14-12-2008, 00:34:36
(This post was last modified: 14-12-2008, 09:40:17 by morenohijazo.)
Seguimos con el estudio de “Los Agujeros Negros del 11-M”, serie de artículos publicados por “El Mundo" durante el año 2004 que, pese a que sus afirmaciones han sido completamente rebatidas por las averiguaciones conseguidas por la investigación policial y han quedado desacreditadas por las sentencias judiciales, no han sido objeto de ninguna rectificación por el periodista que los firmó, ni por el medio que los dio a la publicación.
Es por ello que considero importante que se abra un debate sobre lo que aportó de verdad y de invención Fernando Múgica con sus artículos. Vamos ya por la cuarta entrega del primer "Agujero". Lamento ir tan despacio, pero, como dijo Luis F. Areán en su "Acuse de recibo I", "es en general mucho más fácil hacer una afirmación gratuita que refutarla con argumentos". Más fácil, y más corto, diría yo.
El artículo está abierto a rectificaciones, si mis amigos lectores aprecian alguna inexactitud: por ejemplo, que Múgica presentó evidencias a favor de alguna de las cosas que considero no probadas.
Sin más, vamos a ello.
LOS AGUJEROS NEGROS DEL 11-M (I) Una versión policial repleta de incongruencias -D
Continúa Múgica haciendo referencia a la tarjeta del teléfono móvil hallada en la mochila de Vallecas, que condujo a la detención de Jamal Zougham. El relato de los hechos parece cuidadosamente preparado para presentar a Zougham como un "pelanas" y la detención como "demasiado casual"
Efectivamente, Zougham estaba haciendo algo mucho peor, como quedó demostrado en el juicio, mediante un conjunto de pruebas que podemos agrupar en:
-La identificación que de él hacen tres viajeros del tren "sin fisuras y sin ningún género de duda"
-La tarjeta que se halló en el teléfono móvil de la mochila de Vallecas y las usadas tanto para temporizar otros artefactos usados por los terroristas pasaron por las manos de Zougham.
-Las relaciones de Zougham con los miembros de la célula que se suicidan en Leganés, y con la mayoría de los procesados.
Puede argumentarse que, cuando se escribió el "Agujero Negro" no se había demostrado todo ésto, y es cierto; pero, como he dicho antes, no se ha producido ninguna rectificación por parte de Fernando Múgica ni de "El Mundo"; por el contrario, el periódico, que ha continuado recogiendo todas las informaciones que podían sembrar alguna duda insistió en que la sentencia de la Audiencia Nacional, y luego la Casación del Tribunal Supremo, habían corroborado "punto por punto" sus propias investigaciones.
Continúa el relato de Fernando Múgica, con una extraordinaria mezcla de rumores e invenciones, mentiras y omisiones, para inducir a sus lectores a creer en un plan pre-concebido encaminado a dirigir la opinión pública en un sentido y al Gobierno español en otro:
Asimismo, y sin querer entrar en polémica sobre la política informativa del Gobierno y de la oposición entre los días 11 a 14 de marzo de 2004, ni los motivos que llevaron a creer a unos y otros en la autoría de ETA o del terrorismo islamista, los argumentos “claves” que, según Múgica, desnivelan la balanza contra la autoría de Al-Qaeda en el ánimo de los investigadores (la no reivindicación y no haber robado “nunca” una furgoneta) no parecen haber tenido, en ningún caso, la importancia que les atribuye Múgica.
También habla Múgica del supuesto ofrecimiento que se hizo, por parte de forenses israelíes, para colaborar en la identificación de cadáveres, pero él lo amplía, además, a investigadores especialistas israelíes:
Todo lo contrario. La postura, al menos la oficialmente conocida, por parte del Gobierno, la opinión pública, y los medios de comunicación israelíes, fue unánime: el terrorismo islámico estuvo detrás de los atentados. Y de ahí, precisamente, el ofrecimiento de los forenses.
Por otra parte, ya ha quedado demostrado, y no insistiré más, que el “modus operandi” de los terroristas islámicos no es el que Múgica afirma. Si algo se puede afirmar de este tipo de terrorismo, es que su estructuración es mucho menor que los de corte separatista o ultraizquierdista / ultraderechista. Cuando les interese, usarán delincuentes comunes, personas fichadas, o hasta confidentes. La ausencia de reglas, precisamente, es uno de los principales problemas que la Justicia y las Fuerzas de Seguridad encuentran para lidiar con estos criminales. Nuestros Cuerpos de Seguridad han ido aprendiendo esto a lo largo de estos años, pero sin duda los israelíes ya lo sabían en 2004. Múgica tendría que presentar pruebas de dichas afirmaciones supuestamente hechas por los israelíes si quiere que creamos que su primer “Agujero Negro” no suma una nueva falsedad.
Ahora Múgica se centrará en Emilio Suárez Trashorras:
Dicho sea de paso, no sólo fueron los explosivos y detonadores los que conducían a Suárez Trashorras; el hallazgo de la tarjeta en la mochila de Vallecas conducía al mismo punto de destino.
Obsérvese, ahora, cómo describe Múgica la relación de Suárez Trashorras con los atentados:
Lo que "realmente es cierto", dice, es que padece un transtorno psiquiátrico, cuando lo que importa es si es capaz de distinguir el bien del mal. La furgoneta no pudo llevar los explosivos de Asturias a Madrid, como si ello asegurara la inocencia de Emilio. "Sólo" relacionan a Emilio con los atentados los explosivos encontrados en la mochila... como si no fuera prueba suficiente, además de disponer de las pruebas derivadas de la inspección técnica de la Furgoneta Rebault Kangoo, y las declaraciones que se enumeran en la página 647 y siguientes de la sentencia de la Audiencia Nacional:
Es por ello que considero importante que se abra un debate sobre lo que aportó de verdad y de invención Fernando Múgica con sus artículos. Vamos ya por la cuarta entrega del primer "Agujero". Lamento ir tan despacio, pero, como dijo Luis F. Areán en su "Acuse de recibo I", "es en general mucho más fácil hacer una afirmación gratuita que refutarla con argumentos". Más fácil, y más corto, diría yo.
El artículo está abierto a rectificaciones, si mis amigos lectores aprecian alguna inexactitud: por ejemplo, que Múgica presentó evidencias a favor de alguna de las cosas que considero no probadas.
Sin más, vamos a ello.
LOS AGUJEROS NEGROS DEL 11-M (I) Una versión policial repleta de incongruencias -D
Continúa Múgica haciendo referencia a la tarjeta del teléfono móvil hallada en la mochila de Vallecas, que condujo a la detención de Jamal Zougham. El relato de los hechos parece cuidadosamente preparado para presentar a Zougham como un "pelanas" y la detención como "demasiado casual"
Quote:Aquí viene uno de los episodios más curiosos de toda esta historia. La tarjeta del teléfono lleva a los investigadores hasta un hombre de raza gitana que es quien ha contratado con Amena ese número. Descubren así que la tarjeta está clonada y que el teléfono lo ha vendido una pareja de comerciantes indios en su establecimiento.Podemos encontrar (entre otros ) un relato del hallazgo de la relación entre la tarjeta y Zougham en la página 526 de la sentencia de la Audiencia Nacional. En realidad, la historia de Dolores Motos Salazar, que fue la mujer de raza gitana que compró un teléfono para su nieto, es absolutamente anecdótica en la investigación del 11-M. Su existencia, o no, en el proceso, es absolutamente irrelevante. Su testimoniomuestra, claramente, cómo se vio relacionada con los atentados, "sin comerlo ni beberlo".
Quote:A Jamal Zougam, un trapisondista marroquí de poca monta que tiene un locutorio muy popular en Lavapiés. Precisamente se dedica a comerciar con tarjetas de móviles, entre otras cosas. Es un viejo conocido de la policía y de los servicios secretos de medio mundo.Obsérvese la intención con la que se presenta a Zougham como un "trapisondista de poca monta" que "comercia con móviles", fue investigado por la policía, "sin encontrar nada raro", y desde entonces ha quedado incluido en una lista de "300 marroquíes a los que el servicio secreto da un repaso de vez en cuando por si está haciendo algo peor que robar con los teléfonos".
Los franceses enviaron en 2001 una comisión rogatoria relacionándolo con Maher y Contelier, dos activistas vinculados a la organización Ansar al Islam. La policía registró en aquella ocasión su domicilio sin encontrar nada raro. Se trata de un hombre marcado. Es uno de los 300 marroquíes a los que el servicio secreto da un repaso de vez en cuando por si está haciendo algo peor que robar con los teléfonos. Su nombre aparece en el sumario del juez Garzón por el 11-S y en las agendas de Abu Dahdah, que está en la cárcel como responsable de la célula de Al Qaeda en España.
Efectivamente, Zougham estaba haciendo algo mucho peor, como quedó demostrado en el juicio, mediante un conjunto de pruebas que podemos agrupar en:
-La identificación que de él hacen tres viajeros del tren "sin fisuras y sin ningún género de duda"
-La tarjeta que se halló en el teléfono móvil de la mochila de Vallecas y las usadas tanto para temporizar otros artefactos usados por los terroristas pasaron por las manos de Zougham.
-Las relaciones de Zougham con los miembros de la célula que se suicidan en Leganés, y con la mayoría de los procesados.
Puede argumentarse que, cuando se escribió el "Agujero Negro" no se había demostrado todo ésto, y es cierto; pero, como he dicho antes, no se ha producido ninguna rectificación por parte de Fernando Múgica ni de "El Mundo"; por el contrario, el periódico, que ha continuado recogiendo todas las informaciones que podían sembrar alguna duda insistió en que la sentencia de la Audiencia Nacional, y luego la Casación del Tribunal Supremo, habían corroborado "punto por punto" sus propias investigaciones.
Continúa el relato de Fernando Múgica, con una extraordinaria mezcla de rumores e invenciones, mentiras y omisiones, para inducir a sus lectores a creer en un plan pre-concebido encaminado a dirigir la opinión pública en un sentido y al Gobierno español en otro:
Quote:En la tarde del viernes los investigadores que han apostado por la pista de ETA sienten alivio cuando les cuentan que han encontrado una tarjeta de teléfono en la mochila que no explotó y que es de fabricación francesa. Creen que el rastreo de esa tarjeta les va a llevar hasta San Juan de Luz...Observemos la nula especificación y la ausencia de pruebas en todo lo que afirma el primer “Agujero Negro”. “Un camarero cuenta...”, “Un comensal pide una botella...”, “Los estadounidenses están enfadados...”, “Los investigadores sienten alivio...” son afirmaciones que, dado que no incluyen ningún nombre concreto, pueden ser desmentidas, pero difícilmente rebatidas, y de hecho, cuatro años después, aunque no hay pruebas que las respalden, los conspiracionistas continúan usando esos mantras en sus mensajes y su argumentación, presentándolos como hechos irrefutables.
...Acebes sale de nuevo en televisión esa tarde y sonríe para sus adentros convencido de que pronto va a poder demostrar que la pista etarra es la verdadera...
...Dos nuevos datos que consideran claves a la hora de descartar a Al Qaeda: esta organización nunca reivindica sus atentados hasta después de un mes y medio de que los haya cometido y, sobre todo, jamás han robado una furgoneta, como la blanca que se encontró con la casete con versos del Corán, para una de sus acciones armadas. La compran o la alquilan
...el viernes a las 12 de la noche, cuando todavía los gobiernos británico e italiano comunican a Madrid que en su opinión la autoría es de ETA...
...Hace ya horas que por puro sentido común se ha paralizado la operación, preparada para esa noche, para detener a toda la cúpula etarra.
... Un camarero ... cuenta que, en ese momento, uno de los comensales pide el champán más caro de la casa y dice «¡Hemos ganado las elecciones!».
... Los estadounidenses están muy enfadados. A través del Departamento de Estado han solicitado, hasta en ocho ocasiones y de una manera formal, que se acepte a agentes del FBI en las tareas de investigación. Son rechazados sistemáticamente...
Asimismo, y sin querer entrar en polémica sobre la política informativa del Gobierno y de la oposición entre los días 11 a 14 de marzo de 2004, ni los motivos que llevaron a creer a unos y otros en la autoría de ETA o del terrorismo islamista, los argumentos “claves” que, según Múgica, desnivelan la balanza contra la autoría de Al-Qaeda en el ánimo de los investigadores (la no reivindicación y no haber robado “nunca” una furgoneta) no parecen haber tenido, en ningún caso, la importancia que les atribuye Múgica.
También habla Múgica del supuesto ofrecimiento que se hizo, por parte de forenses israelíes, para colaborar en la identificación de cadáveres, pero él lo amplía, además, a investigadores especialistas israelíes:
Quote:Días más tarde y ya con la investigación avanzada, los especialistas israelíes no comprenden como el CNI y el resto de los Cuerpos de Seguridad españoles no fueron capaces de detectar ningún signo de que algo iba a suceder relacionado con los círculos islamistas y sin embargo, en un tiempo récord, han sido capaces de desentrañar la trama y detener a los autores. Tampoco consideran verosímil el hecho de que instigadores, organizadores, proveedores de material y ejecutores sean un mismo grupo, mezclado entre sí, que dejan pistas comunes como los números apuntados en las agendas y las llamadas cruzadas de los móviles. Nunca ha sucedido algo así.Es el “manual del Perfecto Terrorista”, combinado con la “Falacia de Autoridad”. Múgica recurre aquí a la credibilidad que inspiran siempre los israelíes en este campo, donde sus investigadores son de lo mejorcito del mundo, para reforzar sus tesis, pero no aporta ningún enlace, ningún nombre o declaración que pruebe que los israelíes dijeron lo que él afirma aquí.
Los terroristas islamistas forman células herméticas, perfectamente impermeables. Los ejecutores no tienen nada que ver con los que organizan la logística, los que proveen el material, los que lo financian, los que determinan los objetivos o los que idean los atentados. En el caso de Madrid se rompe el modus operandi. Además, saben por propia experiencia que nunca utilizan delincuentes comunes, ni personas que ya estén marcadas o fichadas por la policía y menos a confidentes policiales. Tampoco se fían jamás de la ayuda que puedan proporcionar personas que no pertenecen a la comunidad islámica.
Todo lo contrario. La postura, al menos la oficialmente conocida, por parte del Gobierno, la opinión pública, y los medios de comunicación israelíes, fue unánime: el terrorismo islámico estuvo detrás de los atentados. Y de ahí, precisamente, el ofrecimiento de los forenses.
Por otra parte, ya ha quedado demostrado, y no insistiré más, que el “modus operandi” de los terroristas islámicos no es el que Múgica afirma. Si algo se puede afirmar de este tipo de terrorismo, es que su estructuración es mucho menor que los de corte separatista o ultraizquierdista / ultraderechista. Cuando les interese, usarán delincuentes comunes, personas fichadas, o hasta confidentes. La ausencia de reglas, precisamente, es uno de los principales problemas que la Justicia y las Fuerzas de Seguridad encuentran para lidiar con estos criminales. Nuestros Cuerpos de Seguridad han ido aprendiendo esto a lo largo de estos años, pero sin duda los israelíes ya lo sabían en 2004. Múgica tendría que presentar pruebas de dichas afirmaciones supuestamente hechas por los israelíes si quiere que creamos que su primer “Agujero Negro” no suma una nueva falsedad.
Ahora Múgica se centrará en Emilio Suárez Trashorras:
Quote:La investigación avanza tan rápida que inmediatamente aparece el proveedor de los explosivos. Dicen que han llegado a él a través de los envoltorios de los cartuchos de dinamita encontrados en la mochila desactivada. Pero eso, según los técnicos es materialmente imposible.Más falacias. En estos párrafos, destaca la el "Hombre de paja": mezcla afirmaciones ciertas (los antecedentes penales, que se entrevistó con los terroristas, que les condujo a la mina) con otras falsas (que tiene ascendencia marroquí, que se puso en contacto en la cárcel con los terroristas) para, desmintiéndo estas últimas, hacer pasar todo como una falsedad.
De hecho, en torno al ex minero, José Emilio Suárez Trashorras, de 27 años con baja laboral permanente, se hacen un sin número de afirmaciones que se difunden a bombo y platillo. Se dice que tiene ascendencia marroquí, antecedentes penales, y que se puso en contacto en la cárcel con presos marroquíes. También que es traficante de armas y que se vio en un bar de Avilés con los participantes en los atentados de Madrid. Una publicación se recrea con la escena en la que José Emilio lleva una noche hasta una pequeña explotación minera a los terroristas, les abre las puertas y les dice «llevaos lo que queráis». Ninguna de las afirmaciones mencionadas es cierta.
Dicho sea de paso, no sólo fueron los explosivos y detonadores los que conducían a Suárez Trashorras; el hallazgo de la tarjeta en la mochila de Vallecas conducía al mismo punto de destino.
Obsérvese, ahora, cómo describe Múgica la relación de Suárez Trashorras con los atentados:
Quote:José Emilio no es de ascendencia marroquí, ni tiene antecedentes penales, ni ha estado en la cárcel en contacto con presos marroquíes. Sus vecinos y ex compañeros de trabajo lo definen como un joven perturbado mentalmente, un simple «tonto de baba». Sólo tiene antecedentes por trapicheo de droga y la sospecha de que traficaba con dinamita, algo que nunca se le ha podido probar. En junio de 2001, y dentro de una operación antidroga denominada Pipol, fue detenido junto a su cuñado, un vendedor de coches usados. En un garaje de la calle Eloy Fernández de Avilés encontraron, dentro de un vehículo, una cantidad importante de hachís, 100 detonadores y 16 cartuchos de dinamita Goma 2 Eco, de 125 gramos cada uno. El juicio por estos hechos aún no ha salido. Nadie ha podido demostrar la implicación del ex minero. Lo más que ha reconocido éste tras su detención actual, es haber proporcionado a unos marroquíes detonadores, algunos de ellos con bastante antigüedad. Luego implica a su cuñado, Antonio Toro, que está harto de sacarle de apuros, pero éste queda en libertad después de un interrogatorio. El dueño del bar de Avilés donde dicen que se ha reunido con los terroristas afirma que jamás le ha visto en su vida.Obsérvese la increíble y zafia (por lo evidente) manipulación de la información: No tiene antecedentes penales... excepto el tráfico de drogas y su implicación en el caso PIPOL. Se dice que "no se le ha podido probar" un delito que en realidad aún no se ha juzgado (y por el que se le condenó, sin que Múgica haya rectificado su grosera mentira). Lo más que Emilio ha reconocido... es haber facilitado a los presuntos terroristas unos detonadores (como si fuera tan normal). Habla de vecinos y testigos (sin nombrarlos, claro) que le consideran un imbécil mental, cuando si algo quedó claro durante los interrogatorios a su esposa, a su cuñado, al Jefe de Estupefacientes de Leganés, a los miembros de su banda, es que era un listo, o mejor listillo.
Lo que realmente es cierto es que José Emilio padece un trastorno esquizoide depresivo, tiene problemas psiquiátricos y por eso la empresa en la que trabajaba, Caolines de Merilés SL, una mina de caolín en el concejo de Tineo, no le renovó el contrato, el 31 de octubre de 2002.
Los investigadores descartan algo que se dio por cierto. La furgoneta Renault Kangoo blanca no pudo transportar los explosivos desde Avilés hasta Madrid. Sólo había recorrido 200 kilómetros desde que la robaron hasta que la encontraron en la mañana de los atentados.
Entonces, ¿qué es lo que relaciona a José Emilio con la dinamita de los atentados?
Solamente dos cartuchos de dinamita Goma 2 Eco, de 125 gramos, encontrados en la mochila que fue hallada en la comisaría de Vallecas con el teléfono móvil que dio las pistas de los autores de la masacre del 11-M. Sin embargo, en las fotografías oficiales del contenido de la bolsa azul, distribuidas a diversas policías extranjeras y difundidas por la cadena estadounidense de televisión ABC, no figura ningún tipo de cartucho.
Un veterano policía, conocedor del mundo del hampa, ha comentado a este periódico: «El mundo de los choros [los pequeños delincuentes] no se mueve como dicen que lo ha hecho José Emilio. No dudo de que pueda ser capaz de vender dinamita por una cantidad razonable de droga o de dinero. Se acababa de casar y podría necesitar más dinero. Pero lo primero que habría hecho tras venderles el material habría sido acudir al policía con el que tuviera más confianza para contárselo. El sabe que esa información es oro y que le van a deber así un gran favor. Ese tipo de personas no tiene cuajo suficiente para callarse sin saber qué van a hacer con ese material. Las cosas no funcionan así».
Lo que "realmente es cierto", dice, es que padece un transtorno psiquiátrico, cuando lo que importa es si es capaz de distinguir el bien del mal. La furgoneta no pudo llevar los explosivos de Asturias a Madrid, como si ello asegurara la inocencia de Emilio. "Sólo" relacionan a Emilio con los atentados los explosivos encontrados en la mochila... como si no fuera prueba suficiente, además de disponer de las pruebas derivadas de la inspección técnica de la Furgoneta Rebault Kangoo, y las declaraciones que se enumeran en la página 647 y siguientes de la sentencia de la Audiencia Nacional:
Quote:...las propias declaraciones de SUÁREZ TRASHORRAS, las de los coprocesados Antonio TORO CASTRO, Iván GRANADOS PEÑA, Sergio ÁLVAREZ SÁNCHEZ, Antonio GaIván REIS PALICIO y Gabriel Montoya Vidal, por los datos objetivos contenidos en los informes periciales sobre el origen de los detonadores y explosivos y demás prueba sobre este extremo, a las que se dedicó el fundamento III. 5, así como por los numerosos contactos telefónicos que mantiene con "el Chino", especialmente los días 28 y 29 de febrero de 2004 -informe a los ff. 39226 a 39269 y anejos...Para terminar esta parte, Múgica hace hablar (como siempre, sin dar ni nombre, ni pruebas de que las declaraciones son reales) a un supuesto "conocedor del mundo del hampa" que nos trae el "Manual del perfecto confidente", según el cual un "chivato" delatará siempre a sus compinches si el delito en el que se ha visto involucrado es suficientemente importante... Sin comentarios. Obsérvese que pese a que, para ciertos informadores de Múgica, Emilio no pasaba de ser un "tonto de baba", no se contempla la posibilidad de que el ex-minero no fuera consciente de para qué querían los marroquíes la dinamita. Además, parece insultantemente seguro de sí mismo el misterioso policía si cree que nunca ha sido ni será engañado por un "chivato"...
...SUÁREZ TRASHORRAS reconoce todos los hechos acaecidos ese día tal como han sido relatados, pero niega que tengan relación con el tráfico de explosivos y por lo tanto, que pidiera a nadie que transportara dinamita.
Sin embargo, la versión exculpatoria de SUÁREZ carece de credibilidad y aparece desmentida o contradicha incluso por su propia esposa, Carmen TORO CASTRO.
La mentira tiene las patas cortas, pero calza zancos al lado de las exclusivas conspiracionistas
