28-05-2008, 13:40:43
Bienvenido, Gorkin.
Coincido con usted en el segundo epíteto dedicado a la prensa española: lamentable. En cuanto al primero, sustituiría mediocre por pesimocre.
Decía el otro día uno de esios periódicos, citando a un político pero sin nombrarlo, que en España se vivían las consecuencias de que tras el franquismo la clase política no existía. Los muertos, muertos estaban, los exiliados eran muy mayores o estaban desentrenados y anclados en el pasado, algunos, y los jóvenes no eran suficientes para llenar el vacío político que existía.
La prensa, en cambio, llevaba años con mayor libertad y los periodistas jóvenes habían tenido más posibilidades de formarse como demócratas que los políticos o que la sociedad en general (que no tenía casi ninguna formación). En ese momento, formaron una excelente fábrica de ideas y de defensa de las libertades, de vigilania de la implantación de la reforma y de impulsores de la democracia.
El problema es que aquellos, que tanto colaboraron a hacer política de nuevo en España, no se resignan ahora a volver a su papel normal de informadores y quieren seguir poniendo y quitando presidentes, sacando a gente de la cárcel, y se arrogan la invulnerabilidad de un Aquiles destalonado, que puede golpear a diestra y siniestra sin recibir ellos ni un rasguño procesal, porque la Libertad de Expresión... ¡Ah, la Libertad de Expresión!
Bueno, y luego están Pedro Jota y Federico, que son mala gente y siempre lo han sido.
Coincido con usted en el segundo epíteto dedicado a la prensa española: lamentable. En cuanto al primero, sustituiría mediocre por pesimocre.
Decía el otro día uno de esios periódicos, citando a un político pero sin nombrarlo, que en España se vivían las consecuencias de que tras el franquismo la clase política no existía. Los muertos, muertos estaban, los exiliados eran muy mayores o estaban desentrenados y anclados en el pasado, algunos, y los jóvenes no eran suficientes para llenar el vacío político que existía.
La prensa, en cambio, llevaba años con mayor libertad y los periodistas jóvenes habían tenido más posibilidades de formarse como demócratas que los políticos o que la sociedad en general (que no tenía casi ninguna formación). En ese momento, formaron una excelente fábrica de ideas y de defensa de las libertades, de vigilania de la implantación de la reforma y de impulsores de la democracia.
El problema es que aquellos, que tanto colaboraron a hacer política de nuevo en España, no se resignan ahora a volver a su papel normal de informadores y quieren seguir poniendo y quitando presidentes, sacando a gente de la cárcel, y se arrogan la invulnerabilidad de un Aquiles destalonado, que puede golpear a diestra y siniestra sin recibir ellos ni un rasguño procesal, porque la Libertad de Expresión... ¡Ah, la Libertad de Expresión!
Bueno, y luego están Pedro Jota y Federico, que son mala gente y siempre lo han sido.
La mentira tiene las patas cortas, pero calza zancos al lado de las exclusivas conspiracionistas
