17-01-2009, 12:39:12
Por supuesto, los países árabes no pueden soñar con derrotar militarmente a Israel, y más bien me refería a la escasa respuesta diplomática que, en otras ocasiones, y acompañada de contundentes medidas de presión relacionadas con el petróleo y bloqueos económicos, ha caracterizado la respuesta árabe. En este caso me parece que las protestas árabes se dirigen más que otra cosa a salvar la cara a sus dirigentes ante su opinión pública, que es profundamente antiisraelí y antijudía (aquí si que no hacen distingos) y que corre el peligro de radicalizarse hacia posturas más fanáticas si huelen que sus políticos contemporizan con israel. Uno de los enlaces que citas, Flashman, es anterior a toda esta crisis, se refiere a los asentamientos judíos, y no podemos aplicarlo enteramente a este ataque a Gaza.
Yo pediría a quien toque este tema (incluido yo mismo) que no caigamos en posturas maniqueas que nos lleven a discusiones sin sentido.
Por ejemplo, yo no niego mis simpatías pro-israelíes, que conocen miembros de Desiertos Lejanos con los que tuve el gusto (en serio) de discutir en Escolar.net. Pero intentaré no encastillarme en el "y tú más" que no conduce a nada. Es más, no quisiera centrarme, personalmente, en el fondo de la cuestión (que comentaré brevemente ahora y que, a mi juicio, es irresoluble con el escenario actual) sino en la postura de los medios de comunicación que, por una y otra parte, tratan de esconder los argumentos ajenos y tragan con los propios (suministrados por fuentes dudosas) aunque sean inverosímiles, o aunque luego se revelen como falsos.
A mi juicio, en la discusión debería separarse dos polémicas diferentes:
a) La emigración judía y la formación del Estado de Israel, con las guerras que conllevó, digamos que hasta 1973 (Guerra del Yom Kippur)
b) La posterior política israelí de hechos consumados, y sobre todo el actual ataque, que es el que nos ocupa en estos momentos.
No ocultaré, decía yo, mis simpatías pro-israelíes, pero debería haber dicho mi opinión favorable a la creación del estado de israel y la necesidad de que exista con unas fronteras viables y seguras. Porque no me baso en simples simpatías o prejuicios, sino en un juicio (opinión personal) tras haber leído pros y contras.
Y otra cosa muy distinta es mi opionión sobre la crisis actual; puedo creer que Israel tenga razón en cuanto a su formación y persistencia en Palestina, y otra muy distinta que me parezca bien que se bombardeen escuelas y hospitales.
Para aclararlo más. No veo tan claro que el hecho de colocar una batería de morteros en la terraza de una escuela justifique que se bombardee el edificio entero, con el riesgo consecuente de muerte para varias decenas de niños. Yo, desde luego, (si es cierto que los israelíes están haciendo eso, y luego diré por qué digo ésto) no lo hubiera hecho. Yo, desde luego, no hubiera desencadenado esta ofensiva, que considero un claro error geopolítico de Israel. La amenaza para Israel (contrariamente a lo que ocurría en las guerras hasta 1973, donde estaba en juego la pervivencia del país; incluso en el raid de 1956, repetido en 1967, los historiadores pro-árabes olvidan que Egipto había cerrado, no sólo el Canal de Suez, sino los estrechos de Tirán, amenazando con asfixiar un tercio de la economía de Israel, situación que es, dede luego, inadmisible para cualquier país) no era tan grande, ni la posibilidad de acabar con el terrorismo palestino tan al alcance de la mano (al contrario, Hamás se repondrá del golpe y ganará apoyos en los exiliados y en la opinión pública árabe) como para justificar la matanza de cientos de civiles (estoy de acuerdo con Acorrecto que muchos de las matanzas denunciadas de civiles son falsas, o exageradas, pero una operación de estas características desencadena un baño de sangre con muchísimos inocentes muertos, sí o sí).
Así, pues, pienso que Israel es culpable de haber desencadenado una operación insensata (no es sensato) y cuyas consecuencias serán desastrosas para mucha gente, no sólo para Gaza; también para Israel, seguramente. De la misma manera que siempre creí que la guerra contra Sadam no es la mejor manera de acabar con él, y de hecho ha sido la peor solución para intentar traer la paz y la civilización/cultura a Irak, la campaña de Gaza es la peor solución que podía adoptar el Gobierno de Israel si quiere traer la paz a su país (otra cosa es que a este gobierno no le interese esto, sino ganar unas elecciones).
Pero no es el único culpable. Culpables son todos. Y el Estado de Israel quizás no sea el mayor responsable. En España, muchos medios de comunicación informan con mucha carga de emotividad sobre este conflicto, y tendemos (aunque no sea culpa nuestra) a sobreestimar la responsabilidad israelí. Sin embargo, Hamás desarrolla una estrategia basada en provocar a Israel continuamente, colocando sus milicianos, sus baterías, sus túneles de comunicación, en las cercanías o directamente bajo el paraguas de las escuelas, centros sanitarios, etc; utiliza a niños y mujeres como correos y transporte de armas y explosivos. Esto lo ha venido preparando y organizando bajo las barbas de los observadores internacionales y la prensa internacional, que hacen la vista gorda por una comprensible compasión hacia los refugiados palestinos. Recuerdo, atónito, como tras el 11-S los palestinos se lanzaron a las calles de esta misma ciudad de Gaza para celebrar el "golpe dado a los imperialistas". Pero no me quedé atónito por la reacción de los palestinos, sino por la actitud de mucha prensa española que se mostraba comprensiva hacia estas manifestaciones de alegría. La misma prensa que presentaba hace unos meses a Hamas como una especie de ONG que repartía comida o cultura entre los refugiados palestinos, ocultando, o quizás no queriendo ver, que en las escuelas de Hamas se enseña a contar con muertos israelíes, en lugar de peras y manzanas, que las redacciones suelen basarse en temas como "Demuestra que Israel no tiene derecho a vivir", y que la comida y ayuda que dan va dirigida a los refugiados que muestran tendencias políticas afines a las suyas, pero no a los palestinos moderados o partidarios de la OLP.
Por tanto, la culpa de esta matanza es no sólo de Israel, que aprieta el gatillo, sino también de Hamás, y quien les apoya o les "comprende". Y, sobre eso tengo que decir, aunque ya lo he insinuado antes, que me gustaría emitir una reserva sobre lo que está sucediendo hasta conoceer con pelos y señales los hechos por una fuente fiable. Un conflicto como por ejemplo el del Congo, que, tristemente, parece que ni nos va ni nos viene, no genera tantas emociones en la prensa española ni internacional. Escuchamos los partes del Gobierno y de la Guerrilla, y sabemos que ambos sesgan la información; por lo tanto, no nos lo creemos. Los periodistas destacados allí suelen ser más imparciales, y ofrecen más credibilidad. En cambio, en el Oriente Medio, por el motivo que sea, unos y otros toman posturas, por lo que las informaciones hay que tomarlas siempre con mucha, pero que mucha reserva. Por ejemplo, en la 2ª Intifada (claramente buscada y provocada por Arafat, recordemos, aunque el detonante fuera un acto político de Ariel Sharon)) se denunciaron 500 muertos civiles en Jenin. Según el informe de Naciones Unidas, sólo (sólo, con ironía) hubo unos 50 muertos, la mitad al menos milicianos. Pero para la población española, que recibió con muchísimo más alarde tipográfico la noticia de la masacre que el informe posterior, en Jenín hubo, y habrá por siempre, 500 niños y mujeres muertos. Y podríamos dar muchos más ejemplos, pero sería alargar demasiado.
En fin, esta es mi opinión sobre la responsabilidad de lo ocurrido en Gaza. Otro día les comento, si sale, mi opinión sobre la fundación de Israel. Aviso, no les va a gustar.
Yo pediría a quien toque este tema (incluido yo mismo) que no caigamos en posturas maniqueas que nos lleven a discusiones sin sentido.
Por ejemplo, yo no niego mis simpatías pro-israelíes, que conocen miembros de Desiertos Lejanos con los que tuve el gusto (en serio) de discutir en Escolar.net. Pero intentaré no encastillarme en el "y tú más" que no conduce a nada. Es más, no quisiera centrarme, personalmente, en el fondo de la cuestión (que comentaré brevemente ahora y que, a mi juicio, es irresoluble con el escenario actual) sino en la postura de los medios de comunicación que, por una y otra parte, tratan de esconder los argumentos ajenos y tragan con los propios (suministrados por fuentes dudosas) aunque sean inverosímiles, o aunque luego se revelen como falsos.
A mi juicio, en la discusión debería separarse dos polémicas diferentes:
a) La emigración judía y la formación del Estado de Israel, con las guerras que conllevó, digamos que hasta 1973 (Guerra del Yom Kippur)
b) La posterior política israelí de hechos consumados, y sobre todo el actual ataque, que es el que nos ocupa en estos momentos.
No ocultaré, decía yo, mis simpatías pro-israelíes, pero debería haber dicho mi opinión favorable a la creación del estado de israel y la necesidad de que exista con unas fronteras viables y seguras. Porque no me baso en simples simpatías o prejuicios, sino en un juicio (opinión personal) tras haber leído pros y contras.
Y otra cosa muy distinta es mi opionión sobre la crisis actual; puedo creer que Israel tenga razón en cuanto a su formación y persistencia en Palestina, y otra muy distinta que me parezca bien que se bombardeen escuelas y hospitales.
Para aclararlo más. No veo tan claro que el hecho de colocar una batería de morteros en la terraza de una escuela justifique que se bombardee el edificio entero, con el riesgo consecuente de muerte para varias decenas de niños. Yo, desde luego, (si es cierto que los israelíes están haciendo eso, y luego diré por qué digo ésto) no lo hubiera hecho. Yo, desde luego, no hubiera desencadenado esta ofensiva, que considero un claro error geopolítico de Israel. La amenaza para Israel (contrariamente a lo que ocurría en las guerras hasta 1973, donde estaba en juego la pervivencia del país; incluso en el raid de 1956, repetido en 1967, los historiadores pro-árabes olvidan que Egipto había cerrado, no sólo el Canal de Suez, sino los estrechos de Tirán, amenazando con asfixiar un tercio de la economía de Israel, situación que es, dede luego, inadmisible para cualquier país) no era tan grande, ni la posibilidad de acabar con el terrorismo palestino tan al alcance de la mano (al contrario, Hamás se repondrá del golpe y ganará apoyos en los exiliados y en la opinión pública árabe) como para justificar la matanza de cientos de civiles (estoy de acuerdo con Acorrecto que muchos de las matanzas denunciadas de civiles son falsas, o exageradas, pero una operación de estas características desencadena un baño de sangre con muchísimos inocentes muertos, sí o sí).
Así, pues, pienso que Israel es culpable de haber desencadenado una operación insensata (no es sensato) y cuyas consecuencias serán desastrosas para mucha gente, no sólo para Gaza; también para Israel, seguramente. De la misma manera que siempre creí que la guerra contra Sadam no es la mejor manera de acabar con él, y de hecho ha sido la peor solución para intentar traer la paz y la civilización/cultura a Irak, la campaña de Gaza es la peor solución que podía adoptar el Gobierno de Israel si quiere traer la paz a su país (otra cosa es que a este gobierno no le interese esto, sino ganar unas elecciones).
Pero no es el único culpable. Culpables son todos. Y el Estado de Israel quizás no sea el mayor responsable. En España, muchos medios de comunicación informan con mucha carga de emotividad sobre este conflicto, y tendemos (aunque no sea culpa nuestra) a sobreestimar la responsabilidad israelí. Sin embargo, Hamás desarrolla una estrategia basada en provocar a Israel continuamente, colocando sus milicianos, sus baterías, sus túneles de comunicación, en las cercanías o directamente bajo el paraguas de las escuelas, centros sanitarios, etc; utiliza a niños y mujeres como correos y transporte de armas y explosivos. Esto lo ha venido preparando y organizando bajo las barbas de los observadores internacionales y la prensa internacional, que hacen la vista gorda por una comprensible compasión hacia los refugiados palestinos. Recuerdo, atónito, como tras el 11-S los palestinos se lanzaron a las calles de esta misma ciudad de Gaza para celebrar el "golpe dado a los imperialistas". Pero no me quedé atónito por la reacción de los palestinos, sino por la actitud de mucha prensa española que se mostraba comprensiva hacia estas manifestaciones de alegría. La misma prensa que presentaba hace unos meses a Hamas como una especie de ONG que repartía comida o cultura entre los refugiados palestinos, ocultando, o quizás no queriendo ver, que en las escuelas de Hamas se enseña a contar con muertos israelíes, en lugar de peras y manzanas, que las redacciones suelen basarse en temas como "Demuestra que Israel no tiene derecho a vivir", y que la comida y ayuda que dan va dirigida a los refugiados que muestran tendencias políticas afines a las suyas, pero no a los palestinos moderados o partidarios de la OLP.
Por tanto, la culpa de esta matanza es no sólo de Israel, que aprieta el gatillo, sino también de Hamás, y quien les apoya o les "comprende". Y, sobre eso tengo que decir, aunque ya lo he insinuado antes, que me gustaría emitir una reserva sobre lo que está sucediendo hasta conoceer con pelos y señales los hechos por una fuente fiable. Un conflicto como por ejemplo el del Congo, que, tristemente, parece que ni nos va ni nos viene, no genera tantas emociones en la prensa española ni internacional. Escuchamos los partes del Gobierno y de la Guerrilla, y sabemos que ambos sesgan la información; por lo tanto, no nos lo creemos. Los periodistas destacados allí suelen ser más imparciales, y ofrecen más credibilidad. En cambio, en el Oriente Medio, por el motivo que sea, unos y otros toman posturas, por lo que las informaciones hay que tomarlas siempre con mucha, pero que mucha reserva. Por ejemplo, en la 2ª Intifada (claramente buscada y provocada por Arafat, recordemos, aunque el detonante fuera un acto político de Ariel Sharon)) se denunciaron 500 muertos civiles en Jenin. Según el informe de Naciones Unidas, sólo (sólo, con ironía) hubo unos 50 muertos, la mitad al menos milicianos. Pero para la población española, que recibió con muchísimo más alarde tipográfico la noticia de la masacre que el informe posterior, en Jenín hubo, y habrá por siempre, 500 niños y mujeres muertos. Y podríamos dar muchos más ejemplos, pero sería alargar demasiado.
En fin, esta es mi opinión sobre la responsabilidad de lo ocurrido en Gaza. Otro día les comento, si sale, mi opinión sobre la fundación de Israel. Aviso, no les va a gustar.
La mentira tiene las patas cortas, pero calza zancos al lado de las exclusivas conspiracionistas
