09-09-2008, 03:50:22
Bueno, hace tantísimo que no entro por aquí... Tengo lectura atrasada para meses... y eso que la cosa ya no da pá más.
Lo primero, saludaros a todos. Espero que los que hayáis disfrutado de vacaciones, lo hayáis pasado de miedo, y los que aún no os ha tocado la cosa, cuando ls disfutéis, sea a tope.
Y ahora, pá crear ambiente, pues opino.
Opino que, como el título de este hilo que tan atinadamente ha bautizado Lior, al final, el monstruo va a devorar a su creador. Los pequeños -y cabreados entre sí- grupos de peones ya no saben ni a dónde mirar, ni a dónde tirar... y es que ya ni jefe de filas, ni diana sobre la que apuntar.
Hace un año por estas fechas PHI y yo empezamos a ver todo claro. Supongo que lo recordaréis. Después de dos o tres meses de visitas por estos desiertos, de muchos y muchos post, y de preguntarnos a nosotros mismos que pasaba, nos formulamos la pregunta más difícil, por qué nos habíamos dejado engañar (nos engañaron, evidentemente, pero Lior tenía mucha razón cuando nos indicaba que nos dejábamos engañar). Después de hacer un ejercicio de honradez ante el espejo, y de sufrir palos y broncas propios y ajenos, comprendimos (PHI y yo) nuestro error y comprendimos también que la conspiranoia era un monstruo que se autoinmolaría, que se destruiría desde dentro. Con meridiana claridad lo ví entonces. Es de sabios rectificar, y sin querer pasar por tal, sí es cierto que me siento francamente orgullosa de haber aceptado mis errores y de haber hecho pública manifestación de ello. No me arrepiento de nada, incluso de haberme equivocado, pues eso me ha hecho ser mucho más crítica conmigo misma y mucho menos vulnerable al engaño. Pero como he sido cocinero antes que fraile, sé que ese ejercicio que tanto PHI como yo (y algún que otro peón, entre ellos Redebre) hicimos en su día no es nada fácil. Muchos peones se aferran como lapas a la roca ante un mar que, bravío, no tiene más que una realidad, estallar contra la roca una y otra vez. Esas lapas no ven más allá que la roca a la que se aferran y negarán la marea. Son, en el fondo, unos pobres incautos que no quieren ver. Pero son manejados por los que no quieren perder las riendas de una historia que han manejado a su antojo, pero que, como ya nació viciada, no lleva a ningún sitio, excepto a su propia caída. Ya no hay más que el descrédito absoluto de todos los compañeros de viaje, que, ante las evidencias, se han ido bajando del carro. Los que quedan, en su caída, se arrastrarán unos a otros. El que cae por el barranco, desesperado, procura asirse al que se mantiene en el borde, provocando la caída de ambos... así caen ya los poquitos que quedan, arrastrados por el compañero.
Lo jodido de todo esto es que ha quedado tan mermada la credibilidad de tantos a los que se les suponía honradez -Alcaráz, por ejemplo- , se han gastado tantas energías perdidas en callejones sin salida - una buena oposición es siempre necesaria para evitar los abusos que el propio poder genera. El gasto que en esta historia ha sufrido la derecha nos ha dejado sin oposición efectiva, lo cual no es bueno para nadie- y se ha jugado con los sentimientos de los más dolidos: las víctimas. El balance, un auténtico desastre. Lo mejor que puede pasar ahora es lo que está pasando, que el monstruo devore a su creador y luego, como cuentan del escorpión, en algún coletazo, se autolesione de muerte...
Y menudo rollo más tonto que os he soltado. Es que hacía tiempo que no escribía, y tenía nostalgia.
En fin, no digo nada nuevo, pero me ha encantado volverme a pasar por este desierto.
Un besazo a todos.
Lo primero, saludaros a todos. Espero que los que hayáis disfrutado de vacaciones, lo hayáis pasado de miedo, y los que aún no os ha tocado la cosa, cuando ls disfutéis, sea a tope.
Y ahora, pá crear ambiente, pues opino.
Opino que, como el título de este hilo que tan atinadamente ha bautizado Lior, al final, el monstruo va a devorar a su creador. Los pequeños -y cabreados entre sí- grupos de peones ya no saben ni a dónde mirar, ni a dónde tirar... y es que ya ni jefe de filas, ni diana sobre la que apuntar.
Hace un año por estas fechas PHI y yo empezamos a ver todo claro. Supongo que lo recordaréis. Después de dos o tres meses de visitas por estos desiertos, de muchos y muchos post, y de preguntarnos a nosotros mismos que pasaba, nos formulamos la pregunta más difícil, por qué nos habíamos dejado engañar (nos engañaron, evidentemente, pero Lior tenía mucha razón cuando nos indicaba que nos dejábamos engañar). Después de hacer un ejercicio de honradez ante el espejo, y de sufrir palos y broncas propios y ajenos, comprendimos (PHI y yo) nuestro error y comprendimos también que la conspiranoia era un monstruo que se autoinmolaría, que se destruiría desde dentro. Con meridiana claridad lo ví entonces. Es de sabios rectificar, y sin querer pasar por tal, sí es cierto que me siento francamente orgullosa de haber aceptado mis errores y de haber hecho pública manifestación de ello. No me arrepiento de nada, incluso de haberme equivocado, pues eso me ha hecho ser mucho más crítica conmigo misma y mucho menos vulnerable al engaño. Pero como he sido cocinero antes que fraile, sé que ese ejercicio que tanto PHI como yo (y algún que otro peón, entre ellos Redebre) hicimos en su día no es nada fácil. Muchos peones se aferran como lapas a la roca ante un mar que, bravío, no tiene más que una realidad, estallar contra la roca una y otra vez. Esas lapas no ven más allá que la roca a la que se aferran y negarán la marea. Son, en el fondo, unos pobres incautos que no quieren ver. Pero son manejados por los que no quieren perder las riendas de una historia que han manejado a su antojo, pero que, como ya nació viciada, no lleva a ningún sitio, excepto a su propia caída. Ya no hay más que el descrédito absoluto de todos los compañeros de viaje, que, ante las evidencias, se han ido bajando del carro. Los que quedan, en su caída, se arrastrarán unos a otros. El que cae por el barranco, desesperado, procura asirse al que se mantiene en el borde, provocando la caída de ambos... así caen ya los poquitos que quedan, arrastrados por el compañero.
Lo jodido de todo esto es que ha quedado tan mermada la credibilidad de tantos a los que se les suponía honradez -Alcaráz, por ejemplo- , se han gastado tantas energías perdidas en callejones sin salida - una buena oposición es siempre necesaria para evitar los abusos que el propio poder genera. El gasto que en esta historia ha sufrido la derecha nos ha dejado sin oposición efectiva, lo cual no es bueno para nadie- y se ha jugado con los sentimientos de los más dolidos: las víctimas. El balance, un auténtico desastre. Lo mejor que puede pasar ahora es lo que está pasando, que el monstruo devore a su creador y luego, como cuentan del escorpión, en algún coletazo, se autolesione de muerte...
Y menudo rollo más tonto que os he soltado. Es que hacía tiempo que no escribía, y tenía nostalgia.
En fin, no digo nada nuevo, pero me ha encantado volverme a pasar por este desierto.
Un besazo a todos.
