08-12-2008, 11:08:25
Da pena pensar que los peones, después de años de marear la perdiz, solo hayan llegado a ese caos mental. El peón de los circunloquios me recuerda aquella ardilla de Tomás de Iriarte:
Tantas idas
y venidas,
tantas vueltas
y revueltas
(quiero, amiga,
que me diga),
¿son de alguna utilidad?
Tantas idas
y venidas,
tantas vueltas
y revueltas
(quiero, amiga,
que me diga),
¿son de alguna utilidad?
