02-09-2008, 13:14:21
El primer fin del mundo al que asistí sucedió un día de finales de julio de 1958, a las doce en punto del mediodía. La verdad es que fue un espectáculo francamente pobre comparado con los Sanfermines que habían terminado unos dís antes. Cualquier alma ingenua hubiera dicho que no pasó nada de nada, pero yo no me dejé engañar por las apariencias.
Desde entonces sé que la absoluta falta de síntomas es síntoma inequívoco de la gravedad de un caso, del que sea.
Yo ya me entiendo.
O no.
Desde entonces sé que la absoluta falta de síntomas es síntoma inequívoco de la gravedad de un caso, del que sea.
Yo ya me entiendo.
O no.
