10-12-2008, 11:54:47
El redactor de las normas se comió una "n", como ya le han comentado. Bien, la palabra "inatingente" tampoco aparece en el diccionario, pero sí su base, "atingente", con lo que supongo que no tendrá problemas para averiguar el significado.
Y ahora, ¿le puedo dar algunos consejillos filológicos? Bien, gracias, vamos a meternos en faena:
1) El diccionario académico NO es la Biblia. Ítem más, la Academia NO puede decretar qué palabras existen y cuáles no. De hecho, tampoco lo pretende ni lo ha pretendido nunca, faltaría más. El único privilegio que tiene es que sus reglas ortográficas son las oficiales de la enseñanza, nada más. Por lo tanto, una palabra que no venga en el diccionario académico es, sencillamente, una palabra que no viene en el diccionario académico, no una palabra "que no existe" en castellano. Por otro lado, podríamos hablar largo y tendido de las deficiencias que, como diccionario, tiene el de la Real Academia Española (que ese es su nombre; la coletilla "de la Lengua" que añaden muchos es incorrecta). Personalmente, prefiero el de María Moliner de aquí a Lima.
2) Cualquier diccionario, por muy bien hecho que esté, no incluye muchas palabras que sí aparecen en el "corpus" que le sirve de referencia, porque si no terminaría pareciéndose a ese libro infinito de uno de los cuentos de Borges. Así que los derivados, diminutivos, aumentativos, adverbios terminados en -mente, y, en general, cualquier palabra cuyo significado se pueda extraer fácilmente de una palabra base, no se incluyen, salvo casos especiales. Precisamente, uno de los muchos defectos del diccionario académico es que sus criterios a la hora de incluir o no este tipo de palabras son bastante irregulares ("caóticos", sería más exacto).
Saludos.
(Dicho lo cual, tengo que declarar que "inatingente" me parece una palabra feísima).
Y ahora, ¿le puedo dar algunos consejillos filológicos? Bien, gracias, vamos a meternos en faena:
1) El diccionario académico NO es la Biblia. Ítem más, la Academia NO puede decretar qué palabras existen y cuáles no. De hecho, tampoco lo pretende ni lo ha pretendido nunca, faltaría más. El único privilegio que tiene es que sus reglas ortográficas son las oficiales de la enseñanza, nada más. Por lo tanto, una palabra que no venga en el diccionario académico es, sencillamente, una palabra que no viene en el diccionario académico, no una palabra "que no existe" en castellano. Por otro lado, podríamos hablar largo y tendido de las deficiencias que, como diccionario, tiene el de la Real Academia Española (que ese es su nombre; la coletilla "de la Lengua" que añaden muchos es incorrecta). Personalmente, prefiero el de María Moliner de aquí a Lima.
2) Cualquier diccionario, por muy bien hecho que esté, no incluye muchas palabras que sí aparecen en el "corpus" que le sirve de referencia, porque si no terminaría pareciéndose a ese libro infinito de uno de los cuentos de Borges. Así que los derivados, diminutivos, aumentativos, adverbios terminados en -mente, y, en general, cualquier palabra cuyo significado se pueda extraer fácilmente de una palabra base, no se incluyen, salvo casos especiales. Precisamente, uno de los muchos defectos del diccionario académico es que sus criterios a la hora de incluir o no este tipo de palabras son bastante irregulares ("caóticos", sería más exacto).
Saludos.
(Dicho lo cual, tengo que declarar que "inatingente" me parece una palabra feísima).
