Vuelve al ataque Luis del Pino con la SER y Gabilondo; alguien debería decirle a este señor que la noticia de los suicidas se dio en "Hora 25" el día 11 por la noche y que Iñaki Gabilondo ni estaba allí a esas horas ni pintaba nada en aquel programa (por aquel entonces era sólo Director de "Hoy por hoy"), que estaba dirigido por Carlos Llamas (y aquí Luis del Pino insertaría una de sus inocentes preguntas sobre la muerte del Director del programa que difundió la noticia).
Se le pueden achacar muchas cosas a Gabilondo, incluso la difusión de noticias erróneas (como tantas otras en tantos otros medios) mientras estuvo al frente de su programa los días 11 y 12; pero lo que no se le puede achacar es la exclusiva de la noticia de los terroristas suicidas, de la que simplemente se hizo eco en su programa el día 12.
Sobre las 5 preguntas que le hace Luis del Pino a Gabilondo, como siempre, se equivoca de objetivo. Se saben los nombres de uno de los autores materiales (Jamal Zougham) y de otros siete integrantes del mismo grupo terrorista que cometió los atentados, y todos ellos siguen vivos y están condenados en firme; a ellos es a quienes, de una vez por todas, debe dirigir sus preguntas. El pacto de silencio no hay que buscarlo más allá de quienes transportaron y almacenaron los explosivos que se utilizaron en los atentados (Otman El Gnaoui), de quienes se dedicaban a buscar posibles objetivos para cometer nuevos atentados (Mohamed Bouharrat) o de quienes, en mayor o menor medida, han de conocer (dado que formaban parte de un mismo grupo terrorista que operaba en Madrid) las razones por las que Jamal Ahmidan (en vídeo) o El Tunecino (de su puño y letra) reivindicaron los atentados.
De todas formas, las cinco preguntas que hace Luis del Pino tienen su respuesta; algunas completa y otras parcial, pero las tienen.
1. Quienes pusieron las 13 bombas fueron Jamal Zougham y al menos algunos (de quienes se tienen más evidencias, como es el caso de quienes reivindicaron los atentados o de quien dejó por escrito su testamento) de los que se acabaron suicidando en Leganés, sin descartar que algunos de los huidos también hubiesen podido participar.
2. Los artefactos estaban confeccionados al menos (y, en todo caso, en su mayor parte, dado que las áreas de estragos máximos son prácticamente idénticas en todos los focos de las explosiones, incluida la del vagón número uno de Atocha) con Goma-2 ECO, con escasa metralla y con un teléfono móvil utilizado como temporizador. Es como estaban configuradas al menos tres de las mochilas y, dado que se trataba de un único grupo terrorista, es como, por lógica, debieron confeccionar el resto.
3. Los artefactos sólo necesitaban, para ser montados, de un destornillador (para desmontar y montar los teléfonos), de una barrena de mano (para hacer un agujero por el que pasar los cables) y de un soldador (para soldar los cables al vibrador del teléfono), todo ello disponible en cualquier hipermecado. Tecnología punta, vamos.
4. Los terroristas se tuvieron que subir a los trenes en cualquiera de las estaciones del trayecto que va desde la Estación de Alcalá (desde donde iniciaban el viaje tres de los trenes) a Entrevías (la anterior a la de Atocha).
5. Los terroristas pudieron desplazarse en coche o en otros medios de transporte. Que al menos tres de ellos utilizaron la Kangoo está probado; el resto pudieron hacerlo a pie, en bicicleta, en moto, en coche o incluso en metro o en tren.
Y por último... ¿A quién se le puede acusar de intoxicar? ¿A quienes el día 11 afirmaban que podía ser el terrorismo integrista -como así ha quedado demostrado, mal que les pese a algunos- o a quienes afirmaban el día 13 que sólo podía ser cosa de ETA?
Se le pueden achacar muchas cosas a Gabilondo, incluso la difusión de noticias erróneas (como tantas otras en tantos otros medios) mientras estuvo al frente de su programa los días 11 y 12; pero lo que no se le puede achacar es la exclusiva de la noticia de los terroristas suicidas, de la que simplemente se hizo eco en su programa el día 12.
Sobre las 5 preguntas que le hace Luis del Pino a Gabilondo, como siempre, se equivoca de objetivo. Se saben los nombres de uno de los autores materiales (Jamal Zougham) y de otros siete integrantes del mismo grupo terrorista que cometió los atentados, y todos ellos siguen vivos y están condenados en firme; a ellos es a quienes, de una vez por todas, debe dirigir sus preguntas. El pacto de silencio no hay que buscarlo más allá de quienes transportaron y almacenaron los explosivos que se utilizaron en los atentados (Otman El Gnaoui), de quienes se dedicaban a buscar posibles objetivos para cometer nuevos atentados (Mohamed Bouharrat) o de quienes, en mayor o menor medida, han de conocer (dado que formaban parte de un mismo grupo terrorista que operaba en Madrid) las razones por las que Jamal Ahmidan (en vídeo) o El Tunecino (de su puño y letra) reivindicaron los atentados.
De todas formas, las cinco preguntas que hace Luis del Pino tienen su respuesta; algunas completa y otras parcial, pero las tienen.
1. Quienes pusieron las 13 bombas fueron Jamal Zougham y al menos algunos (de quienes se tienen más evidencias, como es el caso de quienes reivindicaron los atentados o de quien dejó por escrito su testamento) de los que se acabaron suicidando en Leganés, sin descartar que algunos de los huidos también hubiesen podido participar.
2. Los artefactos estaban confeccionados al menos (y, en todo caso, en su mayor parte, dado que las áreas de estragos máximos son prácticamente idénticas en todos los focos de las explosiones, incluida la del vagón número uno de Atocha) con Goma-2 ECO, con escasa metralla y con un teléfono móvil utilizado como temporizador. Es como estaban configuradas al menos tres de las mochilas y, dado que se trataba de un único grupo terrorista, es como, por lógica, debieron confeccionar el resto.
3. Los artefactos sólo necesitaban, para ser montados, de un destornillador (para desmontar y montar los teléfonos), de una barrena de mano (para hacer un agujero por el que pasar los cables) y de un soldador (para soldar los cables al vibrador del teléfono), todo ello disponible en cualquier hipermecado. Tecnología punta, vamos.
4. Los terroristas se tuvieron que subir a los trenes en cualquiera de las estaciones del trayecto que va desde la Estación de Alcalá (desde donde iniciaban el viaje tres de los trenes) a Entrevías (la anterior a la de Atocha).
5. Los terroristas pudieron desplazarse en coche o en otros medios de transporte. Que al menos tres de ellos utilizaron la Kangoo está probado; el resto pudieron hacerlo a pie, en bicicleta, en moto, en coche o incluso en metro o en tren.
Y por último... ¿A quién se le puede acusar de intoxicar? ¿A quienes el día 11 afirmaban que podía ser el terrorismo integrista -como así ha quedado demostrado, mal que les pese a algunos- o a quienes afirmaban el día 13 que sólo podía ser cosa de ETA?
