17-01-2009, 20:10:27
Bien, yo tampoco creo que haya antisemitismo, si como tal entendemos el odio, manía, prevención o intenciones peyorativas contra los judíos, como raza o religión, o contra los israelíes.
Se ha usado en demasía ese término, en ocasiones como un ad hominem, de la misma manera que un varón no puede manifestarse en contra del sistema de cupos sin ser tachado en algunos círculos de "machista", u otras veces no se pueden defender opiniones conservadoras sin ser un "fascista", o procurar la laicidad del estado sin que se "ataque a la Iglesia" (con mayúscula, obviamente).
Esta mañana repasaba yo el último post de Del Pino y me hacía gracia leer los comentarios de sus fieles. Trola, Pravda y Swing, con alguna aportación de Rojo, Belga y otros, andaban perdidos en una especie de laberinto (ellos mismos lo definen de esta manera) discutiendo si si o si no, si blanco o negro, sin ponerse de acuerdo en nada, salvo que "todo es cloaca" y que "nada pudo pasar como nos contaron".
Pongamos nuestra discusión por encima de eso. Personalmente no creo que haya que acallar a nadie (otra cosa es, evidentemente, las eventuales sanciones o rectificaciones de libros y revistas por orden de un juez, si son claramente falsas). Estoy en contra del cierre de librerías neonazis, o de impedir, por ejemplo, que negacionistas como David Irving, o Faurisson, divulguen sus ideas. Porque todo lo oculto genera siempre el ansia por lo prohibido, y en esta era de Internet nunca se conseguirá que no se divulguen estas ideas. Sabemos, por experiencia, lo rápidamente que se organiza un conspiracionismo. Censura previa sobre las ideas negacionistas conduce a la extensión del argumento... "Si lo prohíben, es que no tienen argumentos para contradecirlo". Lo que hayque hacer, por el contrario, es divulgar la verdad, oponer hechos ciertos a falacias, incluso obligar a incluir, en la edición de la obra falsaria, sentencias judiciales en las que se desmienten sus trolas.
Como decía, no creo que sea cuestión de antisemitismo. Pero sí existe en España una corriente profundamente pro-palestina que se basa en datos extraidos de fuentes unilaterales, no imparciales, que no se han contrastado con la información procedente del otro campo.
Por poner un ejemplo: en los años ochenta muchos de los artículos escritos sobre el problema del oriente Medio venían firmados por el periodista David Solar y por el profesor Roberto Mesa. Ambos eran, no lo dudo, honestos intelectualmente, creían en lo que decían, pero sus opiniones eran parciales. Mucha gente leyó colaboraciones suyas en "Historia 16", "Historia y Vida", "El País", "Diario 16", y en enciclopedias. Al tratarse de dos colaboradores españoles, no árabes ni judíos, la tendencia normal es prestarles más crédito que, por ejemplo, al embajador israelí, o al representante de la Liga Árabe (por decir). pero sus opiniones estaban teñidas de un ambiente de la intelectualidad española favorable al pueblo palestino (recuerden, por ejemplo, la toma de posición de escritores como Goytisolo) y no guardaban equidistancia.
Por ejemplo, recuerdo haber leído un artículo de David Solar en "Historia 16", que sirvió también como base para una entrada de una encicolpedia en que citaba la "anomalía" que suponía que, en la partición de la ONU de 1947, se ofreciese a los judíos, que representaban un tercio de la población, un 54 % del territorio. Puesto así, es evidente que los lectores son inducidos a pensar que es un plan injusto, que los árabes no podían menos que rechazar. Sin embargo...
-Aunque David Solar cita que el plan de reparto concedía a los judíos el desierto del Negev, no recalca el hecho de que se trata de un desierto, apenas poblado (pero que los israelíes, obsesionados por sus planes de cultivo, pensaban rescatar para la agricultura) y que ocupaba el 50 % del territorio asignado a los judíos.
-Tampoco cita (como no lo hace ninguno de los escritores propalestinos) que, desde lá concesión del Mandato de Palestina a los británicos, éstos habían desgajado un 80 % del territorio para la creación de Transjordania en 1922. O sea, que del antiguo Mandato de Palestina, se ofrecía a los hebreos un 11 % del territorio, la mitad del cual era desierto.
-Respecto a la población, todos los autores pro-palestinos sin excepción inciden sobre la inmigración judía en los años precedentes al nacimiento del Estado de Israel, citándola como "factor desestabilizador", "peligroso", "trágico error", etc. Lo cierto es que no se puede acusar a los británicos de haberla favorecido, pues su política migratoria buscó ganarse el favor de los dirigentes árabes limitando, y aún impidiendo, la entrada legal de judíos en Palestina. Los judíos respondieron mediante la inmigración ilegal, que consiguió burlar de mil maneras el férreo control de los barcos ingleses. No deja de ser curioso que sean precisamente los círculos que más muestran su apoyo y simpatía por los inmigrantes, legales e ilegales, que llegan a España, los que abominen de los inmigrantes judíos que llegaban en pateras a Haifa o Gaza.
-Pues bien, pese a todo, curiosamente, en cifras del propio David Solar, la población árabe había aumentado en una cifra similar a la judía entre 1922 y 1948: unas 500000 personas, por ambas comunidades. Y, cuidadosamente, evita citar, porque no le interesa, que en las dos primeras décadas del siglo XX la inmigración de árabes procedentes de Siria, Irak, Transjordania (aún no independiente) Egipto y Líbano al interior de la antigua Canaán había supuesto la legada de otras 100000 o 120000 personas.
-Es decir, que salta por los aires el mito de unos palestinos asentados en Canaán desde los tiempos de Mahoma. Del millón doscientos mil árabes residentes en Palestina al inicio del conflicto, cerca de la mitad eran o procedían de familias árabes de países vecinos que se habían trasladado allí en la primera mitad del siglo XX, atraídos, por cierto, por el superior nivel de vida que el dinero de los judíos aportaba a las florecientes comunidades palestinas. En los años 80, un par de libros escritos por periodistas occidentales demostró que muchos de los refugiados palestinos eran hijos, o nietos, de egipcios, iraquíes o sirios... pero eso nunca ha contado para los intelectuales españoles, para los que los palestinos llevaban viviendo en "su" tierra desde el siglo VI A.D.
-Tampoco recuerda, ni David Solar ni ningún periodista pro-palestino, el hecho de que en 1940 existían varios cientos de miles de judíos en los países árabes, formando unas comunidades que en la década de los sesenta estaban reducidas prácticamente a la nada. Es decir, en los años siguientes a la fundación del Estado de Israel, además de los palestinos que se marcharon, o fueron desposeídos de su tierra, deberíamos también pensar en que varios cientos de miles de judíos también se marcharon, o fueron expulsados, de todos los países árabes. Israel, desde luego, favoreció este éxodo interior, en su propio provecho, pero también es verdad que todos los países árabes iniciaron una política antisemita que convirtió el exilio en la única opción si querían continuar con vida. De hecho, y según la revista francesa L'Histoire (que consulto, no me lo sé de memoria) nº269/Octubre 2002, unos 900000 judíos vivían en países árabes en 1940; de ellos, y restando algunos miles que fueron asesinados, unos seiscientos mil emigraron a Israel y el resto a EEUU, Canadá, Francia, Bélgica, etc, donde tenían familia o fueron acogidos por los países occidentales.
-Por tanto, tenemos unos cientos de miles de árabes que se van, o son expulsados, de Palestina, y varios cientos de miles de judíos que se van, o son expulsados de sus países de residencia. ¿Cuál es la diferencia? Que los judíos fueron acogidos por sus "hermanos" de raza (en su propio provecho, no lo niego) o en otros países, y los palestinos fueron hacinados en campos de concentración por sus "hermanos" árabes, que les impidieron unirse a la población de sus propias naciones, prometiéndoles un pronto retorno victorioso a palestina, y sólo buscaron en ellos convertirlos en arietes de su odio a los judíos.
-El Estado palestino, que debía haberse creado en 1947, no se lo "tragó" Israel, sino que murió, sin haber nacido, cuando Egipto se anexionó Gaza y Transjordania la parte de Cisjordania
Con el largo comentario precedente no pretendo convencer a nadie; créanme. pero hay dos puntos de vista en el conflicto. Otros países tienen acceso a las dos versiones. En España, por las razones que sean, la intelectualidad y los medios de comunicación han adquirido históricamente una de las dos posturas y han transmitido sus ideas a la población.
Ayer mismo, en "Público", un periodista defendía (es un decir) el derecho de Israel a existir diciendo que "históricamente la creación de Israel fue una injusticia, pero han pasado 60 años y no se puede corregir una injusticia con otra". Pues vamos bien. Con ese discurso supuestamente defensor de Israel, lo que realmente persigue es, justamente, lo contrario: que los lectores se reafirmen en la "injusticia" de la existencia de Israel.
Pues no, señor. No pretendo justificar ningún tipo de violencia, por una u otra parte: Ísrael posiblemente tenga que pedir perdón por muchas cosas, y desde luego por lo de Gaza, si es cierto. Pero por existir, desde luego que no.
Se ha usado en demasía ese término, en ocasiones como un ad hominem, de la misma manera que un varón no puede manifestarse en contra del sistema de cupos sin ser tachado en algunos círculos de "machista", u otras veces no se pueden defender opiniones conservadoras sin ser un "fascista", o procurar la laicidad del estado sin que se "ataque a la Iglesia" (con mayúscula, obviamente).
Esta mañana repasaba yo el último post de Del Pino y me hacía gracia leer los comentarios de sus fieles. Trola, Pravda y Swing, con alguna aportación de Rojo, Belga y otros, andaban perdidos en una especie de laberinto (ellos mismos lo definen de esta manera) discutiendo si si o si no, si blanco o negro, sin ponerse de acuerdo en nada, salvo que "todo es cloaca" y que "nada pudo pasar como nos contaron".
Pongamos nuestra discusión por encima de eso. Personalmente no creo que haya que acallar a nadie (otra cosa es, evidentemente, las eventuales sanciones o rectificaciones de libros y revistas por orden de un juez, si son claramente falsas). Estoy en contra del cierre de librerías neonazis, o de impedir, por ejemplo, que negacionistas como David Irving, o Faurisson, divulguen sus ideas. Porque todo lo oculto genera siempre el ansia por lo prohibido, y en esta era de Internet nunca se conseguirá que no se divulguen estas ideas. Sabemos, por experiencia, lo rápidamente que se organiza un conspiracionismo. Censura previa sobre las ideas negacionistas conduce a la extensión del argumento... "Si lo prohíben, es que no tienen argumentos para contradecirlo". Lo que hayque hacer, por el contrario, es divulgar la verdad, oponer hechos ciertos a falacias, incluso obligar a incluir, en la edición de la obra falsaria, sentencias judiciales en las que se desmienten sus trolas.
Como decía, no creo que sea cuestión de antisemitismo. Pero sí existe en España una corriente profundamente pro-palestina que se basa en datos extraidos de fuentes unilaterales, no imparciales, que no se han contrastado con la información procedente del otro campo.
Por poner un ejemplo: en los años ochenta muchos de los artículos escritos sobre el problema del oriente Medio venían firmados por el periodista David Solar y por el profesor Roberto Mesa. Ambos eran, no lo dudo, honestos intelectualmente, creían en lo que decían, pero sus opiniones eran parciales. Mucha gente leyó colaboraciones suyas en "Historia 16", "Historia y Vida", "El País", "Diario 16", y en enciclopedias. Al tratarse de dos colaboradores españoles, no árabes ni judíos, la tendencia normal es prestarles más crédito que, por ejemplo, al embajador israelí, o al representante de la Liga Árabe (por decir). pero sus opiniones estaban teñidas de un ambiente de la intelectualidad española favorable al pueblo palestino (recuerden, por ejemplo, la toma de posición de escritores como Goytisolo) y no guardaban equidistancia.
Por ejemplo, recuerdo haber leído un artículo de David Solar en "Historia 16", que sirvió también como base para una entrada de una encicolpedia en que citaba la "anomalía" que suponía que, en la partición de la ONU de 1947, se ofreciese a los judíos, que representaban un tercio de la población, un 54 % del territorio. Puesto así, es evidente que los lectores son inducidos a pensar que es un plan injusto, que los árabes no podían menos que rechazar. Sin embargo...
-Aunque David Solar cita que el plan de reparto concedía a los judíos el desierto del Negev, no recalca el hecho de que se trata de un desierto, apenas poblado (pero que los israelíes, obsesionados por sus planes de cultivo, pensaban rescatar para la agricultura) y que ocupaba el 50 % del territorio asignado a los judíos.
-Tampoco cita (como no lo hace ninguno de los escritores propalestinos) que, desde lá concesión del Mandato de Palestina a los británicos, éstos habían desgajado un 80 % del territorio para la creación de Transjordania en 1922. O sea, que del antiguo Mandato de Palestina, se ofrecía a los hebreos un 11 % del territorio, la mitad del cual era desierto.
-Respecto a la población, todos los autores pro-palestinos sin excepción inciden sobre la inmigración judía en los años precedentes al nacimiento del Estado de Israel, citándola como "factor desestabilizador", "peligroso", "trágico error", etc. Lo cierto es que no se puede acusar a los británicos de haberla favorecido, pues su política migratoria buscó ganarse el favor de los dirigentes árabes limitando, y aún impidiendo, la entrada legal de judíos en Palestina. Los judíos respondieron mediante la inmigración ilegal, que consiguió burlar de mil maneras el férreo control de los barcos ingleses. No deja de ser curioso que sean precisamente los círculos que más muestran su apoyo y simpatía por los inmigrantes, legales e ilegales, que llegan a España, los que abominen de los inmigrantes judíos que llegaban en pateras a Haifa o Gaza.
-Pues bien, pese a todo, curiosamente, en cifras del propio David Solar, la población árabe había aumentado en una cifra similar a la judía entre 1922 y 1948: unas 500000 personas, por ambas comunidades. Y, cuidadosamente, evita citar, porque no le interesa, que en las dos primeras décadas del siglo XX la inmigración de árabes procedentes de Siria, Irak, Transjordania (aún no independiente) Egipto y Líbano al interior de la antigua Canaán había supuesto la legada de otras 100000 o 120000 personas.
-Es decir, que salta por los aires el mito de unos palestinos asentados en Canaán desde los tiempos de Mahoma. Del millón doscientos mil árabes residentes en Palestina al inicio del conflicto, cerca de la mitad eran o procedían de familias árabes de países vecinos que se habían trasladado allí en la primera mitad del siglo XX, atraídos, por cierto, por el superior nivel de vida que el dinero de los judíos aportaba a las florecientes comunidades palestinas. En los años 80, un par de libros escritos por periodistas occidentales demostró que muchos de los refugiados palestinos eran hijos, o nietos, de egipcios, iraquíes o sirios... pero eso nunca ha contado para los intelectuales españoles, para los que los palestinos llevaban viviendo en "su" tierra desde el siglo VI A.D.
-Tampoco recuerda, ni David Solar ni ningún periodista pro-palestino, el hecho de que en 1940 existían varios cientos de miles de judíos en los países árabes, formando unas comunidades que en la década de los sesenta estaban reducidas prácticamente a la nada. Es decir, en los años siguientes a la fundación del Estado de Israel, además de los palestinos que se marcharon, o fueron desposeídos de su tierra, deberíamos también pensar en que varios cientos de miles de judíos también se marcharon, o fueron expulsados, de todos los países árabes. Israel, desde luego, favoreció este éxodo interior, en su propio provecho, pero también es verdad que todos los países árabes iniciaron una política antisemita que convirtió el exilio en la única opción si querían continuar con vida. De hecho, y según la revista francesa L'Histoire (que consulto, no me lo sé de memoria) nº269/Octubre 2002, unos 900000 judíos vivían en países árabes en 1940; de ellos, y restando algunos miles que fueron asesinados, unos seiscientos mil emigraron a Israel y el resto a EEUU, Canadá, Francia, Bélgica, etc, donde tenían familia o fueron acogidos por los países occidentales.
-Por tanto, tenemos unos cientos de miles de árabes que se van, o son expulsados, de Palestina, y varios cientos de miles de judíos que se van, o son expulsados de sus países de residencia. ¿Cuál es la diferencia? Que los judíos fueron acogidos por sus "hermanos" de raza (en su propio provecho, no lo niego) o en otros países, y los palestinos fueron hacinados en campos de concentración por sus "hermanos" árabes, que les impidieron unirse a la población de sus propias naciones, prometiéndoles un pronto retorno victorioso a palestina, y sólo buscaron en ellos convertirlos en arietes de su odio a los judíos.
-El Estado palestino, que debía haberse creado en 1947, no se lo "tragó" Israel, sino que murió, sin haber nacido, cuando Egipto se anexionó Gaza y Transjordania la parte de Cisjordania
Con el largo comentario precedente no pretendo convencer a nadie; créanme. pero hay dos puntos de vista en el conflicto. Otros países tienen acceso a las dos versiones. En España, por las razones que sean, la intelectualidad y los medios de comunicación han adquirido históricamente una de las dos posturas y han transmitido sus ideas a la población.
Ayer mismo, en "Público", un periodista defendía (es un decir) el derecho de Israel a existir diciendo que "históricamente la creación de Israel fue una injusticia, pero han pasado 60 años y no se puede corregir una injusticia con otra". Pues vamos bien. Con ese discurso supuestamente defensor de Israel, lo que realmente persigue es, justamente, lo contrario: que los lectores se reafirmen en la "injusticia" de la existencia de Israel.
Pues no, señor. No pretendo justificar ningún tipo de violencia, por una u otra parte: Ísrael posiblemente tenga que pedir perdón por muchas cosas, y desde luego por lo de Gaza, si es cierto. Pero por existir, desde luego que no.
La mentira tiene las patas cortas, pero calza zancos al lado de las exclusivas conspiracionistas
