01-06-2008, 22:20:50
(This post was last modified: 02-06-2008, 12:17:00 by morenohijazo.)
GASCÓN: EL HOMBRE QUE VIO UNA OPORTUNIDAD (y III)
Todas las afirmaciones de Mario son parecidas. Buscan meter a presión su figura en los hechos conocidos, para darse importancia, aprovechando la ocasión para hacer afirmaciones conspiracionistas al gusto de quien le paga en cada momento, y mejor aún si incluye personas que no pueden contradecirle, caso de “El Chino”, o personas que sus “paganos” quieren denigrar, como la Guardia Civil, o el CNI, el Juez, o la Fiscal Sánchez, cuyos testimonios, (para los conspiracionistas, por supuesto) no ofrecen credibilidad.
Como, por ejemplo, esa supuesta amistad con “El Chino”, que Gascón quiere elevar a categoría de casi íntima, con el “Chino” dándole confidencias y enseñándole sus cicatrices.
La discrepancia es, aquí, de blanco a negro, con un Gascón que, en sus entrevistas a “El Mundo”, dice que la dinamita usada por “El Chino” es una que él mismo ofreció, por orden de la Guardia Civil, a rumanos, colombianos y búlgaros, y que recaló en los islamistas. Aquí no sabe nada de diez ni trece mochilas. En cambio, a City FM le dice que los del CNI con “los vascos” montaron el atentado, entregando a los islamistas diez mochilas para su colocación, lo que hace suponer que las otras tres van por cuenta del CNI. Paga el pato de la discrepancia Antonio Rubio, a quien acusa de manipular la entrevista a su gusto. Cosa, que, de todos modos, seguramente hizo.
Desde luego el Jamil Ahmidan lloroso que dice a Gascón que no entiende nada (idea que imagino extraída de la conversación con su madre en la que supuestamente “El Chino” reconocía su autoría pero exculpándose, en parte, como quien ha sido engañado) no es compatible con el peligroso delincuente que dejó nota de su paso por los bajos ambientes de Madrid, por el Centro de Internamiento de Moratalaz, donde permaneció, bajo la identidad de Said Tlidni. haciendo la vida imposible a los funcionarios, hasta que le vino en gana fugarse, o con el conductor que, aunque nervioso, supo zafarse de los Guardias Civiles que le detuvieron durante el traslado de los explosivos.
En referencia a este episodio, el de la Guardia Civil parando a “El Chino”, Gascón dice que “El Chino” llamó a un tal “Carlos” para que le dejara libre... nuevamente una vía muerta, por falta de pruebas. Como otra frase que dice más adelante, sobre las siete bombas que los siete terroristas muertos en Leganés, según él, pusieron: “Estas siete bombas puede que tengan que ver con un grupo de siete tarjetas” ¿No suena a anzuelo colocado para que los de CITY enganchen uno de sus bulos “basándose en fuentes de entera seguridad"?
La supuesta intimidad de ambos delincuentes llega a que Gascón dice conocer bien sus cicatrices, aunque se equivoca, situándolas en cara y brazo, en un momento de la entrevista, y en cara y barriga, en otro instante. No hay ninguna prueba de que la intimidad entre ambos fuera tanta como para enseñarse las cicatrices, o verse desnudos, y desde luego es increíble, como ya se ha dicho aquí, que unos presos se hicieran cortes a propósito en la cara: primero porque nadie se marca la cara si puede evitarlo, y segundo porque la cara es la marca de los chivatos. Me imagino que es fácil equivocarte si te inventas cicatrices que no existieron. Y, quien recuerde cómo quedó el cuerpo de Ahmidan, reconocerá que es difícil que quien vea la fotografía pueda reconocer si existen o no ciertas cicatrices en el brazo.
La acumulación de insinuaciones sin pruebas resulta tan sospechosa para el lector, que hasta los de City, o Gascón, debieron pensar que no se lo iba acrer nadie, y se sacaron de la manga una historia sobre cintas de seguridad que tenían en casa y que fueron sustraídas por los de la UDYCO (candorosa esa frase de “y guardaba todo sin copias en casa”). No ha colado ni para los peones.
Ya hemos comentado antes que la mujer de "El Chino" dijo no conocer a Gascón. También desmiente otra patraña: la de que "El Chino" quería montar puticlubs por toda la costa. veamos, en una entrevista de El Mundo...
Dicen que la fiabilidad es mayor cuanto más diversificadas sean las fuentes de la información: Busquen en Google "Ahmidan (o Chino) + Puticlub" o "Gascón + Ahmidan" o "Guardia Civil + pistola + Gascón"o combinaciones de estas palabras. Verán cómo todas las referencias son de CITY FM, Libertad Digital, El Mundo, o referencias conspiracionistas. Ya saben. Inventarse un bulo, y echarlo a rodar, repitiéndolo tantas veces que la gente crea que es cierto.
Todas las afirmaciones de Mario son parecidas. Buscan meter a presión su figura en los hechos conocidos, para darse importancia, aprovechando la ocasión para hacer afirmaciones conspiracionistas al gusto de quien le paga en cada momento, y mejor aún si incluye personas que no pueden contradecirle, caso de “El Chino”, o personas que sus “paganos” quieren denigrar, como la Guardia Civil, o el CNI, el Juez, o la Fiscal Sánchez, cuyos testimonios, (para los conspiracionistas, por supuesto) no ofrecen credibilidad.
Como, por ejemplo, esa supuesta amistad con “El Chino”, que Gascón quiere elevar a categoría de casi íntima, con el “Chino” dándole confidencias y enseñándole sus cicatrices.
La discrepancia es, aquí, de blanco a negro, con un Gascón que, en sus entrevistas a “El Mundo”, dice que la dinamita usada por “El Chino” es una que él mismo ofreció, por orden de la Guardia Civil, a rumanos, colombianos y búlgaros, y que recaló en los islamistas. Aquí no sabe nada de diez ni trece mochilas. En cambio, a City FM le dice que los del CNI con “los vascos” montaron el atentado, entregando a los islamistas diez mochilas para su colocación, lo que hace suponer que las otras tres van por cuenta del CNI. Paga el pato de la discrepancia Antonio Rubio, a quien acusa de manipular la entrevista a su gusto. Cosa, que, de todos modos, seguramente hizo.
Desde luego el Jamil Ahmidan lloroso que dice a Gascón que no entiende nada (idea que imagino extraída de la conversación con su madre en la que supuestamente “El Chino” reconocía su autoría pero exculpándose, en parte, como quien ha sido engañado) no es compatible con el peligroso delincuente que dejó nota de su paso por los bajos ambientes de Madrid, por el Centro de Internamiento de Moratalaz, donde permaneció, bajo la identidad de Said Tlidni. haciendo la vida imposible a los funcionarios, hasta que le vino en gana fugarse, o con el conductor que, aunque nervioso, supo zafarse de los Guardias Civiles que le detuvieron durante el traslado de los explosivos.
En referencia a este episodio, el de la Guardia Civil parando a “El Chino”, Gascón dice que “El Chino” llamó a un tal “Carlos” para que le dejara libre... nuevamente una vía muerta, por falta de pruebas. Como otra frase que dice más adelante, sobre las siete bombas que los siete terroristas muertos en Leganés, según él, pusieron: “Estas siete bombas puede que tengan que ver con un grupo de siete tarjetas” ¿No suena a anzuelo colocado para que los de CITY enganchen uno de sus bulos “basándose en fuentes de entera seguridad"?
La supuesta intimidad de ambos delincuentes llega a que Gascón dice conocer bien sus cicatrices, aunque se equivoca, situándolas en cara y brazo, en un momento de la entrevista, y en cara y barriga, en otro instante. No hay ninguna prueba de que la intimidad entre ambos fuera tanta como para enseñarse las cicatrices, o verse desnudos, y desde luego es increíble, como ya se ha dicho aquí, que unos presos se hicieran cortes a propósito en la cara: primero porque nadie se marca la cara si puede evitarlo, y segundo porque la cara es la marca de los chivatos. Me imagino que es fácil equivocarte si te inventas cicatrices que no existieron. Y, quien recuerde cómo quedó el cuerpo de Ahmidan, reconocerá que es difícil que quien vea la fotografía pueda reconocer si existen o no ciertas cicatrices en el brazo.
La acumulación de insinuaciones sin pruebas resulta tan sospechosa para el lector, que hasta los de City, o Gascón, debieron pensar que no se lo iba acrer nadie, y se sacaron de la manga una historia sobre cintas de seguridad que tenían en casa y que fueron sustraídas por los de la UDYCO (candorosa esa frase de “y guardaba todo sin copias en casa”). No ha colado ni para los peones.
Ya hemos comentado antes que la mujer de "El Chino" dijo no conocer a Gascón. También desmiente otra patraña: la de que "El Chino" quería montar puticlubs por toda la costa. veamos, en una entrevista de El Mundo...
Quote:P.- ¿Usted llegó a conocer a Mario Gascón como uno de los amigos de Jamal Ahmidan?Cuando tengan ganas, y para comprobar cierta cosa, hagan una prueba:
R.- No. No sé quién es Mario Gascón.
P.- Era un colaborador de la Guardia Civil que quería montar un puticlub con su marido en Málaga.
R.- Me extraña mucho que Jamal quisiera montar un puticlub. Jamal se dedicaba a otro tipo de negocios, como era la compra y venta de vehículos y otras cosas.
Dicen que la fiabilidad es mayor cuanto más diversificadas sean las fuentes de la información: Busquen en Google "Ahmidan (o Chino) + Puticlub" o "Gascón + Ahmidan" o "Guardia Civil + pistola + Gascón"o combinaciones de estas palabras. Verán cómo todas las referencias son de CITY FM, Libertad Digital, El Mundo, o referencias conspiracionistas. Ya saben. Inventarse un bulo, y echarlo a rodar, repitiéndolo tantas veces que la gente crea que es cierto.
La mentira tiene las patas cortas, pero calza zancos al lado de las exclusivas conspiracionistas
