Retomando la idea de Viana transcribo las últimas preguntas de Gabriel Moris. Es de hoy jueves 24 y lo titula "Los verdaderos conspiradores".
Moris lleva desde la sentencia pidiendo una nueva instrucción (que es como pedir peras al olmo...), y a menudo lleva el victimismo hasta extremos insultantes. Es corriente en Moris presuponer que cualquiera que no comparta sus ideas lo hace mintiendo y de mala fe.
Según creo es una de las víctimas a quien los mercachifles han hecho más daño: hacen caja con la masacre y hacen caja con las víctimas que se dejan. No es -no puede serlo- como sus intoxicadores: Gabriel Moris debe creer en lo que dice...
Como ya le escribí una carta hace 4 días respondiendo a lo que, según dice, no explica la sentencia del TS, pensaba contestarle mañana en el blog pero seguro que entre todos encontramos mejores formas de expresarlo:
Moris lleva desde la sentencia pidiendo una nueva instrucción (que es como pedir peras al olmo...), y a menudo lleva el victimismo hasta extremos insultantes. Es corriente en Moris presuponer que cualquiera que no comparta sus ideas lo hace mintiendo y de mala fe.
Según creo es una de las víctimas a quien los mercachifles han hecho más daño: hacen caja con la masacre y hacen caja con las víctimas que se dejan. No es -no puede serlo- como sus intoxicadores: Gabriel Moris debe creer en lo que dice...
Como ya le escribí una carta hace 4 días respondiendo a lo que, según dice, no explica la sentencia del TS, pensaba contestarle mañana en el blog pero seguro que entre todos encontramos mejores formas de expresarlo:
Gabriel Moris Wrote:1. Dado que los muertos en Leganés no pueden ser objeto de sentencia ¿alguien puede llegar a creer que los tres sujetos antes citados, y solo ellos, pudieron perpetrar un atentado de tal calibre? Por cierto, ¿no hubo forma de negociar la entrega de los de Leganés?
2. Si las premiadas investigaciones policiales hubieran sido correctas ¿no se habría detenido a un mayor número de terroristas? ¿Incluso a todos los participantes? Máxime tratándose de células repletas de confidentes policiales.
3. ¿Qué razones de peso ofrecen los que quieren que todo termine donde está? ¿Qué tienen que objetar a los que pensamos que, salvo el sufrimiento, no conocemos nada o casi nada de lo ocurrido? ¿Acaso financiaran ellos las investigaciones que rechazan?
4. Yo, como, víctima del 11-M, tengo el derecho de exigir que se conozca absolutamente toda la trama y que se aplique la ley a todos los que impidieron que se investigara. ¿No parece razonable lo que pido? ¿Alguien que no haya participado, por acción u omisión, se puede sentir molesto porque yo exija lo que en justicia me debe el Estado de derecho?
5. ¿No tengo derecho a exigir que se corrija lo que se ha hecho mal? Si se hubiera hecho bien conoceríamos absolutamente todos los elementos de la trama y a todos los que intervinieron en la misma. Y eso, a fecha de hoy, no hay quien lo defienda. Los políticos, los gobernantes, los jueces, los responsables policiales y los dueños de muchos medios de comunicación podrán intentar engañarnos y burlarse de nuestro sufrimiento. Lo que no lograrán es que renunciemos al sentido común y que les compremos como cierto lo que no puede serlo.
