19-07-2008, 15:22:35
Liberto Wrote:A los 11 años de edad yo era todo un experto fabricando petardos y bombas que hqacían saltar objetos de 40 y 50 kilos de peso. Que aún conserve todos mis miembros y miembras se debe sin duda, a las oraciones que el Abad de Cucaña ya rezaba por mí por aquel entonces. Gracias, Abad, tómate algo.Entonces, creo, no era yo todavía abad, ni siquiera monago. La verdad es que nunca he sido un gran rezador, así que debes situar tu protección en otra parte. Por esa misma época (barrunto cronológico) andábamos mis amigos y yo muy ocupados en elevar a los cielos cohetes «espaciales» propulsados con sustancias obtenidas en las farmacias del pueblo y la cocina de mi casa. Por cierto, empleábamos sistemas de ignición más «simples a la vez que ingeniosos» todavía que los teléfonos móviles, con los que en esa época no se podía soñar siquiera. Eso sí había un efecto colateral: el espanto de los perros domésticos y de las ovejitas del campo.

