11-10-2008, 19:07:39
Nunca estuvo enferma, era una persona alegre, con carácter, una madre de familia que sacó adelante a sus hijos de la forma más adecuada, envidiable. Muchos desearían que su obra y su reponsabilidad hubieran alcanzado tales resultados.
Trabajaba con el esfuerzo e ilusión como lo hacemos la mayoría de su generación. Desde los ataques a Rodolfo, fue bajando el pistón, entristenciéndose. Se fue apagando su chispa, paulatinamente, despacio, con seriedad y dignidad por la desgracia. Pero dejó de trasmitir ilusión en su entorno, como lo había hecho antes.
Despues de un tiempo le diagnosticaron una leve depresión. Hace pocos meses empezaron los tratamientos y hace quince días la internaron, no podía más y eligió dejar de vivir.
A raíz de los ataques a su esposo, pasó del verano al otoño, sumergiendose progresivamente en un invierno, en una interminable noche, sin llegar a ver nunca más el amanecer. El golpe a golpe la llevó a esa interminable oscuridad -ella era intensamente creyente y habrá visto la luz y paz eterna-.
Ningún antecedente, ninguna circunstacia ajena al comportamiento de estos indeseables ha podido influir en su salud. No la hubo: familia unida, un trabajo ilusionante, unos hijos que estudiaron y progresan laboralmente.
¿Alguien tiene alguna duda de cuál fue la causa?. La genética, los condicioones ambientales.... -lo que has dicho Moreno- no lo discuto, pero si arde el papel es porque alguien le arrima el fuego. ¿No te parece?.
Ella estaba casada con un profesional, no con un político. No tenía la obligación de asumir este coste. Los políticos y sus esposas aceptan dicha condición y sus consecuencias voluntariamente -y sino que se vayan a casa-. Estas consecuencias en un profesional no deben ser gratuitas o, mejor dicho, injustificadas.
Valen los errores, remárquense o publíquense, pero no valen las persecuciones, los linchamientos, las degradaciones. El profesional no es un adversario politico, no está en esa guerra, hay unos límites. Estos se los han saltado: los mediáticos y los políticos.
Un saludo a todos, no sigo porque me enciendo.
Trabajaba con el esfuerzo e ilusión como lo hacemos la mayoría de su generación. Desde los ataques a Rodolfo, fue bajando el pistón, entristenciéndose. Se fue apagando su chispa, paulatinamente, despacio, con seriedad y dignidad por la desgracia. Pero dejó de trasmitir ilusión en su entorno, como lo había hecho antes.
Despues de un tiempo le diagnosticaron una leve depresión. Hace pocos meses empezaron los tratamientos y hace quince días la internaron, no podía más y eligió dejar de vivir.
A raíz de los ataques a su esposo, pasó del verano al otoño, sumergiendose progresivamente en un invierno, en una interminable noche, sin llegar a ver nunca más el amanecer. El golpe a golpe la llevó a esa interminable oscuridad -ella era intensamente creyente y habrá visto la luz y paz eterna-.
Ningún antecedente, ninguna circunstacia ajena al comportamiento de estos indeseables ha podido influir en su salud. No la hubo: familia unida, un trabajo ilusionante, unos hijos que estudiaron y progresan laboralmente.
¿Alguien tiene alguna duda de cuál fue la causa?. La genética, los condicioones ambientales.... -lo que has dicho Moreno- no lo discuto, pero si arde el papel es porque alguien le arrima el fuego. ¿No te parece?.
Ella estaba casada con un profesional, no con un político. No tenía la obligación de asumir este coste. Los políticos y sus esposas aceptan dicha condición y sus consecuencias voluntariamente -y sino que se vayan a casa-. Estas consecuencias en un profesional no deben ser gratuitas o, mejor dicho, injustificadas.
Valen los errores, remárquense o publíquense, pero no valen las persecuciones, los linchamientos, las degradaciones. El profesional no es un adversario politico, no está en esa guerra, hay unos límites. Estos se los han saltado: los mediáticos y los políticos.
Un saludo a todos, no sigo porque me enciendo.
