01-08-2008, 14:40:36
(This post was last modified: 01-08-2008, 14:41:29 by morenohijazo.)
Las Tablas de restos cadavéricos: (III) Conclusiones
¿Qué hemos aprendido hoy?
Bien, no hemos podido demostrar que los forenses digan la verdad, pero podemos decir que…
1) Los exámenes y pruebas que realizaron los forenses, los resultados que aparecían en las Tablas del Sumario, podrían haber sido impugnados por las defensas o podrían haber llamado la atención de los miembros del Tribunal, los investigadores, etc. Sin embargo, no parece que nadie de entre las personalidades del Juicio hayan considerado que los forenses hicieron trampas tan burdas como querer hacer pasar izquierda por derecha, o un hueso por otro. Nadie parece considerar extraño (porque no lo es) que falten trozos de los cadáveres sometidos a una explosión)
2) No es necesario disponer de las dos partes (izquierda y derecha) de una pareja de huesospara asegurar que allí hubo una persona. No es necesario que el hueso esté entero. No es necesario que sea de la extremidad inferior, ni superior, ni de la cabeza o torso
3) No es necesario que se llegue a “seis cuerpos” en la investigación de Leganés. Los colocadores de bombas fueron más, y si hubieran querido fingir que todos habían perecido en la explosión, o hacer desaparecer a los testigos, habrían usado doce o trece cuerpos.
4) La “bolsa de restos” recoge simplemente aquellos que en un examen preliminar no han podido identificarse, o los de tamaño muy pequeño. Pero es posible que muchos de ellos sean identificados sin mayores problemas tras el estudio tranquilo en el laboratorio, incluso sin someterlos a pruebas. En todos los atentados de este tipo, incluidos los trenes del 11_M hay “bolsas de restos”
5) La posibilidad de que los forenses hubieran hecho una identificación intencionadamente errónea supone un riesgo a correr absurdo, toda vez que los fragmentos no desaparecen: se quedan allí, pudiendo ser nuevamente analizados, si el tribunal lo ordena, por otro equipo. El riesgo es mayor, si se piensa en que no había ninguna obligación de llegar a cuatro, seis, ni diez víctimas.
Quedamos a la espera de que algún peón bienintencionado nos facilite más documentos que estudiar... tal vez así lleguemos a solventar alguna de sus dudas... ¡Je! Es broma.
¿Qué hemos aprendido hoy?
Bien, no hemos podido demostrar que los forenses digan la verdad, pero podemos decir que…
1) Los exámenes y pruebas que realizaron los forenses, los resultados que aparecían en las Tablas del Sumario, podrían haber sido impugnados por las defensas o podrían haber llamado la atención de los miembros del Tribunal, los investigadores, etc. Sin embargo, no parece que nadie de entre las personalidades del Juicio hayan considerado que los forenses hicieron trampas tan burdas como querer hacer pasar izquierda por derecha, o un hueso por otro. Nadie parece considerar extraño (porque no lo es) que falten trozos de los cadáveres sometidos a una explosión)
2) No es necesario disponer de las dos partes (izquierda y derecha) de una pareja de huesospara asegurar que allí hubo una persona. No es necesario que el hueso esté entero. No es necesario que sea de la extremidad inferior, ni superior, ni de la cabeza o torso
3) No es necesario que se llegue a “seis cuerpos” en la investigación de Leganés. Los colocadores de bombas fueron más, y si hubieran querido fingir que todos habían perecido en la explosión, o hacer desaparecer a los testigos, habrían usado doce o trece cuerpos.
4) La “bolsa de restos” recoge simplemente aquellos que en un examen preliminar no han podido identificarse, o los de tamaño muy pequeño. Pero es posible que muchos de ellos sean identificados sin mayores problemas tras el estudio tranquilo en el laboratorio, incluso sin someterlos a pruebas. En todos los atentados de este tipo, incluidos los trenes del 11_M hay “bolsas de restos”
5) La posibilidad de que los forenses hubieran hecho una identificación intencionadamente errónea supone un riesgo a correr absurdo, toda vez que los fragmentos no desaparecen: se quedan allí, pudiendo ser nuevamente analizados, si el tribunal lo ordena, por otro equipo. El riesgo es mayor, si se piensa en que no había ninguna obligación de llegar a cuatro, seis, ni diez víctimas.
Quedamos a la espera de que algún peón bienintencionado nos facilite más documentos que estudiar... tal vez así lleguemos a solventar alguna de sus dudas... ¡Je! Es broma.
La mentira tiene las patas cortas, pero calza zancos al lado de las exclusivas conspiracionistas
