29-05-2008, 14:52:23
(This post was last modified: 29-05-2008, 15:04:02 by morenohijazo.)
Boina, señor Quevedo: http://www.elconfidencial.com/cache/2008...ismos.html
Y, por cierto, pone el dedo en la llaga al señalar que en el PP y los medios que supuestamente apoyan sus tesis han caído tan bajo y rastrero, que prefieren no apoyar a la portavoz de su partido antes que darle una oportunidad de triunfo.
Quote:De la manipulación del 11-M a la de la crisis del PP, detrás están siempre los mismosEs evidente que no puedo estar de acuerdo con alguna de las cosas que dice, pero es digna de felicitación su rectificación.
Ayer, en el foro de mi Dos Palabras, uno de los lectores que responde al nick de PJCM me recordaba una frase mía de otro artículo de hace dos años: “Tengo derecho a dudar y a creer, como creo, que el 11-M fue el fruto de una conspiración. Y no caben posiciones intermedias en algo como esto. La simple duda sobre la verdad oficial conduce directamente a la sospecha de que algo se nos está ocultando, algo grave y probablemente horrible. Pero, fíjense, ¿nunca han pensado que si realmente el Gobierno socialista pudiera hundir, en toda la extensión del término, al PP con lo que pasó el 11-M, ya lo habría hecho?”. Bien, a fecha de hoy, sigo creyendo exactamente lo mismo, es decir, que el 11-M fue el fruto de una conspiración –cualquier atentado lo es-, que la verdad oficial oculta otra más horrible y que esa puerta la dejó abierta la sentencia del juicio, y que si, en efecto, el PSOE hubiera podido utilizar el 11-M para hundir al PP en el pozo, sin duda alguna lo hubiera hecho.
Pero lo que también creo hoy es que quienes nos llevaron por el camino de una Teoría de la Conspiración en la que nos quisieron hacer creer –y yo fui el primero en caer en esa trampa- que ETA estaba detrás de los atentados -teoría que se demostró incierta-, sometieron a miles de personas de bien, entre ellas a ese forero que me recordaba –con ánimo de enfrentarme a una contradicción- mi afirmación de hace dos años, a una manipulación sin precedentes y a un engaño sin contemplaciones del que el mayor beneficiario no ha sido otro que José Luis Rodríguez Zapatero. Porque esa manipulación y ese engaño condujo al PP a un permanente estado de contradicción interna en el que por un lado quería huir de la trampa y, por otro, se vio inmerso en ella sin posibilidad de escape porque, entre otras cosas, algunos de sus dirigentes seguían a pies juntillas la estrategia que marcaban dos medios de comunicación por todos conocidos. Hoy, cuando el 11-M vuelve a los juzgados por otros motivos –la lógica querella de Ruiz-Gallardón contra quien se cree impune tras un micrófono-, es un buen día para decir que quienes alentaron aquella orgía de engaños y mentiras sobre mochilas, escodas y orquestas Mondragón, se sirvieron de las víctimas de aquellos atentados para engordar sus propios intereses y, lo que es peor, los del PSOE.
Porque esta es la realidad, y no otra. Si alguien obtuvo beneficio de estos cuatro años de oposición con el 11-M llevada a cabo por estos dos medios, ha sido el Partido Socialista. Y sería bueno que algunos explicaran los motivos por los que se empeñaron en conducir a la opinión pública por un camino equivocado, y si lo hicieron a conciencia y, de ser así, qué ocultaban o a quienes. Porque es evidente que al PP le hicieron un flaco favor los mismos que se atreven a asegurar que, de haberse puesto a ello, hubieran llevado a Rajoy a La Moncloa. ¡Ya! El mismo flaco favor que le están haciendo ahora los que, de pronto, han descubierto las virtudes de la democracia interna en el PP a cuenta de conjuras de salón y contubernios de pasillo. Los ejercicios de manipulación se repiten, pero ahora la estrategia ya pasa, directamente, por encender la mecha de la rebelión interna en las filas ‘populares’, y para ello da igual utilizar a un diputado que nunca ha brillado por su lealtad a nadie que no se llame José Manuel Molina –ínclito conspirador amigo de Bono y de Barreda-, ni por tener más luces que las de las discotecas que regenta o regentaba. Pero para el caso, vale, y llena la portada y la tertulia de nueve a diez, y se convierte, junto con Elorriaga, en un paladín de la oposición interna a Rajoy como si esto fuera el Mayo del 68. La cosa tiene bemoles.
Claro que cuando se trata de manipular, se manipulan hasta las fotos. Llevo mucho años asistiendo al Parlamento semana tras semana. Me he hartado de ver a diputados solitarios en sus escaños leyendo un periódico, consultando su móvil o hablando por teléfono, mirando algo en internet o, las menos veces, escuchando al orador que ocupe en ese momento la Tribuna. Y nunca han aparecido en la portada de un diario como víctimas de una campaña de exclusión de sus compañeros de partido. En todo caso, sí como muestra de la desidia parlamentaria. Pues bien, Juan Costa protagonizó ayer una de esas fotos, y sin más dilaciones para los amigos del inmovilismo y de la sinrazón se ha convertido en el blanco del ostracismo de sus compañeros. A nadie parece importarle que en otro periódico de la competencia apareciera una foto del mismo Costa, el mismo día, pero esta vez charlando amigablemente con varios diputados de su grupo. Hasta ese punto llega el ejercicio de cinismo y de manipulación informativa. Hasta el punto de cuestionar la labor de oposición de Soraya Sáenz de Santamaría cuando reclama del Gobierno una explicación por el espionaje al fallecido juez García Calvo por parte del CNI y dar por bueno, sin más, el desmentido de De la Vega, aunque aquí no se si también hay un ataque de celos porque la exclusiva haya aparecido en la revista Época y no en la portada del diario de la calle Pradillo, y cuando se junta el hambre con las ganas de comer...
Por eso, cuando les pido a ustedes, y es la segunda vez que lo hago, que se rebelen, lo hago a conciencia. No permitan que les tomen el pelo, no se dejen engañar. Todo esto no es más que el fruto de una nueva conspiración, una conspiración labrada en las entretelas de un partido debilitado por el resultado de las urnas, pero ahora los artífices de la misma son los que antes buscaban mochilas en piscinas de islas no muy lejanas.
Y, por cierto, pone el dedo en la llaga al señalar que en el PP y los medios que supuestamente apoyan sus tesis han caído tan bajo y rastrero, que prefieren no apoyar a la portavoz de su partido antes que darle una oportunidad de triunfo.
La mentira tiene las patas cortas, pero calza zancos al lado de las exclusivas conspiracionistas
