07-08-2008, 08:59:03
Os copio un recadito que les he dejado en el blog. Estaréis de acuerdo conmigo en que el pasaje resulta de lo más sugerente en relación con el mundo peonil...
Quote:Los amba, afirma Winter, forman una comunidad muy singular. Es verdad que, al igual que otros pueblos del continente, también ellos se toman en serio la existencia del mal y la amenaza que constituye la brujería, y por eso temen y odian a los brujos. Pero, al contrario que el convencimiento generalizado de que los brujos viven entre otros y actúan desde lejos, desde el exterior, los amba sostienen que los tienen dentro, en sus familias, sus aldeas, y que los brujos forman parte integrante de su pueblo. Tal convencimiento hace que la comunidad amba se descomponga, pues la corroe el odio, la destruyen recelos mutuos y la consume el miedo compartido: el hermano teme al hermano, el hijo al padre, la madre a sus propios hijos, puesto que todos y cada uno de ellos pueden albergar a un brujo en su interior. Los amba han rechazado la cómoda y consoladora idea de que el enemigo se encarna en el otro, en el extranjero, en el que tiene un color de piel diferente o profesa una fe distinta. ¡No! Los amba, dominados por una idea tan masoquista, viven en medio de tormentos y humillaciones, convencidos de que el enemigo está entre ellos, que ahora mismo puede encontrarse bajo mi techo, dormir a mi lado o comer del mismo cuenco. Por añadidura, la dificultad específica radica en que, en realidad, no se puede definir el aspecto del brujo. Al fin y al cabo, no lo ha visto nadie. Sabemos que los brujos existen porque vemos los efectos de sus actos: han provocado la sequía, y por eso no hay nada para comer; se declaran incendios uno tras otro, mucha gente cae enferma, a cada momento muere alguien. Ergo, los brujos no descansan ni por un instante con tal de echarnos sobre nuestras cabezas desgracias, cataclismos y tragedias.
Como los amba son analfabetos, es sumamente improbable que hayan leído el libro cuyo autor sostiene que con el paso del tiempo la lucha se volverá cada vez más encarnizada y que aparecerán más y más enemigos. Y sin embargo ellos mismos, sólo guiados por experiencia propia, han llegado a una conclusión muy parecida. Tampoco han podido leer que, desde un punto lejano del planeta, elementos hostiles intentarían enviarles sus agentes y corromper por dentro a su sana comunidad. Y esto es lo que les sucedió.
Los amba, que en tiempos habían constituido una comunidad homogénea y compacta, viven en pequeñas aldeas diseminadas por una selva un tanto rala, y aunque han asumido que los brujos forman una parte integrante de su sociedad, a menudo acusan a sus congéneres de una aldea vecina de que el brujo que ha provocado una desgracia vive precisamente allí. Así que declaran la guerra a la aldea sospechosa del mal. Los atacados se defienden y, con el tiempo, iniciarán una guerra de revancha; entonces, en respuesta, los amenazados..., etc., etc. Como resultado, los amba no cesan de hostigarse los unos a los otros en unas guerras que acaban por debilitarlos y consumirlos, volviéndolos indefensos ante agresores exteriores, procedentes de otras tribus. No obstante, están tan ocupados con ellos mismos que no son capaces de ver esa amenaza. Paralizados por el fantasma del enemigo interior, han empezado una caída imparable al fondo del abismo.
Ryszard Kapuscinski, Ébano
