02-06-2008, 08:12:45
Fernando Múgica ya fabricó también un bujero , “la trampa del 656000311”, número del servidor de mensajería de amena, en que concluía que la aparición de ese número en los listados del sumario también era una maniobra para dejar rastros y relacionar a los pelanas con la trama asturiana.
http://www.elmundo.es/papel/2007/05/28/e...esora.html
¿Contradicción entre bujeros y enigmas? Nooo!, dirán los peones: es la demostración evidente de que había varias tramas superpuestas entre la policía o el CNI para implicar a los mismos pelanas.
http://www.elmundo.es/papel/2007/05/28/e...esora.html
Quote:(…)La cuestión es que esos rastros que, según Múgica, “alguien se preocupó de dejar” eran anteriores al 11-M, muy anteriores al de 16 de marzo que LdP establece como el momento en que se decide crear la trama telefónica a través del servicio "Avísame".
Fue por ese número de teléfono por el que la instrucción pudo saber que Jamal Ahmidan, El Chino, se encontraba en las localidades asturianas de Salas y Soto de la Barca a las 00.10 horas, a la 01.52 h., a las 06.16 h. y a las 12.02 h. del día 29 de febrero de 2004, cerca de Mina Conchita. El Gitanillo también dijo que desde la mina El Chino había llamado por teléfono, pero eso se vino abajo cuando delante del juez Del Olmo se demostró que no había cobertura en cinco kilómetros a la redonda.
La única constancia telefónica de la presencia de Jamal Ahmidan en localidades próximas a la mina es por las llamadas del 656000311 al móvil atribuido a El Chino. No fue una llamada entre dos móviles. Los presuntos terroristas hicieron la llamada de la única forma en que se puede establecer perfectamente dónde está ubicado el que llama y dónde está el que recibe. Usaron un mensaje corto a través de un servicio de mensajería. El comunicante transmite el mensaje al número de servicio de la compañía telefónica. Ésta localiza la posición del receptor y después le envía el mensaje. En resumen, los terroristas utilizaron para comunicarse, en los momentos clave, un servicio que delataría la posición exacta de todos ellos, los que hablaban y los que recibían.
(...)
Queremos señalar que esas llamadas en momentos clave, que delataban la ubicación de los implicados, no responden a la ingenuidad de una comunicación normal. Tanto el procedimiento de las llamadas como el que, ante el juez, se retrasara más de un año su procedencia indica una intención deliberada. Alguien se preocupó de dejar ese rastro.
¿Contradicción entre bujeros y enigmas? Nooo!, dirán los peones: es la demostración evidente de que había varias tramas superpuestas entre la policía o el CNI para implicar a los mismos pelanas.
