29-09-2008, 06:21:22
(This post was last modified: 29-09-2008, 06:23:41 by morenohijazo.)
Hoy hay una entrevista exclusiva en "El Mundo" a Mouhannah Almallah
Traigo aquí el editorial que la acompaña...
El Pedro Jota de siempre vuelve, aunque tiene mucho cuidado de no empezar grandes campañas conspiracionistas
Traigo aquí el editorial que la acompaña...
Quote:Esperamos que quienes han descalificado en otras ocasiones los testimonios de personas imputadas por los atentados del 11-M por el hecho de que luego han sido condenadas, den ahora especial credibilidad a las manifestaciones que Mou-hannah Almallah hace a EL MUNDO en la medida en que ha sido declarado inocente. Nosotros nos mantenemos en la que ha sido siempre nuestra posición: las opiniones son parciales y subjetivas, y lo que importa no es quién habla, sino la consistencia de lo que dice y argumenta.¿Nada tiene que ganar en este caso?
El punto central de la tesis de Mou-hannah Almallah -presentado en su día por la Policía como una de las piezas clave del 11-M, condenado a 12 años de cárcel en la Audiencia Nacional por pertenencia a organización terrorista y absuelto finalmente por el Supremo tras pasar tres años y medio en la cárcel - coincide con lo que el sentido común dicta a muchos ciudadanos. Almallah pone en duda que los suicidas de Leganés fueran los yihadistas que presenta la versión oficial de los hechos. Si mataron indiscriminadamente a casi 200 personas, intentando causar el mayor daño posible ¿por qué renunciar cuando fueron descubiertos tres semanas después a volar un edificio entero con los vecinos dentro? No es lógico que, repentinamente, se convirtieran en lo que Almallah denomina «terroristas amables» y esperaran al desalojo para luego suicidarse.
Aporta también su conocimiento directo sobre algunos de los protagonistas. De Serhane, El Tunecino, muerto en Leganés, llega a decir que era «incapaz de unir dos cables», y subraya que a quienes se les ha atribuido la masacre «no tenían capacidad técnica» para llevarla a cabo. Acerca de Jamal Zougam aporta un dato concreto: asegura que la Policía estaba empeñada en que le relacionara a El Tunecino. Curiosamente, lo mismo que declaró en el juicio Cartagena. Este confidente afirmó que había recibido indicaciones de los agentes para que tratara de acercar a Zougam a la célula de El Tunecino. La coincidencia de ambos testimonios lleva a sospechar que la Policía pudo intentar manipular la instrucción para señalar a Zougam -condenado a la postre como autor del atentado tras dar crédito el tribunal a testimonios contradictorios de personas que aseguraron haberle visto en los trenes-, ya que era clave para unir a los suicidas con las tarjetas de los teléfonos móviles.
En definitiva, por la forma en la que han sido presentados los hechos a la opinión pública, ha quedado en el subconsciente colectivo la idea de que los suicidas fueron los autores de la masacre, pese a que el fiscal del Supremo advirtió en la revisión del juicio que éstos no habían sido juzgados por estar muertos. Y recuérdese que Bouchar, que no murió en el piso de Leganés porque abandonó un momento a sus compañeros para ir a tirar la basura, no fue condenado como autor del 11-M.
Las reveladoras declaraciones de Almallah se añaden a las absoluciones de El Egipcio, de Haski y de Belhadj, que habían sido señalados como autores intelectuales en la instrucción. El denominador común de estos tres acusados y el propio Almallah no es otro sino el fracaso de otros tantos intentos de vincular el 11-M con las tramas internacionales de Al Qaeda.
Almallah desmiente que su hermano Moutaz estuviera vinculado a Abu Qutada, supuesto líder de Al Qaeda en Inglaterra. «Al final se ha demostrado que Moutaz no tenía relación con Abu Qutada ni con Abu Leche», dice. Desde luego, por sus expresiones y por la actitud que muestra, Almallah está muy lejos de parecerse al terrorista que dibujó en su día la Policía. Su testimonio, el de alguien que nada tiene que ganar ya en este caso, vuelve a abrir interrogantes y nos recuerda que la Justicia no ha esclarecido el 11-M
El Pedro Jota de siempre vuelve, aunque tiene mucho cuidado de no empezar grandes campañas conspiracionistas
La mentira tiene las patas cortas, pero calza zancos al lado de las exclusivas conspiracionistas
