20-06-2008, 01:02:17
EL CALLEJÓN DE TRASHORRAS (II)
B) El garaje de Trashorras: según parece, José Emilio Suárez Trashorras tenía un garaje, o mejor, un trastero alquilado o de su propiedad, en la misma vía Travesía de la Vidriera, que usaría para sus trapicheos. Antes de pasar a ver dicha Travesía, y analizar si la coincidencia es tal, o una cosa más sórdida, anotemos y analicemos algunas insinuaciones más hechas por Fernando Múgica y que quiere hacer pasar por otras tantas casualidades imposibles de tragar.
Por ejemplo, quiere hacer pasar por inverosímil casualidad que cerca de donde tenía Trashorras el garaje ( y de su casa) vivieran también Iván Granados y “El Gitanillo”. Realmente, a nadie debe extrañar que ambos delincuentes de poca monta vivan cerca de Emilio, pues es precisamente una banda del barrio, que el ex minero construyó con adolescentes desocupados de los alrededores de su domicilio. Por cierto, y antes de que lo diga Múgica, no creemos que sea extraño que la casa de Carmen Toro esté muy, muy cerca de la de su esposo Suárez Trashorras.
Nuevo ejemplo, cuando se extraña de que la mujer de Luis Santiago Alvite trabajase en el mismo Centro Comercial que alguno de los personajes relacionados con Toro y Trashorras (sin quedar muy claro a quien se refiere). Dado que hipermercados grandes en Avilés hay dos, si no me equivoco, (y aquí ruego que alguien me asesore)el Centro “Meana” y el “Hipercor-El Corte Inglés” no parece nada raro que mucha gente, incluso elegida al azar, sean trabajadores del mismo centro comercial.
Como la expresión:
Tampoco es inocente el uso del término “garaje” para el local de Trashorras, cuando en realidad era uno de estos locales que tanto se usan como garaje, como almacén, o como trastero, dependiendo de los deseos de los dueños o arrendatarios. Pero así, sugiriendo continuamente que era un “garaje”, introducen sutilmente la relación entre Trashorras y Toro, sus devaneos con coches robados (como con casi cualquier rama de delincuencia menor en Avilés) y el hecho de que los etarras robaran un coche.
En realidad, la relación es nula, pues, como quedó acreditado en la Investigación, ETA no usa nunca delincuentes comunes para algo tan sencillo como robar un coche, cosa que puede hacer ellos sin necesidad de quedar en manos y lenguas de hampones de baja estofa y chivatos como los hombres de Trashorras.
Al punto, recordemos el párrafo en que se suiere dicha absurda relación en el escrito de acusación de la Asociación de Ayuda a las víctimas del 11-M, con José Mª de Pablos.
Pero, en realidad, lo más capcioso del mensaje lanzado por Múgica en los balbuceos del conspiracionismo, y recogido y aumentado por Luis del Pino, Ramírez, Losantos, Casimiro, y demás flora conspiracionista, es el constante uso de expresiones como “callejón”, “sin salida”, para definir a una calle que, como veremos, tiene (según Google Earth) 350 metros. El hecho de no tener salida a otra calle, pese a no estar en las afueras, es en parte obligado por la cercanía en uno de los extremos de la calle de las vías del tren y de la Autopista del Cantábrico, y favorece que en ella haya garajes, guardamuebles, almacenes, etc, como el que interesaba a Trashorras para guardar los explosivos, en un entorno céntrico pero discreto. Y también, como se puede comprobar en Internet, es una calle con más tráfico del que le gustaría a Del Pino http://www.lavozdeasturias.es/noticias/n...id=287397, y problemas de aparcamiento.
Sin ir más allá, comprobemos la longitud (350 metros, tres campos de fútbol, y no pequeños), anchura y céntrica localización de la calle que se pretende minimizar.
![[Image: travesadelavidrierahv9.jpg]](http://img525.imageshack.us/img525/2053/travesadelavidrierahv9.jpg)
Aun aceptando que ambos sucesos hayan sido en la misma calle (y para estar seguro necesitaría palabras más fiables que las de Del Pino, Múgica, o Ramírez) un hecho delictivo (robo de un coche) separado en quince meses de otro (trapicheo de explosivos) en una calle de 350 metros de longitud, no parecen tan inverosímil. En realidad, si realmente Trashorras hubiera sido su compinche, la prudencia más elemental haría pensar que los etarras se hubieran ido a otro punto de la ciudad más separado de su almacén de explosivos.
Y, por fin, no olvidemos un pequeño apunte sobre las fechas: la reconstrucción que he hecho del robo del vehículo y el atentado de Santander proviene, fundamentalmente, de las declaraciones de los etarras detenidos en Diciembre de 2002 en la zona de Collado Villalba, que han sido publicadas, con partes de las diligencias de la Audiencia Nacional. El juez tuvo la precaución de interrogar a los terroristas por separado, por lo que tenemos una razonable certeza de que su relato de la obtención de los explosivos, su origen, su escondite, es verdad. Por aquel entonces, por otro lado, faltaban aún quince meses para que estallase el 11-M, y el caso de los dos etarras nunca hubiera salido otra vez a la luz, de no ser por el intento chapucero de relacionar ambos terrorismos, sea como sea.
B) El garaje de Trashorras: según parece, José Emilio Suárez Trashorras tenía un garaje, o mejor, un trastero alquilado o de su propiedad, en la misma vía Travesía de la Vidriera, que usaría para sus trapicheos. Antes de pasar a ver dicha Travesía, y analizar si la coincidencia es tal, o una cosa más sórdida, anotemos y analicemos algunas insinuaciones más hechas por Fernando Múgica y que quiere hacer pasar por otras tantas casualidades imposibles de tragar.
Por ejemplo, quiere hacer pasar por inverosímil casualidad que cerca de donde tenía Trashorras el garaje ( y de su casa) vivieran también Iván Granados y “El Gitanillo”. Realmente, a nadie debe extrañar que ambos delincuentes de poca monta vivan cerca de Emilio, pues es precisamente una banda del barrio, que el ex minero construyó con adolescentes desocupados de los alrededores de su domicilio. Por cierto, y antes de que lo diga Múgica, no creemos que sea extraño que la casa de Carmen Toro esté muy, muy cerca de la de su esposo Suárez Trashorras.
Nuevo ejemplo, cuando se extraña de que la mujer de Luis Santiago Alvite trabajase en el mismo Centro Comercial que alguno de los personajes relacionados con Toro y Trashorras (sin quedar muy claro a quien se refiere). Dado que hipermercados grandes en Avilés hay dos, si no me equivoco, (y aquí ruego que alguien me asesore)el Centro “Meana” y el “Hipercor-El Corte Inglés” no parece nada raro que mucha gente, incluso elegida al azar, sean trabajadores del mismo centro comercial.
Como la expresión:
Quote:“Dado el poco tiempo que transcurrió entre el robo y la explosión, algunos investigadores dan como muy probable que el coche ya saliera de Asturias cargado con los explosivos”.Vamos, Múgica, lo único que demuestra, si demuestra algo, el poco tiempo transcurrido entre el robo del coche y la explosión (que tampoco es tan poco; en doce horas se puede perfectamente montar una bomba, si tienes material y conocimientos) es que el artefacto ya estaba preparado, o semi-preparado. Pero podría estar en Asturias, en Solares, o en el propio Santander.
Tampoco es inocente el uso del término “garaje” para el local de Trashorras, cuando en realidad era uno de estos locales que tanto se usan como garaje, como almacén, o como trastero, dependiendo de los deseos de los dueños o arrendatarios. Pero así, sugiriendo continuamente que era un “garaje”, introducen sutilmente la relación entre Trashorras y Toro, sus devaneos con coches robados (como con casi cualquier rama de delincuencia menor en Avilés) y el hecho de que los etarras robaran un coche.
En realidad, la relación es nula, pues, como quedó acreditado en la Investigación, ETA no usa nunca delincuentes comunes para algo tan sencillo como robar un coche, cosa que puede hacer ellos sin necesidad de quedar en manos y lenguas de hampones de baja estofa y chivatos como los hombres de Trashorras.
Al punto, recordemos el párrafo en que se suiere dicha absurda relación en el escrito de acusación de la Asociación de Ayuda a las víctimas del 11-M, con José Mª de Pablos.
Quote:Las relaciones de ANTONIO TORO CASTRO y JOSÉ EMILIO SUÁREZ TRASHORRAS con ETA de las que ya se ha hablado nos llevan a pensar que el robo del coche bomba en la Travesía de la Vidriera de Avilés, donde JOSÉ EMILIO SUÁREZ TRASHORRAS tenía su trastero-garaje no es una casualidad, sino más bien una acción concertada de los dos procesados –que no sólo traficaban con explosivos, sino también con coches robados, como ha quedado dicho- con la banda terrorista ETA, con la que mantenían numerosos contactos y estrecha colaboración."Numerosos contactos y estrecha colaboración"... de la que no se nos ha pesentado ni media prueba.
Pero, en realidad, lo más capcioso del mensaje lanzado por Múgica en los balbuceos del conspiracionismo, y recogido y aumentado por Luis del Pino, Ramírez, Losantos, Casimiro, y demás flora conspiracionista, es el constante uso de expresiones como “callejón”, “sin salida”, para definir a una calle que, como veremos, tiene (según Google Earth) 350 metros. El hecho de no tener salida a otra calle, pese a no estar en las afueras, es en parte obligado por la cercanía en uno de los extremos de la calle de las vías del tren y de la Autopista del Cantábrico, y favorece que en ella haya garajes, guardamuebles, almacenes, etc, como el que interesaba a Trashorras para guardar los explosivos, en un entorno céntrico pero discreto. Y también, como se puede comprobar en Internet, es una calle con más tráfico del que le gustaría a Del Pino http://www.lavozdeasturias.es/noticias/n...id=287397, y problemas de aparcamiento.
Sin ir más allá, comprobemos la longitud (350 metros, tres campos de fútbol, y no pequeños), anchura y céntrica localización de la calle que se pretende minimizar.
![[Image: travesadelavidrierahv9.jpg]](http://img525.imageshack.us/img525/2053/travesadelavidrierahv9.jpg)
Aun aceptando que ambos sucesos hayan sido en la misma calle (y para estar seguro necesitaría palabras más fiables que las de Del Pino, Múgica, o Ramírez) un hecho delictivo (robo de un coche) separado en quince meses de otro (trapicheo de explosivos) en una calle de 350 metros de longitud, no parecen tan inverosímil. En realidad, si realmente Trashorras hubiera sido su compinche, la prudencia más elemental haría pensar que los etarras se hubieran ido a otro punto de la ciudad más separado de su almacén de explosivos.
Y, por fin, no olvidemos un pequeño apunte sobre las fechas: la reconstrucción que he hecho del robo del vehículo y el atentado de Santander proviene, fundamentalmente, de las declaraciones de los etarras detenidos en Diciembre de 2002 en la zona de Collado Villalba, que han sido publicadas, con partes de las diligencias de la Audiencia Nacional. El juez tuvo la precaución de interrogar a los terroristas por separado, por lo que tenemos una razonable certeza de que su relato de la obtención de los explosivos, su origen, su escondite, es verdad. Por aquel entonces, por otro lado, faltaban aún quince meses para que estallase el 11-M, y el caso de los dos etarras nunca hubiera salido otra vez a la luz, de no ser por el intento chapucero de relacionar ambos terrorismos, sea como sea.
La mentira tiene las patas cortas, pero calza zancos al lado de las exclusivas conspiracionistas
