04-12-2006, 09:23:17
El editorial de hoy de El Mundo:
"Editorial
LA UCIE TENIA LA MISMA CONSIGNA QUE LA POLICIA CIENTIFICA
El escrito presentado el pasado viernes ante las dos salas de la Audiencia Nacional que deberán juzgar el 11-M y la llamada operación Nova por el confidente Abdelkader El Farssaoui, apodado por la Policía como Cartagena, es de una gravedad extrema y debería tener consecuencias tanto judiciales como políticas.
De acuerdo con la Policía española, Cartagena logró la confianza tanto de El Tunecino como de Achraf, cabecilla de la presunta trama para volar la Audiencia, y facilitó valiosísimas informaciones sobre sus actividades. Mientras en el caso del 11-M sus muy detalladas advertencias cayeron en saco roto, en el de la operación Nova sirvieron para detener a los miembros de la red islamista.
Pues bien, en ambos trabajos como infiltrado, Cartagena se encontró con un inaudito obstáculo que impidió que el Estado pudiera sacar todo el fruto de su arriesgada labor: la Policía y, más concretamente la Unidad Central de Información Exterior (UCIE) le «prohibió» que contara a la Justicia los datos que había obtenido sobre posibles relaciones entre esos islamistas y ETA. Ésa fue la expresa consigna que recibió la víspera de comparecer ante el juez Garzón por parte de sus controladores policiales. Los mismos que poco después le dieron instrucciones precisas para que se negara a declarar ante el juez Del Olmo, cuando éste le citó en el sumario del 11-M.
Por mucho que les pese a los diarios gubernamentales empeñados en echar tierra sobre este asunto, la manipulación policial ha sido la pauta de la instrucción sumarial de todo lo relacionado con los islamistas tras el 11-M. En concreto la obsesión por hurtar a la Justicia cualquier pista que les relacionara con ETA ha quedado ya reiteradamente acreditada. Es obvio que en la UCIE regía la misma consigna que en la Policía Científica: lo de ETA no podía figurar ni en el informe de los peritos ni en el relato de Cartagena.
En su escrito de denuncia, el confidente incluye al menos tres episodios que deberían haber sido exhaustivamente investigados por la Policía bajo control judicial. El primero es una conversación en la que participa nada menos que Said Berraj, huido clave de la trama del 11-M a quien se atribuye haber participado en la planificación del atentado y en la que se argumenta a favor de la colaboración con ETA para cometer «actos terroristas en lugares públicos» y se alega que la banda vasca podría obtener el doble beneficio de actuar a través de otros y venderles los explosivos. ¿Ocurrió eso en el 11-M?
Tampoco es baladí el hecho de que El Tunecino tuviera alquilado un piso en Bilbao y la UCIE le negara a Cartagena el permiso para aceptar compartirlo «con otros hermanos». Se trata de un nuevo lazo de los principales «suicidas de Leganés» con el País Vasco. Recuérdese que allí es donde El Chino traficaba con drogas, participaba en tiroteos y obtenía -según otro confidente, Zouhier- armas y detonadores. Tampoco conviene olvidar que Trashorras declaró a EL MUNDO que El Chino le había dicho que conocía a los etarras de Cañaveras y que así lo hizo constar durante su interrogatorio.
Y, por último, también es muy significativo que Achraf se jactara ante Cartagena de su relación con Rego Vidal -el jefe del comando que trató de matar al Rey en Mallorca- y que le mostrara los números de teléfono de una serie de etarras. Es inevitable relacionar estos datos con el hecho de que a Benesmail -el lugarteniente de Lamari cuya celda se registró en el contexto de la operación Nova- se le encontraran, además de la fórmula de la cloratita, los nombres y direcciones de tres sanguinarios etarras.
Todo este entramado de elocuentes coincidencias ha sido minimizado por la Policía y hurtado, en la mayoría de los casos, a la acción de la Justicia. Es obvio que ha existido y existe una consigna política para mantener a ETA al margen de las investigaciones, bien por temor a que aparezca algo que pueda enturbiar la interpretación del triunfo electoral del PSOE, bien para proteger el proceso de paz de esas sombras tremendas. Esto es gravísimo y la opinión pública tiene derecho a saberlo y a actuar en consecuencia."
La columa de Losantos:
"¡Oootra de bórico!
FEDERICO JIMÉNEZ LOSANTOS
Rubalcaba está jugando ya como los futbolistas viejos que un día fueron buenos: llega muy tarde al balón, da patadas delante del juez de línea, rabioso por su decadencia, y, aunque el rafaguerrero convenza al trencilla para perdonarle la expulsión, es seguro que la tarjeta amarilla se convertirá en roja en la próxima coz, que no será contra el otro, sino contra la decadencia de sí mismo.
Lo chocante es que Rubalcaba ha encontrado en un linier tronado el cómplice obsequioso de su decadencia, y aunque hacen falta dos jueces de línea que fallen al unísono en la aplicación de la ley del fuera de juego, siempre hay uno que, empeñado en resultar figura de algo, hace la triste figura. Hoy, el rafaguerrero que, a las órdenes del árbitro Cándido, disimula los estragos del tiempo en el juego de Rubalcaba es el director de ABC, que no se cansa de hacer el ridículo en la banda derecha. Del línea de la banda izquierda no se esperaba mucho. De éste, no tanto.
Uno pensaba que el diario inane habría escarmentado tras el fracaso de su última promoción, una película de Producciones Rubalcaba para Cándido Films que tituló La juez del bórico. El infame linchamiento de tres peritos honrados y una juez por Garzón, ABC y El País, terminó como el rosario de la aurora: Garzón está fuera del caso y denunciado por prevaricación; la juez concluyó la instrucción; los peritos están libres; y de la cúpula de la Policía Científica, sus cuatro jefes serán juzgados por falsificación de documento oficial: el de la posible relación ETA-11M. Entre tres y seis años de cárcel.
Pues bien, el rafaguerrero de la banda derecha ha vuelto a escuchar la Voz de la Cocina: «¡Marchando ooootra de bórico!». Y, como un Obelix del Bocho, se ha tirado de cabeza a la marmita. El resultado es de traca: esa banda policial que traficaba con explosivos tenía a dos tíos diseñando otro montaje sobre el 11-M, como el del bórico. Pero era un montaje rarísimo: trataban de engañar a Pedro Jota contándole no se sabe qué -no nos lo dicen- sobre no se sabe qué participación policial -no nos la aclaran- en la masacre del 11-M. Y estos policías malos, sabiendo que tenían intervenidos los teléfonos, llamaban a EL MUNDO para engañarlo, aunque al hacerlo se delataban y hundían. ¿Y todo eso para qué? Misterio.
EL MUNDO ha publicado -y es verdad- que una banda policial traficaba con Goma2 Eco y que algunos de sus miembros tienen relación con la comisaría donde apareció la falsa mochila de Vallecas, también con Goma2 Eco. Dice el ABC (en la línea Olga 'Valeyá') que ése es el explosivo que utilizaron los islamistas para volar los trenes. ¿Pero no juran los Tedax que no puede saberse qué explosivo fue? Y añade que hay una conspiración sobre el 11-M... ¡a espaldas de los conspiradores! ¿Y la destapan los que niegan la conspiración? Rubalcaba, Zarzalejos: estáis para partido de homenaje."
Una semblanza del protagonista del día que publica también hoy El Mundo:
"11-M / La investigación
De imam a colaborador policial
Se llama Abdelkader Farssaoui, nació en Marruecos, en la región de la Gharb, tiene 33 años y está casado con una española. Estudió el Corán, ha ejercido de imam y de periodista.
A nuestro país llegó hace unos 10 años en patera atravesando el Estrecho, y finalmente aterrizó en Madrid. Durante un tiempo vivió en la calle, y poco a poco se fue situando hasta terminar de imam en la mezquita de Villaverde.
Hasta aquella mezquita llegaron, a mediados del año 2002, los agentes de la UCIE. Los policías abordaron a Abdelkader en la calle y le comunicaron que tenían grabados todos sus sermones. Los agentes le amenazaron con expulsarlo de España porque incitaba a la 'yihad'.
En un principio, Farssaoui se mantuvo firme ante los policias, pero las amenazas de expulsión terminaron por convencer al imam de que debía colaborar con la UCIE.
La colaboración entre la UCIE y Farssaoui comenzó de manera oficial en octubre de 2002 y se prolongó hasta noviembre de 2004, cuando el juez Garzón abrió un sumario por la 'operación Nova' e imputó a Mohamed Achraf.
El imam de la mezquita de Takouma se convirtió en confidente de la UCIE y los agentes policiales lo bautizaron con el seudónimo o alias de 'Cartagena'. A partir de ese momento, el topo policial comenzó a introducirse en diferentes células islamistas para informar sobre quiénes eran sus miembros y a lo que se dedicaban.
Antes de que acabara el año 2002, 'Cartagena' informó a la UCIE de que existía una célula muy peligrosa de islamistas entre los que estaban Amer Azizi (uno de los ideólogos del grupo que huyó antes del 11-M), Rabei Osmán 'El Egipcio' (detenido en Italia y extraditado a España por ser uno de los autores intelectuales del 11-M), Sherhane Ben AbdelmajiK Fakhet, 'El Tunecino' (que se suicidó en el piso de Leganés), Mohamed Larbi ben Sellam (que huyó y después fue detenido en Barcelona) y Mustafá Maimouni (cuñado de 'El Tunecino' y que en la actualidad está detenido en Marruecos por los atentados de Casablanca).
Todas las informaciones que 'Cartagena' facilitó a los agentes de la UCIE, entre octubre de 2002 y noviembre de 2004, quedaron reflejadas en unas notas informativas internas (ver EL MUNDO del 31 mayo 2005). En ellas quedaba reflejado que 'Cartagena' avisó, con antelación al 11-M, de que algo muy importante estaba preparando el comando que dirigía 'El Tunecino'.
Farssaoui también colaboró en Madrid con Radio Babel y Radio Interactiva, y como corresponsal de un periódico marroquí."
Si queréis, pego también el artículo de Antonio Rubio, que desarrolla la portada, pero es muy largo y no quiero atosigar.
"Editorial
LA UCIE TENIA LA MISMA CONSIGNA QUE LA POLICIA CIENTIFICA
El escrito presentado el pasado viernes ante las dos salas de la Audiencia Nacional que deberán juzgar el 11-M y la llamada operación Nova por el confidente Abdelkader El Farssaoui, apodado por la Policía como Cartagena, es de una gravedad extrema y debería tener consecuencias tanto judiciales como políticas.
De acuerdo con la Policía española, Cartagena logró la confianza tanto de El Tunecino como de Achraf, cabecilla de la presunta trama para volar la Audiencia, y facilitó valiosísimas informaciones sobre sus actividades. Mientras en el caso del 11-M sus muy detalladas advertencias cayeron en saco roto, en el de la operación Nova sirvieron para detener a los miembros de la red islamista.
Pues bien, en ambos trabajos como infiltrado, Cartagena se encontró con un inaudito obstáculo que impidió que el Estado pudiera sacar todo el fruto de su arriesgada labor: la Policía y, más concretamente la Unidad Central de Información Exterior (UCIE) le «prohibió» que contara a la Justicia los datos que había obtenido sobre posibles relaciones entre esos islamistas y ETA. Ésa fue la expresa consigna que recibió la víspera de comparecer ante el juez Garzón por parte de sus controladores policiales. Los mismos que poco después le dieron instrucciones precisas para que se negara a declarar ante el juez Del Olmo, cuando éste le citó en el sumario del 11-M.
Por mucho que les pese a los diarios gubernamentales empeñados en echar tierra sobre este asunto, la manipulación policial ha sido la pauta de la instrucción sumarial de todo lo relacionado con los islamistas tras el 11-M. En concreto la obsesión por hurtar a la Justicia cualquier pista que les relacionara con ETA ha quedado ya reiteradamente acreditada. Es obvio que en la UCIE regía la misma consigna que en la Policía Científica: lo de ETA no podía figurar ni en el informe de los peritos ni en el relato de Cartagena.
En su escrito de denuncia, el confidente incluye al menos tres episodios que deberían haber sido exhaustivamente investigados por la Policía bajo control judicial. El primero es una conversación en la que participa nada menos que Said Berraj, huido clave de la trama del 11-M a quien se atribuye haber participado en la planificación del atentado y en la que se argumenta a favor de la colaboración con ETA para cometer «actos terroristas en lugares públicos» y se alega que la banda vasca podría obtener el doble beneficio de actuar a través de otros y venderles los explosivos. ¿Ocurrió eso en el 11-M?
Tampoco es baladí el hecho de que El Tunecino tuviera alquilado un piso en Bilbao y la UCIE le negara a Cartagena el permiso para aceptar compartirlo «con otros hermanos». Se trata de un nuevo lazo de los principales «suicidas de Leganés» con el País Vasco. Recuérdese que allí es donde El Chino traficaba con drogas, participaba en tiroteos y obtenía -según otro confidente, Zouhier- armas y detonadores. Tampoco conviene olvidar que Trashorras declaró a EL MUNDO que El Chino le había dicho que conocía a los etarras de Cañaveras y que así lo hizo constar durante su interrogatorio.
Y, por último, también es muy significativo que Achraf se jactara ante Cartagena de su relación con Rego Vidal -el jefe del comando que trató de matar al Rey en Mallorca- y que le mostrara los números de teléfono de una serie de etarras. Es inevitable relacionar estos datos con el hecho de que a Benesmail -el lugarteniente de Lamari cuya celda se registró en el contexto de la operación Nova- se le encontraran, además de la fórmula de la cloratita, los nombres y direcciones de tres sanguinarios etarras.
Todo este entramado de elocuentes coincidencias ha sido minimizado por la Policía y hurtado, en la mayoría de los casos, a la acción de la Justicia. Es obvio que ha existido y existe una consigna política para mantener a ETA al margen de las investigaciones, bien por temor a que aparezca algo que pueda enturbiar la interpretación del triunfo electoral del PSOE, bien para proteger el proceso de paz de esas sombras tremendas. Esto es gravísimo y la opinión pública tiene derecho a saberlo y a actuar en consecuencia."
La columa de Losantos:
"¡Oootra de bórico!
FEDERICO JIMÉNEZ LOSANTOS
Rubalcaba está jugando ya como los futbolistas viejos que un día fueron buenos: llega muy tarde al balón, da patadas delante del juez de línea, rabioso por su decadencia, y, aunque el rafaguerrero convenza al trencilla para perdonarle la expulsión, es seguro que la tarjeta amarilla se convertirá en roja en la próxima coz, que no será contra el otro, sino contra la decadencia de sí mismo.
Lo chocante es que Rubalcaba ha encontrado en un linier tronado el cómplice obsequioso de su decadencia, y aunque hacen falta dos jueces de línea que fallen al unísono en la aplicación de la ley del fuera de juego, siempre hay uno que, empeñado en resultar figura de algo, hace la triste figura. Hoy, el rafaguerrero que, a las órdenes del árbitro Cándido, disimula los estragos del tiempo en el juego de Rubalcaba es el director de ABC, que no se cansa de hacer el ridículo en la banda derecha. Del línea de la banda izquierda no se esperaba mucho. De éste, no tanto.
Uno pensaba que el diario inane habría escarmentado tras el fracaso de su última promoción, una película de Producciones Rubalcaba para Cándido Films que tituló La juez del bórico. El infame linchamiento de tres peritos honrados y una juez por Garzón, ABC y El País, terminó como el rosario de la aurora: Garzón está fuera del caso y denunciado por prevaricación; la juez concluyó la instrucción; los peritos están libres; y de la cúpula de la Policía Científica, sus cuatro jefes serán juzgados por falsificación de documento oficial: el de la posible relación ETA-11M. Entre tres y seis años de cárcel.
Pues bien, el rafaguerrero de la banda derecha ha vuelto a escuchar la Voz de la Cocina: «¡Marchando ooootra de bórico!». Y, como un Obelix del Bocho, se ha tirado de cabeza a la marmita. El resultado es de traca: esa banda policial que traficaba con explosivos tenía a dos tíos diseñando otro montaje sobre el 11-M, como el del bórico. Pero era un montaje rarísimo: trataban de engañar a Pedro Jota contándole no se sabe qué -no nos lo dicen- sobre no se sabe qué participación policial -no nos la aclaran- en la masacre del 11-M. Y estos policías malos, sabiendo que tenían intervenidos los teléfonos, llamaban a EL MUNDO para engañarlo, aunque al hacerlo se delataban y hundían. ¿Y todo eso para qué? Misterio.
EL MUNDO ha publicado -y es verdad- que una banda policial traficaba con Goma2 Eco y que algunos de sus miembros tienen relación con la comisaría donde apareció la falsa mochila de Vallecas, también con Goma2 Eco. Dice el ABC (en la línea Olga 'Valeyá') que ése es el explosivo que utilizaron los islamistas para volar los trenes. ¿Pero no juran los Tedax que no puede saberse qué explosivo fue? Y añade que hay una conspiración sobre el 11-M... ¡a espaldas de los conspiradores! ¿Y la destapan los que niegan la conspiración? Rubalcaba, Zarzalejos: estáis para partido de homenaje."
Una semblanza del protagonista del día que publica también hoy El Mundo:
"11-M / La investigación
De imam a colaborador policial
Se llama Abdelkader Farssaoui, nació en Marruecos, en la región de la Gharb, tiene 33 años y está casado con una española. Estudió el Corán, ha ejercido de imam y de periodista.
A nuestro país llegó hace unos 10 años en patera atravesando el Estrecho, y finalmente aterrizó en Madrid. Durante un tiempo vivió en la calle, y poco a poco se fue situando hasta terminar de imam en la mezquita de Villaverde.
Hasta aquella mezquita llegaron, a mediados del año 2002, los agentes de la UCIE. Los policías abordaron a Abdelkader en la calle y le comunicaron que tenían grabados todos sus sermones. Los agentes le amenazaron con expulsarlo de España porque incitaba a la 'yihad'.
En un principio, Farssaoui se mantuvo firme ante los policias, pero las amenazas de expulsión terminaron por convencer al imam de que debía colaborar con la UCIE.
La colaboración entre la UCIE y Farssaoui comenzó de manera oficial en octubre de 2002 y se prolongó hasta noviembre de 2004, cuando el juez Garzón abrió un sumario por la 'operación Nova' e imputó a Mohamed Achraf.
El imam de la mezquita de Takouma se convirtió en confidente de la UCIE y los agentes policiales lo bautizaron con el seudónimo o alias de 'Cartagena'. A partir de ese momento, el topo policial comenzó a introducirse en diferentes células islamistas para informar sobre quiénes eran sus miembros y a lo que se dedicaban.
Antes de que acabara el año 2002, 'Cartagena' informó a la UCIE de que existía una célula muy peligrosa de islamistas entre los que estaban Amer Azizi (uno de los ideólogos del grupo que huyó antes del 11-M), Rabei Osmán 'El Egipcio' (detenido en Italia y extraditado a España por ser uno de los autores intelectuales del 11-M), Sherhane Ben AbdelmajiK Fakhet, 'El Tunecino' (que se suicidó en el piso de Leganés), Mohamed Larbi ben Sellam (que huyó y después fue detenido en Barcelona) y Mustafá Maimouni (cuñado de 'El Tunecino' y que en la actualidad está detenido en Marruecos por los atentados de Casablanca).
Todas las informaciones que 'Cartagena' facilitó a los agentes de la UCIE, entre octubre de 2002 y noviembre de 2004, quedaron reflejadas en unas notas informativas internas (ver EL MUNDO del 31 mayo 2005). En ellas quedaba reflejado que 'Cartagena' avisó, con antelación al 11-M, de que algo muy importante estaba preparando el comando que dirigía 'El Tunecino'.
Farssaoui también colaboró en Madrid con Radio Babel y Radio Interactiva, y como corresponsal de un periódico marroquí."
Si queréis, pego también el artículo de Antonio Rubio, que desarrolla la portada, pero es muy largo y no quiero atosigar.
