01-02-2009, 16:23:24
Lejianeutra, uno de los mayores logros de la humanidad a lo largo de la historia ha sido la defensa del individuo y el colectivo frente al Poder. De ahí viene la Declaración Universal de los Derechos Humanos, la convención de Ginebra y tantas otras normativas con que nos hemos dotado para luchar contra el abuso y que han hecho del mundo (al menos del mundo donde se aplican) un lugar mejor donde vivir.
Lo más importante de todo este avance es que parte del propio poder (sería discutible y largo, pero a grandes rasgos es así). Los propios estados se han dotado de normativas que secuestran su capacidad ofensiva y punitiva en favor de los derechos de los más débiles.
Otra de las grandezas de esto es que la aplicación de este código parte del poder independiente del objeto. Es decir, no es necesario que alguien respete los derechos humanos para que merezca que le sean aplicados. De hecho le deben ser respetados.
Dentro de estas normas está la proporcionalidad, pero no entendida como la igualdad entre la ofensa y la defensa, sino como la proporcinalidad del poder frente al más débil. No se trata de “me matan 10 yo mato 10”. Se trata de lo que yo puedo hacer como poderoso, qué opciones tengo, qué daño infrinjo.
No olvidemos que no estamos hablando de una guerra. Estamos hablando de un Estado que lucha contra un grupo terrorista. Aun así, la legislación acerca de acciones de guerra contra objetivos civiles es clara e Israel la ha incumplido reiteradamente.
En el tema que nos ocupa la proporcionalidad no está sólo en la respuesta a un ataque. Eso justificaría la pena de muerte, incluso el matar a la familia del que asesina a una familia. Esto es el "ojo por ojo, diente por diente" (en el caso de la ofensiva israelí 300 ojos por ojo y 300 dientes por dientes o el Talión por 300), es la guerra preventiva en todo su esplendor, es la lapidación de todos los derechos por los que las sociedades civiles llevan siglos luchando.
El poder de las armas da una responsabilidad que viene implícita al poder que otorgan. Al menos algunas sociedades hemos optado por aceptar esa responsabilidad (Israel dice haberlo hecho).
Hay que condenar el lanzamiento de cohetes por parte de Hamás contra la población civil israelí. Pero la respuesta de Israel no puede ser indiscriminada, no puede saltarse todo por lo que llevamos siglos luchando. No pueden matar a casi 400 niños y eximir su responsabilidad. Hay que condenarlo y mucho más siendo un estado que se jacta defender los derechos humanos; como tal, y siendo yo miembro de una sociedad que los defiende, me siento en la obligación de condenarlo con más fuerza.
Como ejemplo. La condena a ETA es unánime y me siento orgulloso de formar parte de una sociedad que lucha contra el terrorismo usando la ley y con los derechos humanos presentes en cada acción contra la banda asesina. Claro que podemos ir a Irlanda, agarrar a De Juana y pegarle dos tiros. también podemos quemar la casa de su madre y dejarla en la calle. Podríamos aplicar la pena de muerte a cada terrorista detenido después de torturarlo. Podríamos usar el ejercito para bombardear Alza o la parte vieja en San Sebastián (de forma selectiva eso si, aunque mueran algunos civiles). La culpa sería de ETA o, al menos, compartida.
No. Esto no es admisible y mucho menos viniendo que quien dice representar mis valores. Por eso hay que condenarlo con más energía si cabe.
No se si lo habrás leido, pero te recomiendo Vigilar y castigar (Surveiller et Punir) de Foucault. No tiene que ver más que tangencialmente con el tema que tratamos, pero es un buen ejemplo de como han evolucionado las cosas en los últimos siglos, de donde venimos y en que nos estamos convirtiendo. Claramente las sociedades y los métodos punitivos no son perfectos, pero el avance es indiscutible.
Lo más importante de todo este avance es que parte del propio poder (sería discutible y largo, pero a grandes rasgos es así). Los propios estados se han dotado de normativas que secuestran su capacidad ofensiva y punitiva en favor de los derechos de los más débiles.
Otra de las grandezas de esto es que la aplicación de este código parte del poder independiente del objeto. Es decir, no es necesario que alguien respete los derechos humanos para que merezca que le sean aplicados. De hecho le deben ser respetados.
Dentro de estas normas está la proporcionalidad, pero no entendida como la igualdad entre la ofensa y la defensa, sino como la proporcinalidad del poder frente al más débil. No se trata de “me matan 10 yo mato 10”. Se trata de lo que yo puedo hacer como poderoso, qué opciones tengo, qué daño infrinjo.
No olvidemos que no estamos hablando de una guerra. Estamos hablando de un Estado que lucha contra un grupo terrorista. Aun así, la legislación acerca de acciones de guerra contra objetivos civiles es clara e Israel la ha incumplido reiteradamente.
En el tema que nos ocupa la proporcionalidad no está sólo en la respuesta a un ataque. Eso justificaría la pena de muerte, incluso el matar a la familia del que asesina a una familia. Esto es el "ojo por ojo, diente por diente" (en el caso de la ofensiva israelí 300 ojos por ojo y 300 dientes por dientes o el Talión por 300), es la guerra preventiva en todo su esplendor, es la lapidación de todos los derechos por los que las sociedades civiles llevan siglos luchando.
El poder de las armas da una responsabilidad que viene implícita al poder que otorgan. Al menos algunas sociedades hemos optado por aceptar esa responsabilidad (Israel dice haberlo hecho).
Hay que condenar el lanzamiento de cohetes por parte de Hamás contra la población civil israelí. Pero la respuesta de Israel no puede ser indiscriminada, no puede saltarse todo por lo que llevamos siglos luchando. No pueden matar a casi 400 niños y eximir su responsabilidad. Hay que condenarlo y mucho más siendo un estado que se jacta defender los derechos humanos; como tal, y siendo yo miembro de una sociedad que los defiende, me siento en la obligación de condenarlo con más fuerza.
Como ejemplo. La condena a ETA es unánime y me siento orgulloso de formar parte de una sociedad que lucha contra el terrorismo usando la ley y con los derechos humanos presentes en cada acción contra la banda asesina. Claro que podemos ir a Irlanda, agarrar a De Juana y pegarle dos tiros. también podemos quemar la casa de su madre y dejarla en la calle. Podríamos aplicar la pena de muerte a cada terrorista detenido después de torturarlo. Podríamos usar el ejercito para bombardear Alza o la parte vieja en San Sebastián (de forma selectiva eso si, aunque mueran algunos civiles). La culpa sería de ETA o, al menos, compartida.
No. Esto no es admisible y mucho menos viniendo que quien dice representar mis valores. Por eso hay que condenarlo con más energía si cabe.
No se si lo habrás leido, pero te recomiendo Vigilar y castigar (Surveiller et Punir) de Foucault. No tiene que ver más que tangencialmente con el tema que tratamos, pero es un buen ejemplo de como han evolucionado las cosas en los últimos siglos, de donde venimos y en que nos estamos convirtiendo. Claramente las sociedades y los métodos punitivos no son perfectos, pero el avance es indiscutible.
