09-09-2008, 17:16:32
Buenas tardes a todos. Ya estoy de vuelta.
Primero, una pregunta técnica.
En el ordenador de casa no se me abre Desiertos Lejanos. Me sale la conocida página de "Internet no puede abrir esta página web”. Tengo ONO, pero no debe ser de allí el problema, porque he probado con un viejo ordenador, conectando a Internet, y allí sí que entro. El problema es que es muy lento.
He probado a reiniciarlo, a pedir otra dirección IP, pero ni por esas.
¿Puede ser el antivirus? Casualmente lo actualicé ayer, aunque no recuerdo si antes, o después de intentar entrar a Desiertos.
Recuerdo que un problema parecido afectaba hace un par de años a muchos del equipo, y se solucionó cambiando las DNS (o algo así) El problema es que yo soy un zote en informática, y no me atrevo a hacerlo, por si es otra cosa y me cargo algo importante.
Si tenéis algún consejo, será bienvenido, porque en casa (ahora estoy en otro sitio) puedo navegar, aunque no intervenir, con “Anonymouse.org”
Y aprovechando que estoy conectado, vamos al tajo:
Primero: Mis queridos Errante, Viana, Acorrecto, Ronin, Bardamu, y demás, sois impagables. No encuentro palabras para describir la escena de ayer en mi casa mientras leía todos vuestros post de la Agencia de Detectives, del bocadillo del CSI, etc. No los comento, imposible, que ya me costó toda la tarde actualizarme, pero ahí van mis felicitaciones…
Segundo: Apunte histórico para Rajmar. La anécdota de Galileo y la Torre de Pisa es seguramente, y pese a que la describe un discípulo del gran científico, un mito.
Pensemos un poco. ¿Qué pasaría si cualquiera de nosotros convocase a los sabios del momento, las autoridades civiles y eclesiásticas, etc., subiese a la Torre de Pisa y dejase caer una bola de plomo y otra de corcho al mismo tiempo, apostando porque tocarían suelo al mismo tiempo? ¿Alguien cree que llegarían juntas? Por mucho que eligiese un día sin viento, ni Galileo podría controlar las rachas de aire a todo lo largo de la altura de la Torre.
Sin ninguna duda, la de plomo hubiese llegado antes, arrastrada la de corcho por cualquier bolsa de aire. Aunque sólo hubiese ganado la bola más pesada por medio metro, el experimento hubiera sido un fracaso, al ver confirmadas todos los espectadores legos en ciencia sus creencias, aunque por razón equivocada. Y Galileo sabía, sin duda, la suficiente física como para no arriesgarse a hacer el ridículo de esa manera. Así que, con seguridad, el experimento no se llevó a cabo. Esa prueba sólo sale bien en el vacío.
Eso pasa, querido Rajmar, por aprender ciencia en “Érase una vez el hombre” (gran serie, por otro lado) y no contrastarla, o no aplicarle el sentido crítico a los cuentecillos que tanto han servido para fomentar el amor a la ciencia cuando éramos pequeños
Tercero: Pasemos al teléfono. Realmente, como dice Elkoko, es sorprendente la idea que tienen los peones del trucaje de una prueba. Los conspiradores no sólo realizan, para ellos, la radiografía en un móvil diferente al que luego colocan en la mochila (no diferente en cuanto al aparato en sí, sino en cuanto al modelo y la marca!!!!) Tal combinación de astucia y estupidez, como ya hemos visto, es atribuida alegremente por los peones a quienes, supuestamente, engañaron a todo el Gobierno, y nadie se pregunta por qué, nadie ve que algo chirría…
Y ya, si pensamos que el propio "Pedro" reconoció que en realidad la radiografía no le sirvió para nada, pues ya resultan conspiradores del género tonto.
La “brillante” explicación de Rajmar sobre lo que es una radiografía tiene, desde luego, varios defectos. Varios ya los habéis citado, así que no me repetiré.
Pero quisiera destacar que, para ser cierto eso que dice nuestro peón y para lo que introdujo tan a desmano la anécdota de Galileo (ya saben, eso de que la luz es la luz, y el experimento siempre saldrá igual, etc) se olvida, en una muestra más de que a los peones el método científico les viene tamaño Maracaná, que para demostrar la reproductibilidad del experimento hay que asegurar que las condiciones sean exactamente las mismas.
Es decir: Rajmar considera como una prueba tan importante que cree que con ello se anulará el juicio, que la silueta de la radiografía no coincide con la del móvil. Pero ¿a qué corresponde exactamente la silueta de la radiografía? La radiografía de la mochila muestra un móvil, conectado a unos cables (¿cómo están conectados? ¿Puede haber una parte metálica que fije los cables al móvil, o una torsión de los cables en la entrada al móvil, que altere la silueta del teléfono?)
Rajmar comete también el error típico de los radiólogos aficionados (y que me perdone Trico) de considerar la radiografía como una fotografía bidimensional. Pero no es así. Cualquier objeto metálico situado antes o después del objeto (en este caso, el móvil) con densidad metálica, no se distinguirá del aparato, y alterará la silueta. Por ejemplo, en una radiografía de abdomen podemos ver la aorta dentro de la columna vertebral, cuando obviamente eso no es así. ¿Qué había, exactamente, dentro, o fuera de la mochila, que puede alterar el contorno? ¿Lo sabe, acaso, Rajmar?
Y dejo para lo último (tampoco hace falta un estudio más detallado de la pifia de Rajmar) lo de la inclinación. Vamos a ver si explico gráficamente la coz a la inteligencia de este punto. Rajmar pone el móvil plano y va inclinando el tubo de rayos X para hacer radiografías. Según creo entender, está girando el móvil según el eje horizontal. Para entendernos, como si el móvil estuviese plano sobre una mesa, y Rajmar fuese levantando la “cabeza” del móvil unos pocos grados cada vez. O como si lo pusiese totalmente vertical, y lo fuese inclinando hacia delante o detrás, haciendo radiografías seriadas.
Olvida Rajmar que en el espacio existen, al menos, dos dimensiones más (me apiado de él y no consideraré las geometrías no euclideanas
). Es decir, el móvil puede ser girado según el eje longitudinal (como si un móvil que nos “mirase” de frente se girase a izquierda o derecha) o aún en el eje transversal (dando vueltas alrededor del punto central del móvil)
Hagan un poco de abstracción y piensen en lo que ocurre cuando un móvil, sonde se ven perfectamente los entrantes y salientes del móvil de Rajmar, no enfrenta la placa de rayos exactamente de frente, sino girado unos grados a izquierda o derecha… Efectivamente, los contornos no salen tan precisos. Piensen en una rosquilla metálica. Si está de frente, veremos el agujero central, pero si está girada, podemos ver el objeto como una figura más o menos ovoide… sin agujero. Y les adelanto que, aunque la cantidad de materia metálica sea menor en una dirección que en otra, los rayos no pasan y no pasan. O sea, que no veríamos la parte del agujero “un poco más clarita”. La veríamos blanca, y punto.
En el caso del móvil de Rajmar, si lo giramos y le hacemos una radiografía, ese contorno del que tan orgulloso se muestra nuestro amigo, no se vería.
Y, pensemos, ya para terminar… ¿Qué seguridad hay de que la radiografía se hiciera exactamente de frente al móvil, con una inclinación de 0º grados? Exacto. No sólo no hay seguridad, es que, dado que la radiografía se hizo desde fuera de la mochila, y maldita la necesidad ni la gana que tenía “Pedro” de ir moviendo el móvil con la mano para que “posara” para la “foto”, es casi seguro que la placa se hizo con algunos grados de inclinación. Vamos, que me extrañaría mucho lo contrario…
Bien, basta por hoy de Rajmar.
En próximos post y días iré buscando los puntos esos que habéis comentado… Lo del tocho también, bardamu. Lástima de Anchoa desaparecida
Primero, una pregunta técnica.
En el ordenador de casa no se me abre Desiertos Lejanos. Me sale la conocida página de "Internet no puede abrir esta página web”. Tengo ONO, pero no debe ser de allí el problema, porque he probado con un viejo ordenador, conectando a Internet, y allí sí que entro. El problema es que es muy lento.
He probado a reiniciarlo, a pedir otra dirección IP, pero ni por esas.
¿Puede ser el antivirus? Casualmente lo actualicé ayer, aunque no recuerdo si antes, o después de intentar entrar a Desiertos.
Recuerdo que un problema parecido afectaba hace un par de años a muchos del equipo, y se solucionó cambiando las DNS (o algo así) El problema es que yo soy un zote en informática, y no me atrevo a hacerlo, por si es otra cosa y me cargo algo importante.
Si tenéis algún consejo, será bienvenido, porque en casa (ahora estoy en otro sitio) puedo navegar, aunque no intervenir, con “Anonymouse.org”
Y aprovechando que estoy conectado, vamos al tajo:
Primero: Mis queridos Errante, Viana, Acorrecto, Ronin, Bardamu, y demás, sois impagables. No encuentro palabras para describir la escena de ayer en mi casa mientras leía todos vuestros post de la Agencia de Detectives, del bocadillo del CSI, etc. No los comento, imposible, que ya me costó toda la tarde actualizarme, pero ahí van mis felicitaciones…
Segundo: Apunte histórico para Rajmar. La anécdota de Galileo y la Torre de Pisa es seguramente, y pese a que la describe un discípulo del gran científico, un mito.
Pensemos un poco. ¿Qué pasaría si cualquiera de nosotros convocase a los sabios del momento, las autoridades civiles y eclesiásticas, etc., subiese a la Torre de Pisa y dejase caer una bola de plomo y otra de corcho al mismo tiempo, apostando porque tocarían suelo al mismo tiempo? ¿Alguien cree que llegarían juntas? Por mucho que eligiese un día sin viento, ni Galileo podría controlar las rachas de aire a todo lo largo de la altura de la Torre.
Sin ninguna duda, la de plomo hubiese llegado antes, arrastrada la de corcho por cualquier bolsa de aire. Aunque sólo hubiese ganado la bola más pesada por medio metro, el experimento hubiera sido un fracaso, al ver confirmadas todos los espectadores legos en ciencia sus creencias, aunque por razón equivocada. Y Galileo sabía, sin duda, la suficiente física como para no arriesgarse a hacer el ridículo de esa manera. Así que, con seguridad, el experimento no se llevó a cabo. Esa prueba sólo sale bien en el vacío.
Eso pasa, querido Rajmar, por aprender ciencia en “Érase una vez el hombre” (gran serie, por otro lado) y no contrastarla, o no aplicarle el sentido crítico a los cuentecillos que tanto han servido para fomentar el amor a la ciencia cuando éramos pequeños
Tercero: Pasemos al teléfono. Realmente, como dice Elkoko, es sorprendente la idea que tienen los peones del trucaje de una prueba. Los conspiradores no sólo realizan, para ellos, la radiografía en un móvil diferente al que luego colocan en la mochila (no diferente en cuanto al aparato en sí, sino en cuanto al modelo y la marca!!!!) Tal combinación de astucia y estupidez, como ya hemos visto, es atribuida alegremente por los peones a quienes, supuestamente, engañaron a todo el Gobierno, y nadie se pregunta por qué, nadie ve que algo chirría…
Y ya, si pensamos que el propio "Pedro" reconoció que en realidad la radiografía no le sirvió para nada, pues ya resultan conspiradores del género tonto.
La “brillante” explicación de Rajmar sobre lo que es una radiografía tiene, desde luego, varios defectos. Varios ya los habéis citado, así que no me repetiré.
Pero quisiera destacar que, para ser cierto eso que dice nuestro peón y para lo que introdujo tan a desmano la anécdota de Galileo (ya saben, eso de que la luz es la luz, y el experimento siempre saldrá igual, etc) se olvida, en una muestra más de que a los peones el método científico les viene tamaño Maracaná, que para demostrar la reproductibilidad del experimento hay que asegurar que las condiciones sean exactamente las mismas.
Es decir: Rajmar considera como una prueba tan importante que cree que con ello se anulará el juicio, que la silueta de la radiografía no coincide con la del móvil. Pero ¿a qué corresponde exactamente la silueta de la radiografía? La radiografía de la mochila muestra un móvil, conectado a unos cables (¿cómo están conectados? ¿Puede haber una parte metálica que fije los cables al móvil, o una torsión de los cables en la entrada al móvil, que altere la silueta del teléfono?)
Rajmar comete también el error típico de los radiólogos aficionados (y que me perdone Trico) de considerar la radiografía como una fotografía bidimensional. Pero no es así. Cualquier objeto metálico situado antes o después del objeto (en este caso, el móvil) con densidad metálica, no se distinguirá del aparato, y alterará la silueta. Por ejemplo, en una radiografía de abdomen podemos ver la aorta dentro de la columna vertebral, cuando obviamente eso no es así. ¿Qué había, exactamente, dentro, o fuera de la mochila, que puede alterar el contorno? ¿Lo sabe, acaso, Rajmar?
Y dejo para lo último (tampoco hace falta un estudio más detallado de la pifia de Rajmar) lo de la inclinación. Vamos a ver si explico gráficamente la coz a la inteligencia de este punto. Rajmar pone el móvil plano y va inclinando el tubo de rayos X para hacer radiografías. Según creo entender, está girando el móvil según el eje horizontal. Para entendernos, como si el móvil estuviese plano sobre una mesa, y Rajmar fuese levantando la “cabeza” del móvil unos pocos grados cada vez. O como si lo pusiese totalmente vertical, y lo fuese inclinando hacia delante o detrás, haciendo radiografías seriadas.
Olvida Rajmar que en el espacio existen, al menos, dos dimensiones más (me apiado de él y no consideraré las geometrías no euclideanas
). Es decir, el móvil puede ser girado según el eje longitudinal (como si un móvil que nos “mirase” de frente se girase a izquierda o derecha) o aún en el eje transversal (dando vueltas alrededor del punto central del móvil)Hagan un poco de abstracción y piensen en lo que ocurre cuando un móvil, sonde se ven perfectamente los entrantes y salientes del móvil de Rajmar, no enfrenta la placa de rayos exactamente de frente, sino girado unos grados a izquierda o derecha… Efectivamente, los contornos no salen tan precisos. Piensen en una rosquilla metálica. Si está de frente, veremos el agujero central, pero si está girada, podemos ver el objeto como una figura más o menos ovoide… sin agujero. Y les adelanto que, aunque la cantidad de materia metálica sea menor en una dirección que en otra, los rayos no pasan y no pasan. O sea, que no veríamos la parte del agujero “un poco más clarita”. La veríamos blanca, y punto.
En el caso del móvil de Rajmar, si lo giramos y le hacemos una radiografía, ese contorno del que tan orgulloso se muestra nuestro amigo, no se vería.
Y, pensemos, ya para terminar… ¿Qué seguridad hay de que la radiografía se hiciera exactamente de frente al móvil, con una inclinación de 0º grados? Exacto. No sólo no hay seguridad, es que, dado que la radiografía se hizo desde fuera de la mochila, y maldita la necesidad ni la gana que tenía “Pedro” de ir moviendo el móvil con la mano para que “posara” para la “foto”, es casi seguro que la placa se hizo con algunos grados de inclinación. Vamos, que me extrañaría mucho lo contrario…
Bien, basta por hoy de Rajmar.
En próximos post y días iré buscando los puntos esos que habéis comentado… Lo del tocho también, bardamu. Lástima de Anchoa desaparecida
La mentira tiene las patas cortas, pero calza zancos al lado de las exclusivas conspiracionistas
