02-06-2008, 23:48:29
No se olvide que aún estoy esperando su opinión de por qué Carmen Baladia tenía tanto empeño, a pocas horas de la finalización del trabajo, en llevarse los cadáveres a otro sitio, y por qué eligió la Almudena, donde tuvieron que poner mesas de trabajo en carpas, haciendo que los forenses perdieran varias horas de trabajo (tiempo durante el que las autopsias se hubieran terminado). Y por qué, si el motivo son las cámaras frigoríficas, no lo dice en su petición al juez del Olmo, sno que lo dice dos añosdespués. Y porqué nos quiso hacer creer que en el IAF no habia sitio, cuando los trabajos estaban por concluir, y dispone de una fastuosa Cámara de Desastres vacía...
Otro punto para pensar. ¿Saben ustedes quién aparece como peticionaria de la incineración de los cadáveres, nada más terminar las autopsias?
Pues, con fecha del día 12 de Marzo de 2004, en el Sumario aparece un documento que nos revela que Carmen Baladía, al día siguiente de los atentados, considera que no hay pegas, desde el punto de vista médico-forense, no ve obstáculos para la incineración (y por lo tanto destrucción de los cadáveres cuya familia lo solicite.
La diligencia dice bien claramente: “las solicitudes de las familias”, pero en el Sumario no aparece ninguna solicitud de los familiares al juez, ni requerimiento del juez a Carmen Baladía, por lo que, si nos atenemos a la teoría peonesca de que no existe lo que no aparece en el Sumario (dudosa teoría que se usó contra Prieto para acusarle de mentir en cuanto a la información previa recibida de la Policía en los sucesos de Leganés) lo primero que encontramos es la Comparecencia de Baladía ante el juez, para contarle que unas familias desean incinerar a sus deudos y que ella no ve inconveniente.
Es absolutamente lógico que unas cuantas familias (39, en este caso) deseen incinerar a sus seres queridos, muertos en atroces circunstancias. Sin embargo ¿debe acceder el juez siempre a estas peticiones? Está claro que no, y en muchas ocasiones los cadáveres pasan meses en las cámaras frigoríficas, hasta que se han terminado las investigaciones.
Recordemos, de hecho, la saña con la que en los ambientes conspiracionistas se atacó a Juan del Olmo por haber devuelto a RENFE los vagones, tras haber extraido de ellos las pruebas que la investigación juzgó necesarias. Si nos parece que no es lo mismo, recordemos que también los vagones tienen una carga emotiva intensísima para los familiares, y que estaban llenos de sangre, restos, manchas de fluidos, etc.
Y recordemos la frivolidad con que se pidió la exhumación de cadáveres entre determinados ambientes, para realizar análisis de sustancias explosivas; mucho menos violento para las familias es retener los cadáveres sin entregárselos, que exhumarlos meses después.
Por tanto, si se consideraba que la investigación podía aportar aún nuevos datos, no hubiera sido ninguna crueldad, sino causa de fuerza mayor, posponer la incineración de cadáveres.
Así las cosas, sabemos que un juez es, en la investigación, quien pincha y corta, amo y señor de todos los actos. Sin embargo, él sólo, por su cuenta y riesgo, no decide entregar los cadáveres, de la misma manera que no devolvió los vagones a la RENFE sino hasta que la Policía dijo haber acabado con ellos.
En el Sumario, como he dicho, no aparece ninguna citación del juez a Carmen Baladía, ni petición de la familia, sino una comparecencia directamente de la forense ante el juez, para comunicar que no ve inconveniente para las incineraciones.
Muy segura tenía que estar, pocas horas tras las precipitadas autopsias (en las que se priorizó con mucho la identificación de las víctimas a la búsqueda de hallazgos con valor policíaco) de que no iba a aparecer ningún terrorista. O muchas ganas tenía que tener de cerrar ese punto, evitando así que se siguiera investigando. Sin duda los peones hubieran cargado esta "destrucción" de "pruebas" como otra prevaricación de Del Olmo, de no ser porque aquí la responsable de que no se siguiese investigando fue Carmen Baladía.
Tampoco aparece ninguna pregunta del juez a la Policía Científica, ni a ningún otro cuerpo de Fuerzas de Seguridad del Estado. El siguiente documento que aparece es ya la autorización del juez para proceder a la investigación.
Como dije esta tarde, no teman, que no me he vuelto conspiranoico. No creo, dejémoslo claro, que Carmen Baladía escamotease ningún cuerpo de terrorista suicida con la posible complicidad de algún otro forense conspiracionista, haciéndolo incinerar, aprovechándose de la confianza que el juez, la Policía y la sociedad en general depositaron en ella.
Pero, con la perspectiva que nos dan cuatro años de progresivos embates conspiracionistas de Carmen Baladía, quizás se pueda decir que [u]la investigación sobre los terroristas suicidas estuvo demasiado centralizado, en una persona, y en unas manos tal vez no enteramente fiables[/u]. Carmen Baladía creía, quizás quería, que no aparecieran suicidas, y no aparecieron. Los suicidas no aparecieron, seguramente no existían, pero es que tampoco se buscaron. Y lo que no se busca, raramente se encuentra.
Otro punto para pensar. ¿Saben ustedes quién aparece como peticionaria de la incineración de los cadáveres, nada más terminar las autopsias?
Pues, con fecha del día 12 de Marzo de 2004, en el Sumario aparece un documento que nos revela que Carmen Baladía, al día siguiente de los atentados, considera que no hay pegas, desde el punto de vista médico-forense, no ve obstáculos para la incineración (y por lo tanto destrucción de los cadáveres cuya familia lo solicite.
Quote:Ante S.S a asistido de mi la Secretario Judicial comparece la médico - forense, Dª Carmen BALADÍA OLMEDO, quien manifiesta: que en relación con las solicitudes de las familias para la incineración de los cadáveres que aparecen comprendidos en la relación de fallecidos obrante en estas Actuaciones, desde un punto de vista médico - forense no existe ningún inconveniente para que se autorice la citada incineración.Un primer punto curioso en relación con este documento es la inexistencia de ningún documento previo, en el Sumario, que nos permita saber con seguridad de dónde partió la idea de incinerar tan deprisa los cadáveres.
Por su S.Sª se acuerda en atención a esas manifestaciones que se autorice puntualmente aquellas solicitudes de incineración que se soliciten por los familiares (sin perjuicio que esa petición sea canalizada a través de la funeraria correspondiente). Leída y conforme se firma por los comparecientes.
Doy fe.
La diligencia dice bien claramente: “las solicitudes de las familias”, pero en el Sumario no aparece ninguna solicitud de los familiares al juez, ni requerimiento del juez a Carmen Baladía, por lo que, si nos atenemos a la teoría peonesca de que no existe lo que no aparece en el Sumario (dudosa teoría que se usó contra Prieto para acusarle de mentir en cuanto a la información previa recibida de la Policía en los sucesos de Leganés) lo primero que encontramos es la Comparecencia de Baladía ante el juez, para contarle que unas familias desean incinerar a sus deudos y que ella no ve inconveniente.
Es absolutamente lógico que unas cuantas familias (39, en este caso) deseen incinerar a sus seres queridos, muertos en atroces circunstancias. Sin embargo ¿debe acceder el juez siempre a estas peticiones? Está claro que no, y en muchas ocasiones los cadáveres pasan meses en las cámaras frigoríficas, hasta que se han terminado las investigaciones.
Recordemos, de hecho, la saña con la que en los ambientes conspiracionistas se atacó a Juan del Olmo por haber devuelto a RENFE los vagones, tras haber extraido de ellos las pruebas que la investigación juzgó necesarias. Si nos parece que no es lo mismo, recordemos que también los vagones tienen una carga emotiva intensísima para los familiares, y que estaban llenos de sangre, restos, manchas de fluidos, etc.
Y recordemos la frivolidad con que se pidió la exhumación de cadáveres entre determinados ambientes, para realizar análisis de sustancias explosivas; mucho menos violento para las familias es retener los cadáveres sin entregárselos, que exhumarlos meses después.
Por tanto, si se consideraba que la investigación podía aportar aún nuevos datos, no hubiera sido ninguna crueldad, sino causa de fuerza mayor, posponer la incineración de cadáveres.
Así las cosas, sabemos que un juez es, en la investigación, quien pincha y corta, amo y señor de todos los actos. Sin embargo, él sólo, por su cuenta y riesgo, no decide entregar los cadáveres, de la misma manera que no devolvió los vagones a la RENFE sino hasta que la Policía dijo haber acabado con ellos.
En el Sumario, como he dicho, no aparece ninguna citación del juez a Carmen Baladía, ni petición de la familia, sino una comparecencia directamente de la forense ante el juez, para comunicar que no ve inconveniente para las incineraciones.
Muy segura tenía que estar, pocas horas tras las precipitadas autopsias (en las que se priorizó con mucho la identificación de las víctimas a la búsqueda de hallazgos con valor policíaco) de que no iba a aparecer ningún terrorista. O muchas ganas tenía que tener de cerrar ese punto, evitando así que se siguiera investigando. Sin duda los peones hubieran cargado esta "destrucción" de "pruebas" como otra prevaricación de Del Olmo, de no ser porque aquí la responsable de que no se siguiese investigando fue Carmen Baladía.
Tampoco aparece ninguna pregunta del juez a la Policía Científica, ni a ningún otro cuerpo de Fuerzas de Seguridad del Estado. El siguiente documento que aparece es ya la autorización del juez para proceder a la investigación.
Quote:Ante S.Sª asistido de mi la Secretario Judicial comparece el Director de Servicio de la empresa mixta de servicios funerarios de Madrid, Gabino ABÁNADES GUERRERO, quien solicita la incineración de los cadáveres que se adjunta en lista aparte, en nombres de los familiares (lista que se inicia con la indicación expediente 2004/0635970 Alvaro Carrión Franco y finaliza con el expediente 2004/0636137 Vicente Marín Chiva, que hace un total de 39 personas).Tenemos, pues, que Juan del Olmo fia, sólo y completamente, en Carmen Baladía, la decisión de si la investigación sobre la existencia de terroristas suicidas es suficiente, o no. Sólo una persona, la misma que ha dicho pocas horas antes, basándose en hallazgos meramente de apariencias (piercings, tatuajes, nacionalidad, ropas) y sin permitir que la investigación policial del entorno de las víctimas empezase siquiera, que no existían. La misma persona que fue, en realidad, la única en centralizar todas las informaciones de las fichas pre-mortem, con las que se preparaba la identificación, conjugándolas con los datos que le iban llegando de las distintas mesas, para poner un nombre a cada víctima. La misma que poco después redactó un comunicado a petición de un alto cargo político, y que durante estos años ha ido destapando sus esencias conspiracionistas.
Por su S.Sª se acuerda autorizar la incineración solicitada en atención a al comparecencia realizada por la Directora del Instituto Anatómico forense Dª Carmen BALADÍA OLMEDO en los términos que obran en las presentes actuaciones, sirviendo copia de la presente comparecencia como oficio de los autorizado. Leída y conforme por los comparecientes.
Doy fe.
Como dije esta tarde, no teman, que no me he vuelto conspiranoico. No creo, dejémoslo claro, que Carmen Baladía escamotease ningún cuerpo de terrorista suicida con la posible complicidad de algún otro forense conspiracionista, haciéndolo incinerar, aprovechándose de la confianza que el juez, la Policía y la sociedad en general depositaron en ella.
Pero, con la perspectiva que nos dan cuatro años de progresivos embates conspiracionistas de Carmen Baladía, quizás se pueda decir que [u]la investigación sobre los terroristas suicidas estuvo demasiado centralizado, en una persona, y en unas manos tal vez no enteramente fiables[/u]. Carmen Baladía creía, quizás quería, que no aparecieran suicidas, y no aparecieron. Los suicidas no aparecieron, seguramente no existían, pero es que tampoco se buscaron. Y lo que no se busca, raramente se encuentra.
La mentira tiene las patas cortas, pero calza zancos al lado de las exclusivas conspiracionistas
