28-10-2008, 00:41:04
Entro un momentillo para aclarar una cosilla que considero no ha queado bien explicada esta mañana.
Cuando rechazo el uso del coste de la cama hospitalaria para el estudio de los costes de farmacoeconomía o de economía sanitaria, no lo hago porque crea que hay una conspiración en marcha entre los que lo utilizan, sino porque es un indicador que se diseñó para otra cosa, y su uso para comparar dos magnitudes diferentes es tan inadecuado como si comparamos peras con camellos.
El Coste de la cama hospitalaria es útil para lo que se diseño: comparar costes entre Hospitales (del mismo nivel; no vale para comparar Soria con Madrid). Es un instrumento de Gestión Sanitaria, que permitía juzgar qué centro Sanitario estaba mejor gestionado.
De ahí se pasó a usarlo en los debates de Política Sanitaria, (donde se esgrimía como arma arrojadiza contra la Oposición que criticaba el alto gasto en Sanidad), en los cursos y congresos donde se criticaba el creciente hospitalocentrismo de nuestra sociedad, y finalmente como indicador ideal para que la Industria Farmacéutica pueda presentar trabajos con muy buenos resultados para casi cualquier fármaco nuevo que saquen al mercado, por caro que sea.
Pero, vamos, la manera de ver si un hospital o un sector sanitario contiene o no el gasto, como sabe cualquier gestor, es ver lo que gastó el año pasado y lo que gastó este año. Lo demás son filigranas políticas.
Es muy peligroso culpabilizar a los enfermos de sus patologías como se está haciendo ahora. Pensemos, por ejemplo, que lo próximo puede ser culpar a los ancianos de su escasa higiene dental (lo que origina caída de dientes, malnutrición, y aumento de ingresos por subalimentación, inmundeficiencias, infecciones de origen odontológico, etc...) O por el exceso de autoprescripción (dicen que un 30 % de las urgencias se producen por fármacos, y buen número de ellas, por automedicación, y muchos de ellos acaban ingresando) O por mil cosas más.
Cuando rechazo el uso del coste de la cama hospitalaria para el estudio de los costes de farmacoeconomía o de economía sanitaria, no lo hago porque crea que hay una conspiración en marcha entre los que lo utilizan, sino porque es un indicador que se diseñó para otra cosa, y su uso para comparar dos magnitudes diferentes es tan inadecuado como si comparamos peras con camellos.
El Coste de la cama hospitalaria es útil para lo que se diseño: comparar costes entre Hospitales (del mismo nivel; no vale para comparar Soria con Madrid). Es un instrumento de Gestión Sanitaria, que permitía juzgar qué centro Sanitario estaba mejor gestionado.
De ahí se pasó a usarlo en los debates de Política Sanitaria, (donde se esgrimía como arma arrojadiza contra la Oposición que criticaba el alto gasto en Sanidad), en los cursos y congresos donde se criticaba el creciente hospitalocentrismo de nuestra sociedad, y finalmente como indicador ideal para que la Industria Farmacéutica pueda presentar trabajos con muy buenos resultados para casi cualquier fármaco nuevo que saquen al mercado, por caro que sea.
Pero, vamos, la manera de ver si un hospital o un sector sanitario contiene o no el gasto, como sabe cualquier gestor, es ver lo que gastó el año pasado y lo que gastó este año. Lo demás son filigranas políticas.
Es muy peligroso culpabilizar a los enfermos de sus patologías como se está haciendo ahora. Pensemos, por ejemplo, que lo próximo puede ser culpar a los ancianos de su escasa higiene dental (lo que origina caída de dientes, malnutrición, y aumento de ingresos por subalimentación, inmundeficiencias, infecciones de origen odontológico, etc...) O por el exceso de autoprescripción (dicen que un 30 % de las urgencias se producen por fármacos, y buen número de ellas, por automedicación, y muchos de ellos acaban ingresando) O por mil cosas más.
La mentira tiene las patas cortas, pero calza zancos al lado de las exclusivas conspiracionistas
