El antisemitismo es el recurso cómodo y fácil de quien no quiere o no le conviene entrar en el fondo de la crítica. Es un término comodín usado como en otros ámbitos se usa el "facha" o el "progre". O en "nazi" de la ley de Godwin. Dudo que muchos de nosotros supiéramos distinguir a un judío de de entre un grupo de personas, por tanto se me antoja difícil atribuir una actitud racista sobre alguien a quien ni siquiera eres capaz de distinguir por la calle. El del antisemitismo, como el del antiamericanismo, es un fantasma ridículo que no se sostiene pero que sirve para ser agitado cada vez que alguiien osa alzar una sola voz contra las acciones militares de Israel.
Coincido con Morenohijazo en que Israel tiene derecho a existir y a preservar la seguridad de sus ciudadanos, pero no a costa de saltarse un sinnúmero de resoluciones de las ONU y de amenazar la vida de personas inocentes. Del mismo modo que la policía española debe proteger a sus ciudadanos de la violencia de ETA, pero sin traspasar la línea que delimita la legalidad y el estado de derecho. Cruzarla significa triturar la democracia, tanto como decir que no hay tanta diferencia entre terroristas y demócratas. Un terrorista siempre se comportará como tal pero de un demócrata siempre hemos de esperar otra cosa.
Puede que la creación del estado de Israel fuera cuestionable, pero remontarnos a 60 años atrás no resuelve nada a día de hoy. Israel es una nación solidamente constituida del mismo modo que la demanda de un estado palestino está ampliamente respaldada. Ni las ansias exterminadoras de Hamás ni el gatillo fácil de Israel son lo que necesita aquella zona para alcanzar la estabilidad.
Y pienso que las bases del estado de Israel fueron en su momento el supremacismo, el nacionalismo etnicista y el terrorismo contra el administrador británico (si bien sus acciones armadas podrían encuadrarse en un contexto de descolonización), pero hoy día es un estado laico bastante menos sonrojante que los regímenes que tiene a su alrededor. No hay que olvidar que Hamás pretende instalar un sistema de corte islamista en toda Palestina. Ahora bien, ello no le concede el derecho de hacer exhibición de poderío militar a costa de vidas inocentes, por mucho que ese poderío sea en gran medida lo que ha permitido a Israel seguir existiendo hasta el día de hoy.
Coincido con Morenohijazo en que Israel tiene derecho a existir y a preservar la seguridad de sus ciudadanos, pero no a costa de saltarse un sinnúmero de resoluciones de las ONU y de amenazar la vida de personas inocentes. Del mismo modo que la policía española debe proteger a sus ciudadanos de la violencia de ETA, pero sin traspasar la línea que delimita la legalidad y el estado de derecho. Cruzarla significa triturar la democracia, tanto como decir que no hay tanta diferencia entre terroristas y demócratas. Un terrorista siempre se comportará como tal pero de un demócrata siempre hemos de esperar otra cosa.
Puede que la creación del estado de Israel fuera cuestionable, pero remontarnos a 60 años atrás no resuelve nada a día de hoy. Israel es una nación solidamente constituida del mismo modo que la demanda de un estado palestino está ampliamente respaldada. Ni las ansias exterminadoras de Hamás ni el gatillo fácil de Israel son lo que necesita aquella zona para alcanzar la estabilidad.
Y pienso que las bases del estado de Israel fueron en su momento el supremacismo, el nacionalismo etnicista y el terrorismo contra el administrador británico (si bien sus acciones armadas podrían encuadrarse en un contexto de descolonización), pero hoy día es un estado laico bastante menos sonrojante que los regímenes que tiene a su alrededor. No hay que olvidar que Hamás pretende instalar un sistema de corte islamista en toda Palestina. Ahora bien, ello no le concede el derecho de hacer exhibición de poderío militar a costa de vidas inocentes, por mucho que ese poderío sea en gran medida lo que ha permitido a Israel seguir existiendo hasta el día de hoy.
