23-05-2008, 15:51:28
Me tomo la libertad de traer el comentario que una persona ha dejado en el último artículo publicado en el weblog.
Juan Francisco Ortigosa Ruiz Wrote:Estimado amigo:Lo que más interesante me resulta es lo que he resaltado en negrita, obviamente. Que raro que, los que suelen saber de lo que hablan, no tengan problema en usar sus nombres y no sientan vergüenza al sostener las posturas que adoptan. Otros, sin embargo, se afanan, sin nada más que su afán, en proferir a los cuatro vientos loas a su propia sapiencia tratando a los que les leen como a lelos. Es una contradicción tan contradictoria que ninguno se atreva a usar su nombre.
José Luís Prieto es un forense de los que marcan tendencia en nuestro país. Como forense, como odontólogo forense y como antropólogo forense. No tengo noticia de que sea bueno como “político forense” ni como “tertuliano forense”. Claro que de estas dos últimas categorías, hay tantos… que es difícil destacar… ¡Sobre todo si se ha estudiado algo!
Conocí al Dr. Prieto en el Curso del Centro de Estudios Jurídicos de mi Promoción de médicos forenses en Madrid (año 1998) y me pareció de lo mejorcito que tiene este país en odontología forense y antropología forense. Lo encontré de nuevo en la noche del 11 de marzo en el IFEMA. Su actuación fue impecable en cuanto a organización.
Nosotros íbamos por el Institut de Medicina Legal de Catalunya para colaborar con los compañeros de Madrid y, nos encontramos con una organización excelente y con todas las facilidades para realizar el trabajo.
En lo demás… me reivindico en lo ya dicho. Fue la primera vez que alguien del Cuerpo de Médicos Forenses salió leyendo un comunicado, a instancias de un gobierno, diciendo que “se descartaban los terroristas suicidas”… sobre todo… sin consensuar ese dato con el resto de forenses que estuvieron allí.
Yo, por mi parte, estuve allí y discrepo totalmente de la persona que leyó ese comunicado, Carmen Baladía. Yo no sé si los restos que examiné eran sólo de víctimas o si podía haber algún terrorista suicida. Sé que algunos estuvieron muy cerca del foco de la explosión pero, por prudencia, no podría decir mucho más.
Y sé que nuestra tarea, aquella noche, era la identificación de las víctimas. Por eso me extrañó siempre la rapidez para leer comunicados precipitados.
En cualquier caso… Hay un personaje de La Desheredada de Galdós, el notario Muñoz y Nones, que define perfectamente esta situación… “¡Hay que dejar a los tontos el derecho a decir tonterías!”
Creía que el asunto estaba zanjado aunque, como veo que no… intentaré entrar en vuestro blog y defender la excelente imagen profesional del Dr. Prieto.
Un saludo.
