01-06-2008, 22:02:59
GASCÓN: EL HOMBRE QUE VIO UNA OPORTUNIDAD (II)
Tras acabar la mili dice haber recibido una oferta para quedarse en el CESID, que rechazó, para quedarse entre conocidos de discotecas, puticlubs, macarras, “maricones” (sic) ambiente que conoció trabajando con los presos reinsertados, y en el que fue escalando peldaños, porque “no sufre ningún tipo de conflicto ni quiebra moral, al pasar de ser director de Puticlubs y locales de maricones”, lo que apoya mi impresión de que se salió de la Orden por falta de vocación.
Algunos peones opinan lo mismo, haciendo notar lo improbable de que Mario Gascón, que declara haber disfrutado en Inteligencia durante la mili, renuncie a un puesto estable en CESID, para luego trabajar para ellos mismos, pero a salto de mata.
Dice haber conocido a Rafah Zouhier en esta época, aunque no puede recordar cuándo. Por cierto, que habría que recordar a City FM que el nombre correcto del truhán es Rafah, o españolizado Rafá, pero no Rafa, como un diminutivo de Rafael. Que queda feo. Tuvo con él algunos contactos poco importantes.
Cuando Rafah fue a la cárcel por el atraco de una joyería se acordó de Mario Gascón para pedirle ayuda, y le llamó desde prisión. No queda claro si la idea de convertirse en confidente partió de Mario o de Rafah, pero el caso es que el alférez “Victor” viajó con Gascón hasta la cárcel para reclutarle como confidente.
Ésta parece ser toda la relación de Mario Gascón con el 11-M: la de haber ayudado a Zouhier a salir a la calle, presentándole a los guardias civiles que luego fueron sus “controladores”, y posteriormente, tener la relación que suelen llevar los habituales de este mundo: compras, ventas, favores, etc.
Pese a la "estrecha" relación que dice tener con el "Chino", la mujer de éste ni le conocía, como veremos luego. Y no es que la mujer sea un prodigio de credibilidad, pero Gascón, tampoco.
En las entrevistas Gascón dice que, cuando se enteró de que Zouhier había sufrido un accidente con un detonador, sospechó que Rafáh se había metido en algo más serio de lo que sospechaba, y que avisó al controlador, “Víctor”, que visitó al herido en el hospital. El alférez (luego teniente) niega este hecho: dice que sí fue a visitar a Rafáh al hospital, avisado por Mario, pero que no fue informado por él de lo del detonador. Mario no tiene ninguna prueba de lo que dice, fuera de que Zouhier dijo, durante el juicio, que él avisó a Mario y éste a la UCO. Pero que Mario avisara a Zouhier de la existencia del detonador es sólo una suposición del árabe, a quien le interesa que se crea que él avisó a la Guardia Civil de los explosivos.
Y con todas sus afirmaciones desde el 2007 pasa algo parecido. Como algunos peones han sabido ver, Gascón es un personaje muy secundario del 11-M que ha descubierto que contando lo que los demás quieren oír se puede sacar un extra. Así, cuenta una versión a El Mundo (la dinamita la puso la Guardia Civil) y otra a City FM (la dinamita la pusieron “los vascos” por encargo del CNI. Seguramente, si Gascón concediese otra entrevista a “El Mundo”, hoy, la dinamita la habría puesto Gallardón por orden de Mariano Rajoy.
En una búsqueda efectuada en “El Mundo” encontramos que la primera referencia al exfraile es, simplemente, una cita de una conversación entre él y Daylena, novia de Rafáh, en la que Gascón recomienda que se pongan de acuerdo en sus declaraciones contra Zouhier. Como vemos, una cosa completamente anecdótica.
Mario Gascón fue interrogado por el juez Del Olmo el 24 de Julio de 2004, como personaje casi sin interés en la trama, perfectamente prescindible para mantener la acusación. El juez valoraba la posibilidad de ofrecerle el status de testigo protegido, en el típico intercambio de protección por seguridad, e incluso, al saber que había sido mercedario, le dijo: “allí tendría que volver usted, dejando toda esta vida”. Recordemos que los rumores describen a Del Olmo como profundamente religioso, e incluso lo sitúan entre los jueces próximos al Opus Dei. No tiene, pues, nada de extraño que aconseje a un ex-religioso volver a una vida más cristiana. Aunque también pudiera ser que se tratara de una coña, de una muestra del fino humor que se atribuye a Del Olmo (como creyó Gascón, y dijo, en sus entrevistas con "El Mundo"). Desde luego, lo que queda descartado es lo que quiere transmitirnos Gascón en CITY FM: que se trató de una amenaza, que él se tomó muy en serio. Resulta patético comparar esa imagen que se nos quiere dar del juez como padrino mafioso, con la que siempre quisieron dar los peones, de un juez disminuido psíquico y físico, débil mental, chocho, casi ciego por su glaucoma...
Mucho más probable es que, viendo Gascón que el asunto donde estaba metido era mucho más grande de lo que creía, que algunos de los hampones de los medios que frecuentaba le habían calado ya como confidente, y teniendo miedo a recibir una o más palizas de sus antiguos compañeros de delincuencia, huyera de España, viendo que, o no se le iba a conceder el status de Testigo Protegido, o no era suficiente para garantizar su seguridad: es mucho más probable que la paliza denunciada por él la recibiera de los denunciados por él, que de los Guardias Civiles. Ya verán cómo en alguna entrevista con Gascón comentará la brutalidad polical y pondrá como ejemplo Coslada. Al tiempo.
Es muy poco probable la escena que refiere del oficial de la Guardia Civil sacando la pistola ¡en una pizzería!, para amenazarle. En la entrevista a “El Mundo” el detonante es una frase de Gascón “Pero lo de los explosivos ya se sabía”. Son los tiempos en que a “El Mundo” le interesa culpar a la Guardia Civil. En la versión para City FM, la frase es “¡Pero esto es un Golpe de Estado!”. Para City FM los organizadores son el CNI y el PSOE. Aparte, claro, de lo increíble que supone la visión de un capitán, pistola en mano, en un McDonalds.
Tras acabar la mili dice haber recibido una oferta para quedarse en el CESID, que rechazó, para quedarse entre conocidos de discotecas, puticlubs, macarras, “maricones” (sic) ambiente que conoció trabajando con los presos reinsertados, y en el que fue escalando peldaños, porque “no sufre ningún tipo de conflicto ni quiebra moral, al pasar de ser director de Puticlubs y locales de maricones”, lo que apoya mi impresión de que se salió de la Orden por falta de vocación.
Algunos peones opinan lo mismo, haciendo notar lo improbable de que Mario Gascón, que declara haber disfrutado en Inteligencia durante la mili, renuncie a un puesto estable en CESID, para luego trabajar para ellos mismos, pero a salto de mata.
Dice haber conocido a Rafah Zouhier en esta época, aunque no puede recordar cuándo. Por cierto, que habría que recordar a City FM que el nombre correcto del truhán es Rafah, o españolizado Rafá, pero no Rafa, como un diminutivo de Rafael. Que queda feo. Tuvo con él algunos contactos poco importantes.
Cuando Rafah fue a la cárcel por el atraco de una joyería se acordó de Mario Gascón para pedirle ayuda, y le llamó desde prisión. No queda claro si la idea de convertirse en confidente partió de Mario o de Rafah, pero el caso es que el alférez “Victor” viajó con Gascón hasta la cárcel para reclutarle como confidente.
Ésta parece ser toda la relación de Mario Gascón con el 11-M: la de haber ayudado a Zouhier a salir a la calle, presentándole a los guardias civiles que luego fueron sus “controladores”, y posteriormente, tener la relación que suelen llevar los habituales de este mundo: compras, ventas, favores, etc.
Pese a la "estrecha" relación que dice tener con el "Chino", la mujer de éste ni le conocía, como veremos luego. Y no es que la mujer sea un prodigio de credibilidad, pero Gascón, tampoco.
En las entrevistas Gascón dice que, cuando se enteró de que Zouhier había sufrido un accidente con un detonador, sospechó que Rafáh se había metido en algo más serio de lo que sospechaba, y que avisó al controlador, “Víctor”, que visitó al herido en el hospital. El alférez (luego teniente) niega este hecho: dice que sí fue a visitar a Rafáh al hospital, avisado por Mario, pero que no fue informado por él de lo del detonador. Mario no tiene ninguna prueba de lo que dice, fuera de que Zouhier dijo, durante el juicio, que él avisó a Mario y éste a la UCO. Pero que Mario avisara a Zouhier de la existencia del detonador es sólo una suposición del árabe, a quien le interesa que se crea que él avisó a la Guardia Civil de los explosivos.
Y con todas sus afirmaciones desde el 2007 pasa algo parecido. Como algunos peones han sabido ver, Gascón es un personaje muy secundario del 11-M que ha descubierto que contando lo que los demás quieren oír se puede sacar un extra. Así, cuenta una versión a El Mundo (la dinamita la puso la Guardia Civil) y otra a City FM (la dinamita la pusieron “los vascos” por encargo del CNI. Seguramente, si Gascón concediese otra entrevista a “El Mundo”, hoy, la dinamita la habría puesto Gallardón por orden de Mariano Rajoy.
En una búsqueda efectuada en “El Mundo” encontramos que la primera referencia al exfraile es, simplemente, una cita de una conversación entre él y Daylena, novia de Rafáh, en la que Gascón recomienda que se pongan de acuerdo en sus declaraciones contra Zouhier. Como vemos, una cosa completamente anecdótica.
Mario Gascón fue interrogado por el juez Del Olmo el 24 de Julio de 2004, como personaje casi sin interés en la trama, perfectamente prescindible para mantener la acusación. El juez valoraba la posibilidad de ofrecerle el status de testigo protegido, en el típico intercambio de protección por seguridad, e incluso, al saber que había sido mercedario, le dijo: “allí tendría que volver usted, dejando toda esta vida”. Recordemos que los rumores describen a Del Olmo como profundamente religioso, e incluso lo sitúan entre los jueces próximos al Opus Dei. No tiene, pues, nada de extraño que aconseje a un ex-religioso volver a una vida más cristiana. Aunque también pudiera ser que se tratara de una coña, de una muestra del fino humor que se atribuye a Del Olmo (como creyó Gascón, y dijo, en sus entrevistas con "El Mundo"). Desde luego, lo que queda descartado es lo que quiere transmitirnos Gascón en CITY FM: que se trató de una amenaza, que él se tomó muy en serio. Resulta patético comparar esa imagen que se nos quiere dar del juez como padrino mafioso, con la que siempre quisieron dar los peones, de un juez disminuido psíquico y físico, débil mental, chocho, casi ciego por su glaucoma...
Mucho más probable es que, viendo Gascón que el asunto donde estaba metido era mucho más grande de lo que creía, que algunos de los hampones de los medios que frecuentaba le habían calado ya como confidente, y teniendo miedo a recibir una o más palizas de sus antiguos compañeros de delincuencia, huyera de España, viendo que, o no se le iba a conceder el status de Testigo Protegido, o no era suficiente para garantizar su seguridad: es mucho más probable que la paliza denunciada por él la recibiera de los denunciados por él, que de los Guardias Civiles. Ya verán cómo en alguna entrevista con Gascón comentará la brutalidad polical y pondrá como ejemplo Coslada. Al tiempo.
Es muy poco probable la escena que refiere del oficial de la Guardia Civil sacando la pistola ¡en una pizzería!, para amenazarle. En la entrevista a “El Mundo” el detonante es una frase de Gascón “Pero lo de los explosivos ya se sabía”. Son los tiempos en que a “El Mundo” le interesa culpar a la Guardia Civil. En la versión para City FM, la frase es “¡Pero esto es un Golpe de Estado!”. Para City FM los organizadores son el CNI y el PSOE. Aparte, claro, de lo increíble que supone la visión de un capitán, pistola en mano, en un McDonalds.
La mentira tiene las patas cortas, pero calza zancos al lado de las exclusivas conspiracionistas
