Innovaciones Tecnológicas, por cierto, es también el Servicio que investigó la Kangoo. Está claro que para Del Pino un servicio sólo es bueno si dice lo que él quere
¿Tenemos alguna prueba? Los forenses es un colectivo muy cabreado, suelen meterse poco en política, fundamentalmente porque se han sentido siempre maltratados por todos los Gobiernos. Por eso, quizás, no entran mucho en política.
Pero vean lo que escribía un forense, Juan Francisco Ortigosa, en un Foro, sobre el asunto:
Vamos a ver si terminamos con el asunto de reivindicar a José Luis Prieto, que esto va quedando hagiográfico, y para santos ya tenemos más que suficientes.
No. Prieto no es seguramente, ni mucho menos, un santo, pero se le ha presentado como ambicioso, envidioso, mentiroso, conspirador para delinquir, colaborador de terroristas, ocultador de pruebas, perjuro, y no hemos visto ninguna prueba para ello.
Es más. Muchas veces los argumentos contra Prieto son falsedades que, aunque no conozcamos los hechos, podemos contestar con simples rudimentos de Medicina Legal o de la Ley de Enjuiciamento Criminal, o de la manera de funcionar de un juzgado.
Rudimentos que pueden estar o no al alcance de una persona normal, del montón, pero desde luego personas como Luis del Pino, Federico Jiménez Losantos, Pedro J. Ramírez, Casimiro García, etc. conocen más que de sobra, lo que demuestra su felonía. Y no digamos Carmen Baladía.
Por ejemplo, la acusación de haber impedido la entrada de la Policía Científica para hacerse cargo de los cadáveres , durante varias horas, hasta que recibió la orden de la juez de dejarles trabajar.
Quote:A las 11:30 de la mañana del lunes 5 de abril, funcionarios de la Sección de Antropología y Biología de la Comisaría General de Policía Científica se personaban en el Instituto Anatómico Forense para colaborar en el examen de los cadáveres y tomar muestras de ADN de los restos, con vistas a su identificación. Sin embargo, el doctor Prieto se encaró con los funcionarios de Policía Científica y, de forma un tanto incorrecta, les dijo que el examen de los restos sería realizado por el personal a su cargo y que no les iba a permitir la toma de muestras de ADN si no recibía una orden por escrito de la juez del caso, ya que tenía órdenes de enviar las muestras al Instituto Nacional de Toxicología y Ciencias Forenses (INTC) de Madrid. Tras eso, les dijo a los miembros de la Policía Científica que volvieran a las seis.La acusación de los conspiracionistas lleva consigo una clara insinuación. La de que los forenses del IAF hicieron algo inconfesable durante las horas que retuvieron los cadáveres en su sala impidiendo el acceso a la Policía Científica.
Quote:Resulta llamativo, en la secuencia de acontecimientos vividos tras la explosión del piso de Leganés, el interés en que los funcionarios de la Comisaría General de Policía Científica no accedieran a los cadáveres. ¿Qué era lo que no debían ver? No es el único caso en que se trató de dejar al margen, como ya saben los lectores de Libertad Digital, a la Policía Científica: los restos de los focos de explosión de los trenes tampoco fueron enviados a la Policía Científica para su análisis, como tampoco se permitió a los funcionarios de Policía Científica fotografiar la mochila de Vallecas tras su desactivación. ¿Quién trató de dejar al margen a la Policía Científica en muchos aspectos clave de las investigaciones del 11-M? ¿Y por qué motivo?Más llamativo me resulta a mi que la Policía Científica, precisamente, es la que estudió la furgoneta Kangoo que Del Pino considera "rellenada" por la propia Policía Científica. O que Escribano, el fámoso Perito Bórico, firma algunos de los análisis de explosivos que los conspiracionistas impugnan ferozmente.
De todos modos, ya me quedo más tranquilo. Si Libertad Digital compara el hecho a las patrañas, ya completamente desacreditadas, que urdió sobre el asunto de los focos de explosión o la fotografía de Vallecas, ya podemos irnos a dormir. Será otra superchería más.
Ronronron... zzzzzz... ronronron zzzzzz...
Pero bueno, está bieeennnn, vamos a dedicar un comentario, por lo menos a explicar las razones por las que ningún sagaz invitado debe dedicar ni un minuto más a seguir leyendo las trolas de Libertad Digital:
Bien. Vamos a ver. La explosión sucedió el día 3 de Abril de 2004. Durante el día 4 los cadáveres fueron remitidos para su estudio al Instituto Anatómico Forense de manera escalonada, lo que indica que es el juzgado quien marca los tiempos.
Con fecha posterior al traslado al Instituto Anatómico Forense, en la Pieza Separada de Leganés “folio 126 aparece una diligencia en la que se hace constar que por el instituto se ha solicitado autorización para el estudio de los cadáveres y la recogida y envío de muestra para su identificación genética al Instituto Nacional de Toxicología, lo que se autoriza por la juez, al folio 139 -con antecedente en el f. 134-.”
Efectivamente, en el reglamento del Instituto Anatómico Forense (cuyas competencias asume al pie de la letra el Instituto de Medicina Legal, de cuyo decreto de creación pongo aquí) se recoge:
Quote:Corresponden al Servicio de Laboratorio Forense las funciones relativas a la realización de análisis toxicológicos, bioquímicos y biológicos en aquellos asuntos que sean objeto de actuaciones procesales así como la emisión de los informes y dictámenes correspondientes, sin perjuicio de las competencias del Instituto Nacional de Toxicología y Ciencias Forenses, que actúa como centro de referencia en materia de su especialidad.Es decir, los análisis toxicológicos, bioquímicos o biológicos, así como los informes y dictámenes correspondientes a los cadáveres trabajados por el IAF los hará el propio Laboratorio del IAF, si bien puede remitir al Instituto Nacional de Toxicología, como centro de referencia, los análisis que excedan a sus competencias o posibilidades.
En realidad, según Libertad Digital, es exactamente lo que le dijo Prieto a los funcionarios de la Policía Científica: “que tenía órdenes de enviar las muestras al Instituto Nacional de Toxicología y Ciencias Forenses (INTC) de Madrid”.
Aún más importante. Mucho más importante. Al ordenar, o autorizar el traslado al Instituto Anatómico Forense el juez ha hecho custodio al Instituto. Todo lo que ocurra con los cadáveres, destrucción de pruebas, errores en los análisis,pérdida de material, etc, pasa a ser responsabilidad de quien tiene obligación de celar las pruebas: los forenses del IAF.
En estas condiciones, según del Pino, se presenta la Policía Científica “para colaborar en el examen de los cadáveres y tomar muestras de ADN de los restos”. Evidentemente, Prieto, o quienquiera que sea el custodio de los cadáveres, tiene todo el derecho del mundo a pedirles la orden, orden terminante y por escrito, que les autorice a trabajar con él o con los cadávbres.
Por si fuera poco, y aunque estamos acostumbrados a ver a la Policíía como una Autoridad, un médico forense en comisión judicial tiene desde luego mayor autoridad que la Policía, y debe ésta ponerse a sus órdenes. Toca a la Policía demostrar que tiene igual o superiores órdenes judiciales.
Es posible, por cómo se desarrollaron las cosas, que hayamos tenido aquí un conflicto de competencias, el típico problema de celos entre dos departamentos cuya labor se solapa con frecuencia, como pasa entre Policías, servicios de irgencias, Ambulancias, etc. En este caso, sería entre el Servicio de Antropología y Odontología Forense y el Laboratorio del Instituto Anatómico Forense, por un lado, y la Sección de Antropología y Biología de la Comisaría General de Policía Científica.
Sigue diciendo Del Pino, con su particular mezcla de mentiras y manipulaciones, que Prieto, “de forma un tanto incorrecta” exigió la orden de la juez por escrito (lo cual, repito, tenía no sólo el derecho, sino la obligación de hacer ), cosa que “desde Leganés, obviamente, no podía hacer”. Mentira clamorosa, pues puede remitir una orden por fax (autentificada si hace falta por teléfono).
En todo caso, de la lectura del artículo de Libertad Digital se desprende que al final no hizo falta la orden por escrito. Una vez Prieto está seguro de que la juez está detrás de la Policía Científica, cede y ambos Servicios trabajan juntos.
Obsérvese que en la página 201 del Auto de Procesamiento, se dice:
Quote:Los estudios realizados por el Instituto Nacional de Toxicología y Ciencias Forenses de Madrid, y por el Servicio Central de Innovaciones Tecnológicas de la Comisaria General de Policía Científica (ANEXOS IX y X, respectivamente) a los restos orgánicos recogidos en el escenario de la explosión, permitieron identificar siete perfiles genéticos diferentes.De la monstruosa falsedad de Del Pino es prueba la propia actitud de la juez. Tod el mndo que conoce la manera de funcionar un juzgado sabe que el juez es quien dirige la investigación, asigna y quita tareas, y aún una protesta educada suee estar de más. Con mas motivo, una clara insubordinación será severamente reprimida, si no castigada. la actitud de la juez, tal y como cuenta del pino, es absolutamente inverosímil.
Fundamentalmente, tras haber hablado con Prieto, y haberle pedido que le haga llegar la orden por escrito, no hay quien se crea que la juez va a permitirle seguir en el caso a no ser que reconozca su parte de razón. La actitud de Teresa Palacios es salomónica, contemporizadora, llámenlo como quieran. Sólo se entiende si quiere que no haya bronca declarada, si quiere que ambos servicios no lleguen a las manos. O poco menos.
Innovaciones Tecnológicas, por cierto, es también el Servicio que investigó la Kangoo. Está claro que para Del Pino un servicio sólo es bueno si dice lo que él quere
¿Tenemos alguna prueba? Los forenses es un colectivo muy cabreado, suelen meterse poco en política, fundamentalmente porque se han sentido siempre maltratados por todos los Gobiernos. Por eso, quizás, no entran mucho en política.
Pero vean lo que escribía un forense, Juan Francisco Ortigosa, en un Foro, sobre el asunto:
Quote:Nadie, ni policía científica, ni el ministro de justicia toca un cadáver mío si yo no estoy o hasta que yo lo ordene y en las condiciones que lo ordene.Nótese que entre las personas que no cita como que no tocarán sus cadáveres no está el juez... ante quien el Forense sí debe ceder.
¡Pues sólo faltaría que las autopsias ahora las hagan el Pedrojota y el Losantos!
¡Ánimo José Luis! La ignorancia es atrevida pero con micrófonos, es disparatada.
La mentira tiene las patas cortas, pero calza zancos al lado de las exclusivas conspiracionistas
