10-07-2008, 06:30:19
(This post was last modified: 10-07-2008, 12:04:08 by morenohijazo.)
Quote:¿POR QUÉ NO SANCIONA RUBALCABA A LOS POLICÍAS ‘INVERACES’?El artículo 7, punto 12, del Reglamento del CNP dice exactamente:
En vez de sacar agresivamente pecho, Rubalcaba debe una explicación a la opinión pública. La sentencia del caso del ácido bórico, que absuelve a cuatro mandos de la Policía Científica de falsedad documental, hace una descripción minuciosa de los hechos que se corresponde, palabra por palabra, con lo que el Reglamento del Régimen Disciplinario de la Policía establece como falta grave. En su artículo 7, la norma prevé sanciones para aquellos funcionarios que manipulen informes y «alteren mediante inexactitudes» la «verdad», específicamente cuando esa acción no sea constitutiva de delito. La pena que establece el Reglamento es de «menos de tres años» de suspensión. Una cosa es que los mandos de la Policía Científica no tengan que pagar con seis años de cárcel sus «inveracidades », sus «irregularidades administrativas » y su práctica «inadecuada e incorrecta » al alterar un informe pericial para borrar la mención a ETA, y otra que su inaceptable actuación deba pasarse por alto.
En el comunicado en el que valoraba la sentencia, la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT) apuntó con acierto que, aunque los hechos juzgados no sean reprochables penalmente, «existe una infracción administrativa fundamentada en la modificación o alteración del informe».
Sólo el corporativismo mal entendido explica la reacción de uno de los sindicatos policiales a la hora de cerrar filas en torno a los funcionarios. La defensa que el SUP hace de ellos como «buenos profesionales» es particularmente estrambótica en el caso del comisario Santano, a quien el tribunal ni siquiera creyó en su declaración, y por ello asegura en el fallo que estaba «al tanto de toda la operación» mediante la que se alteró el documento. Además, llega a afirmar que su actitud «es incompatible con la responsabilidad derivada de su cargo».
El papel del perezoso diario El País merece un pequeño comentario.Ayer arremetió contra EL MUNDO y volvió a hablar de «conspiración» y de «bulo». No es ninguna sorpresa: el periódico de Prisa ha ido a remolque informativo en el 11-M y ha aceptado gustoso el papel de portavoz oficial de las filtraciones interesadas de Interior, incluidas las que señalaban la autoría de El Egipcio en base a una señal en su frente.
Lo verdaderamente preocupante del caso del bórico ha sido precisamente la conducta que ha mantenido el Ministerio del Interior desde el principio. Tal y como hoy informamos, Rubalcaba empezó por incumplir el Régimen Disciplinario de la Policía, que obliga a abrir un expediente a todo funcionario imputado hasta la resolución del caso. No sólo no se siguió el procedimiento, sino que ascendió a Santano a comisario principal con el proceso judicial abierto. El martes, pese al varapalo que para los policías supone el fallo, el ministro les presentó como víctimas de una confabulación y les calificó de «honestos». ¿Por qué no depura ahora sus flagrantes responsabilidades como funcionarios? Esta sospechosa actitud es un indicio de que la orden de orientar la investigación con un criterio político la dio alguien que estaba por encima de Santano. Quizás el ministro, que ayer animaba a EL MUNDO a «bajarse del burro», podría ayudarnos a dar con su nombre. Y si investigar el 11-M o pedir que se cumpla la ley es para él estar encima del sufrido animal, tendremos que decirle que mejor avanzar en pos de la verdad a lomos de asno que enmascararla con malas artes con tal de seguirmontado en el machito con matrícula del parquemóvil
Quote:12. La emisión de informes sobre asuntos de servicio que, sin faltar abiertamente a la verdad, desnaturalicen la misma, valiéndose de términos ambiguos, confusos o tendenciosos, o la alteren mediante inexactitudes, siempre que el hecho no constituya delito o falta muy grave.Pedro Jota miente, nuevamente. Sólo se podría aplicar este supuesto a los policías, si hubieran desnaturalizado la verdad, cosa que, expresamente dice la sentencia que no hicieron.
En cambio, la sentencia deja abierto el camino para la sanción a Escribano, por "emitir informes" sin "rigor científico", de "valor nulo o casi nulo" y, sobre todo que "inducen a confusión", y por insubordinación.
Claro que a Escri habría que aplicarle el artículo 6:
Quote:Art. 6.º De acuerdo con lo dispuesto en el artículo 27.3 de la Ley Orgánica 2/1986, de 13 de marzo, de Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, son faltas muy graves:En este último punto, la emisión de certificados o informes falsos.
1. El incumplimiento del deber de fidelidad a la Constitución en el ejercicio de las funciones.
2. Cualquier conducta constitutiva de delito doloso.
3. El abuso de sus atribuciones y la práctica de tratos inhumanos, degradantes, discriminatorios y vejatorios a las personas que se encuentren bajo su custodia.
4. La insubordinación individual o colectiva respecto a las autoridades o mandos de que dependan, así como la desobediencia a las legítimas instrucciones dadas por aquéllos.
5. La no prestación de auxilio con urgencia, en aquellos hechos o circunstancias graves, en que sea obligada su actuación.
6. El abandono del servicio.
7. La violación del secreto profesional y la falta del debido sigilo respecto a los asuntos que conozcan por razón de su cargo, que perjudique el desarrollo de la labor policial o a cualquier persona.
8. El ejercicio de actividades públicas o privadas incompatibles con el desempeño de sus funciones.
9. La participación en huelgas, en acciones sustitutivas de las mismas o en actuaciones concertadas con el fin de alterar el normal funcionamiento de los servicios.
10. Haber sido sancionado por la comisión de tres o más faltas graves en el período de un año.
11. La falta de colaboración manifiesta con los demás miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad.
12. Embriagarse o consumir drogas tóxicas, estupefacientes o sustancias psicotrópicas durante el servicio o con habitualidad.
13. Cualquier otra conducta no enumerada en los puntos anteriores y tipificada como falta muy grave en la legislación general de los funcionarios.
La mentira tiene las patas cortas, pero calza zancos al lado de las exclusivas conspiracionistas
