09-09-2008, 18:55:23
Bueno, pues ya estoy por aquí.
Y, mi querida Pingadilla, estoy de acuerdo con Lior, Acorrecto, y otros foreros, al menos en lo que a mi respecta.
Durante todos estos meses he ido exponiendo todos los argumentos y todas las razones por las que creo que el forense José Luis Prieto no puede ser acusado de falsificar pruebas, ni de ignorancia, o mala fe. Dichos argumentos figuran en este hilo a disposición de cualquiera que quiera leerlos, sin perjuicio de que quien lo desee pueda establecer contacto conmigo si desea un resumen más legible.
A cambio, nos dice usted que tiene pruebas de que existe esa mala praxis de Prieto, que existen documentos que la demuestran en el Sumario, pero se niega a compartirlos con nosotros.
No sólo eso, sino que incluso nos echa en cara que no podamos contar con todos los datos…
La solución está en sus manos. Comparta los datos de que dispone.
Como no lo va a hacer, me niego a seguir jugando con esa falta absoluta de fair-play. Y sólo responderé aquellas cuestiones que me parezcan de interés. Otros compañeros discuten otros temas con usted, así que no creo que se aburra.
Pero, como no quiero dejar sin responder un par de alusiones previas, recordarle que, aunque usted dice que
No me conteste, a no ser que esté dispuesta a poner en común sus famosos informes. Que imagino no serán tan claros como dice, pues no han conseguido mover ni un ápice ni a la Audiencia Nacional, ni al Tribunal Supremo, y que yo sepa, contradicciones tan fraglantes, que deberían ser presentadas ante tribunales europeos, van a morir en el olvido.
Y respecto al tema del accidente del avión y de los cadáveres que se llevan de un lado para otro…. No, no me sorprende. ¿Por qué iba a hacerlo?
Recordará usted que, ante la Comisión del 11-M, la extrañeza de Prieto no radicaba tanto en que se hubiera realizado dicho traslado, sino en que hubiera sido de una manera tan sorpresiva, aquítepilloaquítemato, sin consultar con nadie ni explicar las razones que movieron a ello.
A ello me permitía añadir yo la sugerencia de que, seguramente, influiría en la extrañeza de los forenses que se encontraban a pocas horas del cierre del grueso de los primeros trabajos de identificación de las víctimas, con lo que, alargando un poquito más el trabajo en IFEMA, podrían haber despedido a todos los voluntarios foráneos, sin obligarles a cambiarse de lugar, con todo su equipo, y sin que la situación de los cadáveres hubiera sufrido gran empeoramiento.
En cambio, en el caso del accidente del avión el cambio de lugar no ha supuesto, de ninguna manera, una sorpresa. Precisamente, y como consecuencia del 11-M, se ha elaborado, y se ha aplicado, en este caso, un protocolo de actuación (“Protocolo 11-M”, le llama la gente, ya podemos imaginar por qué) en el que se contempla dicho traslado.
Por otro lado, los trabajos en el caso del avión no se encontraban, ni muchísimo menos, tan avanzados como en el caso de los trenes, y quedaban muchos días aún por delante, por lo que si las condiciones de la Almudena eran, en efecto, mejores, el traslado estaba mucho más justificado en este caso.
Resta por saber si, en el caso del avión, se hubiera aplicado el cambio de lugar si hubiesen quedado doce horas, pongo por caso, antes de cerrar el despliegue especial. Nunca lo sabremos.
Y recuerde que, en mi caso, lo que más me llamó siempre la actuación no fue en sí la actitud en sí de Carmen Baladía, sino la asimetría de los peones para juzgar los pasos que dio, frente a la dureza con la que consideraron, no sólo los hechos de Prieto, sino los de cualquiera de los supuestos defensores de la VO, como Del Olmo, Olga Sánchez, "Pedro", Garrudoetc...
Y, como ironía, si quiere, también me gustaría saber si en este caso, como en el de los vagones del Metro de Valencia, o de cualquier otro accidente o atentado en el futuro, no habrá influido en las decisiones de quienes gestionan la crisis el ataque feroz e injustificado que han sufrido quienes han sustentado la autoría del comando islámico. No por parte, ciertamente, de Luis del Pino, o de City FM, a quienes apenas lee nadie, pero sí de Jiménez Lozanitos o Pedro Jota Ramírez, o en el caso de Prieto de esos dos y de Alicia Castro en el Parlamento. Hasta por ese motivo, me atrevo a decir, puede que haya profesionales que hayan decidido no actuar como Del Olmo, como Gómez Bermúdez, o… como Prieto. Terrorismo intelectual, podríamos decir. Un Gobierno puede sentirse obligado a cambiar su línea política para que no le pongan bombas, un médico puede sentirse inclinado a actuar de una determinada manera para no aparecer en la portada de “El Mundo”.
Por último, y aunque ya Elkoko le ha contestado, me permito recordarle que, aunque la identificación total y completa de los islamistas que se inmolaron en Leganés se demoró unos días, ya desde el mismo día de la carnicería, como puede usted comprobar leyendo todos los periódicos del día siguiente, se sabía que, al menos parte del comando, había muerto en el piso de la explosión. Sin embargo, restaba la identificación de cuáles de los integrantes, y cuántos, habían logrado escapar. Los análisis de DNA tienen una demora imposible, o casi, de evitar, y que quizás los devoradores de CSI como alguno de sus congéneres no sepa apreciar, dado que Grissom tarda unos dos minutos en obtener las respuestas a sus preguntas. Pero, mientras tanto, la labor de un antropólogo forense no se detiene, y puede usted apostar a que los forenses reconocieron, compararon, midieron e identificaron los restos dejados, consultaron las tablas, en un intento de adelantar, al menos, la cantidad de terroristas que habían muerto (lo que permitía suponer los que podían quedar libres por Madrid).
Poder hacer análisis. Se podía, claro. Por ejemplo, de colesterol en hígado. O de hierro en caspa. Pero, lamentablemente, sigo sin ver la utilidad de medir la temperatura del hígado con un termómetro, abrir la cavidad torácica de una oreja, ni de hacer análisis de carbohemoglobina, que aún nadie ha sido capaz de saber explicar qué discriminación permitiría hacer aquí.
Por otro lado, lo vea o no, resulta de bastante mal gusto pedirse vacaciones y criticar el trabajo de quienes se han quedado trabajando. Y si pides análisis como el de carboxihemoglobina para ver gases lacrimógenos, ya, es de traca
Como digo, le libero de la obligación de contestarme, pues yo no lo haré a no ser que traiga aquí algo realmente novedoso, o nos muestre los informes en los que se apoya usted para atacar a Prieto.
Y, mi querida Pingadilla, estoy de acuerdo con Lior, Acorrecto, y otros foreros, al menos en lo que a mi respecta.
Durante todos estos meses he ido exponiendo todos los argumentos y todas las razones por las que creo que el forense José Luis Prieto no puede ser acusado de falsificar pruebas, ni de ignorancia, o mala fe. Dichos argumentos figuran en este hilo a disposición de cualquiera que quiera leerlos, sin perjuicio de que quien lo desee pueda establecer contacto conmigo si desea un resumen más legible.
A cambio, nos dice usted que tiene pruebas de que existe esa mala praxis de Prieto, que existen documentos que la demuestran en el Sumario, pero se niega a compartirlos con nosotros.
No sólo eso, sino que incluso nos echa en cara que no podamos contar con todos los datos…
Quote:no deja de asombrarme su inacabable capacidad de esgrimir lo que sea con tal de justificar la ya famosa conclusión de Prieto... sin conocer el contenido completo de sus informes.…como si fuera culpa nuestra.
La solución está en sus manos. Comparta los datos de que dispone.
Como no lo va a hacer, me niego a seguir jugando con esa falta absoluta de fair-play. Y sólo responderé aquellas cuestiones que me parezcan de interés. Otros compañeros discuten otros temas con usted, así que no creo que se aburra.
Pero, como no quiero dejar sin responder un par de alusiones previas, recordarle que, aunque usted dice que
Quote:…en el acta de la policía científica y en el acta de levantamiento de cadáveres del juzgado 3 no coinciden ni la numeración de los restos ni la descripción de los mismos... y ninguno de ellos a su vez coinciden con la numeración dada por Prieto…..y aunque eso fuera cierto, no veo por qué deduce usted algún tipo de error o falsificación de Prieto. Si la Policía Científica, o el Forense del Juzgado 3 (o quien sea) reconocen un “homóplato” ( y recuerde que, con toda probabilidad, el error ortográfico no es culpa de quien recogió la pieza sino de quien pasó el informe por escrito) donde el forense del IAF identifica “hemitórax”, ni siquiera podemos hablar de que se ha cometido un error, y aún menos de que tal equivocación pueda ser una falsificación.
No me conteste, a no ser que esté dispuesta a poner en común sus famosos informes. Que imagino no serán tan claros como dice, pues no han conseguido mover ni un ápice ni a la Audiencia Nacional, ni al Tribunal Supremo, y que yo sepa, contradicciones tan fraglantes, que deberían ser presentadas ante tribunales europeos, van a morir en el olvido.
Y respecto al tema del accidente del avión y de los cadáveres que se llevan de un lado para otro…. No, no me sorprende. ¿Por qué iba a hacerlo?
Recordará usted que, ante la Comisión del 11-M, la extrañeza de Prieto no radicaba tanto en que se hubiera realizado dicho traslado, sino en que hubiera sido de una manera tan sorpresiva, aquítepilloaquítemato, sin consultar con nadie ni explicar las razones que movieron a ello.
A ello me permitía añadir yo la sugerencia de que, seguramente, influiría en la extrañeza de los forenses que se encontraban a pocas horas del cierre del grueso de los primeros trabajos de identificación de las víctimas, con lo que, alargando un poquito más el trabajo en IFEMA, podrían haber despedido a todos los voluntarios foráneos, sin obligarles a cambiarse de lugar, con todo su equipo, y sin que la situación de los cadáveres hubiera sufrido gran empeoramiento.
En cambio, en el caso del accidente del avión el cambio de lugar no ha supuesto, de ninguna manera, una sorpresa. Precisamente, y como consecuencia del 11-M, se ha elaborado, y se ha aplicado, en este caso, un protocolo de actuación (“Protocolo 11-M”, le llama la gente, ya podemos imaginar por qué) en el que se contempla dicho traslado.
Por otro lado, los trabajos en el caso del avión no se encontraban, ni muchísimo menos, tan avanzados como en el caso de los trenes, y quedaban muchos días aún por delante, por lo que si las condiciones de la Almudena eran, en efecto, mejores, el traslado estaba mucho más justificado en este caso.
Resta por saber si, en el caso del avión, se hubiera aplicado el cambio de lugar si hubiesen quedado doce horas, pongo por caso, antes de cerrar el despliegue especial. Nunca lo sabremos.
Y recuerde que, en mi caso, lo que más me llamó siempre la actuación no fue en sí la actitud en sí de Carmen Baladía, sino la asimetría de los peones para juzgar los pasos que dio, frente a la dureza con la que consideraron, no sólo los hechos de Prieto, sino los de cualquiera de los supuestos defensores de la VO, como Del Olmo, Olga Sánchez, "Pedro", Garrudoetc...
Y, como ironía, si quiere, también me gustaría saber si en este caso, como en el de los vagones del Metro de Valencia, o de cualquier otro accidente o atentado en el futuro, no habrá influido en las decisiones de quienes gestionan la crisis el ataque feroz e injustificado que han sufrido quienes han sustentado la autoría del comando islámico. No por parte, ciertamente, de Luis del Pino, o de City FM, a quienes apenas lee nadie, pero sí de Jiménez Lozanitos o Pedro Jota Ramírez, o en el caso de Prieto de esos dos y de Alicia Castro en el Parlamento. Hasta por ese motivo, me atrevo a decir, puede que haya profesionales que hayan decidido no actuar como Del Olmo, como Gómez Bermúdez, o… como Prieto. Terrorismo intelectual, podríamos decir. Un Gobierno puede sentirse obligado a cambiar su línea política para que no le pongan bombas, un médico puede sentirse inclinado a actuar de una determinada manera para no aparecer en la portada de “El Mundo”.
Por último, y aunque ya Elkoko le ha contestado, me permito recordarle que, aunque la identificación total y completa de los islamistas que se inmolaron en Leganés se demoró unos días, ya desde el mismo día de la carnicería, como puede usted comprobar leyendo todos los periódicos del día siguiente, se sabía que, al menos parte del comando, había muerto en el piso de la explosión. Sin embargo, restaba la identificación de cuáles de los integrantes, y cuántos, habían logrado escapar. Los análisis de DNA tienen una demora imposible, o casi, de evitar, y que quizás los devoradores de CSI como alguno de sus congéneres no sepa apreciar, dado que Grissom tarda unos dos minutos en obtener las respuestas a sus preguntas. Pero, mientras tanto, la labor de un antropólogo forense no se detiene, y puede usted apostar a que los forenses reconocieron, compararon, midieron e identificaron los restos dejados, consultaron las tablas, en un intento de adelantar, al menos, la cantidad de terroristas que habían muerto (lo que permitía suponer los que podían quedar libres por Madrid).
Poder hacer análisis. Se podía, claro. Por ejemplo, de colesterol en hígado. O de hierro en caspa. Pero, lamentablemente, sigo sin ver la utilidad de medir la temperatura del hígado con un termómetro, abrir la cavidad torácica de una oreja, ni de hacer análisis de carbohemoglobina, que aún nadie ha sido capaz de saber explicar qué discriminación permitiría hacer aquí.
Por otro lado, lo vea o no, resulta de bastante mal gusto pedirse vacaciones y criticar el trabajo de quienes se han quedado trabajando. Y si pides análisis como el de carboxihemoglobina para ver gases lacrimógenos, ya, es de traca
Como digo, le libero de la obligación de contestarme, pues yo no lo haré a no ser que traiga aquí algo realmente novedoso, o nos muestre los informes en los que se apoya usted para atacar a Prieto.
La mentira tiene las patas cortas, pero calza zancos al lado de las exclusivas conspiracionistas
