06-07-2008, 18:00:47
Lo que dicen que dijo Prieto. El Mito (II)
Pinganilla presenta principalmente dos argumentos para apoyar su creencia de que Prieto (y los demás forenses) firman sus conclusiones precipitadamente:
La primera es que en la comparecencia ante el Tribunal 11-M, Prieto (según ella) dijo que no había tenido datos correspondientes al suceso de Leganés. Por lo tanto, y siempre según Pinganilla, Prieto estaría faltando a su propia afirmación de que no pueden extraerse conclusiones seguras sobre la etiología de la muerte sin datos de la investigación policial, y (contrariamente a Baladía, que para Pinganilla sí tiene el derecho de redactar conclusiones sin datos policiales) no debería haber firmado ese informe.
Estarán ustedes de acuerdo conmigo en que parece raro que Prieto defendiera ante una Comisión Parlamentaria, nada menos, que no se podía hacer una cosa (asegurar la causa de la muerte sólo con la autopsia del cadáver) tan sólo unos días después de haberlo hecho.
Y convendrán en que resulta hartamente improbable que una autopsia, una ampliación de autopsia, o un informe, o lo que se pidiera desde el Juzgado número 3 que hiciera el IAF, no fuera acompañado de la información necesaria, verbalmente o por escrito, para que se hicieran las cosas. O que los propios forenses del IAF no preguntaran nada.
La propia Pinganilla ha reconocido que lo normal, en estos casos, es que se hayan acompañado los cadáveres de la información necesaria. La única razón que aduce, tercamente, es que no la encuentra. Como si que una persona particular no encontrase un documento en Internet demostrase que dicho documento no existe ni ha existido nunca. Pero de esto seguiremos hablando más adelante
Veamos lo que dice Prieto ante el Tribunal, según una transcripción realizada por los Peones Negros. Y tiene su importancia, pues no es exactamente lo que dice Prieto, como tendremos ocasión de comprobar, aunque vaya por delñante que no creo que el Peón manipule a sabiendas, que bastante tuvo con transcribir todo el interrogatorio. El forense está contando que hicieron una comparecencia, o remitieron información, al Juzgado número 3, que preside la juez Teresa Palacios. Como después la juez Palacios tuvo que inhibirse ante el juzgado número 6, de Juan del Olmo, toda la información de que se dispuso al principio hubo que ratificarla ante el nuevo juzgado, añadiendo algunos datos que habían ido apareciendo.
Y ¿cuáles eran dichos nuevos datos? Según Prieto, algunos datos de la investigación policíaca (lo cual establece, sin dejar lugar a dudas, que parte de los datos los conoció antes), y “los” datos del levantamiento de los cadáveres. Luego veremos que esto no es exactamente así.
En realidad, esto es suficiente para asegurar que, según los datos que obran en nuestro poder, Prieto y los demás forenses no pueden ser acusados de imprudencia al redactar sus informes: nadie dice que, con los datos de la autopsia y los de la investigación policial y judicial, no se pueda concluir en un suicidio. De hecho, Prieto, ante la Comisión de Investigación del 11-M, dijo que, para concluir en que fue un suicidio, no era suficiente con los datos de la autopsia, pero no especificó (aunque dio algunos ejemplos) cuáles eran, ni quien debía darlos, los datos imprescindibles para añadir a la autopsia.
Como la propia Pinganilla ha tenido que reconocer, es extrañísimo que unos forenses, los del juzgado 3, que piden colaboración al IAF, o a quien sea, no les remitan la información de que disponen, de manera verbal u oral.
(Continuará)
Pinganilla presenta principalmente dos argumentos para apoyar su creencia de que Prieto (y los demás forenses) firman sus conclusiones precipitadamente:
La primera es que en la comparecencia ante el Tribunal 11-M, Prieto (según ella) dijo que no había tenido datos correspondientes al suceso de Leganés. Por lo tanto, y siempre según Pinganilla, Prieto estaría faltando a su propia afirmación de que no pueden extraerse conclusiones seguras sobre la etiología de la muerte sin datos de la investigación policial, y (contrariamente a Baladía, que para Pinganilla sí tiene el derecho de redactar conclusiones sin datos policiales) no debería haber firmado ese informe.
Estarán ustedes de acuerdo conmigo en que parece raro que Prieto defendiera ante una Comisión Parlamentaria, nada menos, que no se podía hacer una cosa (asegurar la causa de la muerte sólo con la autopsia del cadáver) tan sólo unos días después de haberlo hecho.
Y convendrán en que resulta hartamente improbable que una autopsia, una ampliación de autopsia, o un informe, o lo que se pidiera desde el Juzgado número 3 que hiciera el IAF, no fuera acompañado de la información necesaria, verbalmente o por escrito, para que se hicieran las cosas. O que los propios forenses del IAF no preguntaran nada.
La propia Pinganilla ha reconocido que lo normal, en estos casos, es que se hayan acompañado los cadáveres de la información necesaria. La única razón que aduce, tercamente, es que no la encuentra. Como si que una persona particular no encontrase un documento en Internet demostrase que dicho documento no existe ni ha existido nunca. Pero de esto seguiremos hablando más adelante
Veamos lo que dice Prieto ante el Tribunal, según una transcripción realizada por los Peones Negros. Y tiene su importancia, pues no es exactamente lo que dice Prieto, como tendremos ocasión de comprobar, aunque vaya por delñante que no creo que el Peón manipule a sabiendas, que bastante tuvo con transcribir todo el interrogatorio. El forense está contando que hicieron una comparecencia, o remitieron información, al Juzgado número 3, que preside la juez Teresa Palacios. Como después la juez Palacios tuvo que inhibirse ante el juzgado número 6, de Juan del Olmo, toda la información de que se dispuso al principio hubo que ratificarla ante el nuevo juzgado, añadiendo algunos datos que habían ido apareciendo.
Quote:La comparecencia que hicimos en el Juzgado Central número 6, lo que hicimos fue una revisión de datos a los que no habíamos tenido acceso previamente, fundamentalmente los datos relacionados con el levantamiento de los cadáveres, algunos datos de la investigación policial, y emitimos unos nuevos informes en los que reuníamos, por una parte, esa información, y por otra parte, toda la información que ya se había remitido inicialmente al Juzgado Central número 3 en los informes que se hicieron, tanto antropológico como radiológico.Vemos, pues, que Prieto, con otros forenses (no me cansaré de decirlo), realizaron algunos informes que remitieron al juzgado número 3. Posteriormente tuvieron acceso a datos nuevos (no sabemos si los fueron conociendo progresivamente o los conocieron al comparecer ante el juzgado 6; sólo se afirma que ante el juzgado “se hizo una revisión”) y se emitieron nuevos informes uniendo las dos partes de la información.
Y ¿cuáles eran dichos nuevos datos? Según Prieto, algunos datos de la investigación policíaca (lo cual establece, sin dejar lugar a dudas, que parte de los datos los conoció antes), y “los” datos del levantamiento de los cadáveres. Luego veremos que esto no es exactamente así.
En realidad, esto es suficiente para asegurar que, según los datos que obran en nuestro poder, Prieto y los demás forenses no pueden ser acusados de imprudencia al redactar sus informes: nadie dice que, con los datos de la autopsia y los de la investigación policial y judicial, no se pueda concluir en un suicidio. De hecho, Prieto, ante la Comisión de Investigación del 11-M, dijo que, para concluir en que fue un suicidio, no era suficiente con los datos de la autopsia, pero no especificó (aunque dio algunos ejemplos) cuáles eran, ni quien debía darlos, los datos imprescindibles para añadir a la autopsia.
Quote:El señor PRIETO CARRERO (Especialista en antropología forense): ...Si los datos científicos son a los que yo me he referido antes, es decir, estrictamente el estudio del carácter de las lesiones, de su intensidad, su distribución, etcétera, no. Ahora, si en datos científicos incluimos también los derivados de la investigación de la Policía, etcétera, llegará un momento en que esa posibilidad haya que afirmarla o excluirla.Pensemos, sin ir más lejos, en que, en las autopsias del 11-M, Carmen Baladía, ni estuvo en los escenarios de las matanzas, ni, hasta donde sabemos, conoció la posición exacta de las víctimas, ni nos consta que recibiera información detallada de los forenses que acudieron a los focos de las explosiones. Sin embargo, en ningún momento se ha cuestionado por parte de los peones su conclusión, ni las pegas que nosotros ponemos se basan en eso, sino en que no se disponía, a fecha del 12 de Marzo (ni del 17 de Marzo) de información suficiente sobre todas las víctimas, sus familias, sus entornos, sus aficiones, sus amistades, sus pertenencias, sus documentos, como para asegurar que ninguno de los cadáveres era de un suicida.
Como la propia Pinganilla ha tenido que reconocer, es extrañísimo que unos forenses, los del juzgado 3, que piden colaboración al IAF, o a quien sea, no les remitan la información de que disponen, de manera verbal u oral.
(Continuará)
La mentira tiene las patas cortas, pero calza zancos al lado de las exclusivas conspiracionistas
