07-11-2008, 15:32:28
Yo creo que nos faltan datos para juzgar la conducta de Pilar Manjón.
Todo depende de la intención de la petición, que evidentemente es una cosa del dominio íntimo, y de las razones expuestas, que por el momento, al menos, nos son también desconocidas.
Pondré un ejemplo más cotidiano para que se me entienda. Y conste que el ejemplo NO SE REFIERE al caso de Pilar Manjón
Una petición de invalidez. Todo el mundo tiene derecho a solicitar una invalidez, si cree quie la merece, por una enfermedad que le impida trabajar.
¿Es una vergüienza? La petición, en sí, no. Es una prestación amparada por las leyes. Pero si las razones alegadas, los síntomas expuestos, han sido exagerados o inventados, sí lo es. Y no es cierto que no haya perjudicados. Todos los ciudadanos somos perjudicados, por pagar una pensión indebida, por tener un cotizante menos a la SS, etc.
Así que... En primer lugar, yo creo que el especial tratamiento a las víctimas, en relación con los que padecen otros tipos de violencia, es un tema políticamente hinchado, y que (perdónenme si ofendo a alguien) resulta altamente discriminatorio con respecto a otras madres, padres, hijos, etc, que han tenido la doble desgracia de perder a su padre, madre, hijo, etc, y que encima lo asesinara un chorizo, un latin king, o un Ultra Sur (por decir).
Pero si de esto no tienen culpa las víctimas, y hacen bien en pedir aquello a lo que por ley tienen derecho, tampoco será justo exigir (y dénse cuenta de que digo exigir) aquello a lo que saben que no tienen derecho (insisto en que no sabemos si Pilar Manjón sabía o no que no tiene ese derecho) y para ello presentar unas alegaciones exageradas, distorsionadas, etc.
No pensemos en que una prestación mal concedida no perjudica a nadie. Nos perjudica a todos.
Todo depende de la intención de la petición, que evidentemente es una cosa del dominio íntimo, y de las razones expuestas, que por el momento, al menos, nos son también desconocidas.
Pondré un ejemplo más cotidiano para que se me entienda. Y conste que el ejemplo NO SE REFIERE al caso de Pilar Manjón
Una petición de invalidez. Todo el mundo tiene derecho a solicitar una invalidez, si cree quie la merece, por una enfermedad que le impida trabajar.
¿Es una vergüienza? La petición, en sí, no. Es una prestación amparada por las leyes. Pero si las razones alegadas, los síntomas expuestos, han sido exagerados o inventados, sí lo es. Y no es cierto que no haya perjudicados. Todos los ciudadanos somos perjudicados, por pagar una pensión indebida, por tener un cotizante menos a la SS, etc.
Así que... En primer lugar, yo creo que el especial tratamiento a las víctimas, en relación con los que padecen otros tipos de violencia, es un tema políticamente hinchado, y que (perdónenme si ofendo a alguien) resulta altamente discriminatorio con respecto a otras madres, padres, hijos, etc, que han tenido la doble desgracia de perder a su padre, madre, hijo, etc, y que encima lo asesinara un chorizo, un latin king, o un Ultra Sur (por decir).
Pero si de esto no tienen culpa las víctimas, y hacen bien en pedir aquello a lo que por ley tienen derecho, tampoco será justo exigir (y dénse cuenta de que digo exigir) aquello a lo que saben que no tienen derecho (insisto en que no sabemos si Pilar Manjón sabía o no que no tiene ese derecho) y para ello presentar unas alegaciones exageradas, distorsionadas, etc.
No pensemos en que una prestación mal concedida no perjudica a nadie. Nos perjudica a todos.
La mentira tiene las patas cortas, pero calza zancos al lado de las exclusivas conspiracionistas
