Yo no creo que el problema se halle en la redacción de la DUDH, sino en la desgraciada realidad de que en general todos los países se la pasan por el forro cuando va contra sus intereses. Todos sabemos de lo que estamos hablando. Por supuesto que no existe ni existirá un “algoritmo moral universal” que tras la introducción de los inputs de realidad nos ofrezca inequívocamente la conducta correcta a realizar.
Cuando digo que aniquilar a todos los musulmanes de la zona y del mundo es la mejor solución práctica al problema, todos se escandalizan. En este punto por tanto parece que estamos de acuerdo en que a pesar de ser la mejor solución en términos prácticos, no es moralmente aceptable. Pues bien, yo también pregunto, ¿donde está el límite de lo moralmente aceptable? Producir la muerte de más de 300 niños en respuesta a unos cohetes que en no sé cuantos años han producido ocho muertos sí es aceptable (“no es mi culpa si tengo una superioridad militar infinitamente superior a la tuya. Tu te lo has buscado”). ¿Donde está el límite entonces? ¿En qué punto asesinar palestinos deja de ser aceptable? ¿depende del número, como planteabas, Lejía? ¿1000 ya no es aceptable? ¿puedes explicarme por qué no es aceptable arrasar Gaza y no dejar a nadie con vida, si ellos sabían que Hamás es un grupo terrorista y encima les votan? ¿acaso no se lo han buscado? ¿no es cinismo acusarme de demagogia si digo que una solución para el futuro podría pasar por esterilizar a todos los palestinos? ¿por qué es peor eso que lo que se ha hecho hasta ahora? ¿dónde está el límite, ya que reconoces que para ti sí existe ese límite?
Sobre la exigencia de responsabilidad a unos y a otros, es un tema complicado de entender o asimilar, porque obedece a concepciones ideológicas muy profundas, no sé cómo explicarlo. Si matasen a un familiar mío me dolería igual fuese quien fuese el asesino. Pero me indignaría muchísimo más si el que lo mató fue el terrorismo de estado (pongamos un GAL por ejemplo) que si fuese ETA. Insisto en que hay que recibir esto que digo con prudencia, y quizás para entenderme habría que tener un debate previo sobre lo que significa el relativismo moral, más allá de la simplona concepción predominante de que se trata de que “todo vale”. Solo voy a decir que siento vergüenza ajena (sin connotaciones despectivas) cuando oigo a alguien “exigir el final del terrorismo” o “exigir el arrepentimiento a los terroristas”. Es como exigir a alguien que se cure del cáncer que padece. El arrepentimiento y las conductas consecuentes a él sólo pueden nacer de una experiencia interna, y el acto de exigirlas me resulta equivalente al niño que exige que la realidad se pliegue a sus deseos. Ante el “malo”, es decir, aquél que se enfrenta a nuestras prescripciones éticas prioritarias, solo cabe la persuasión o el combate, no el debate reglado. Pero al que ha firmado junto a mí un contrato ético, si que le puedo exigir que lo cumpla, pues ese contrato es el criterio de verdad que me permite recriminarle su incumplimiento. Los terroristas no han firmado con nosotros ningún contrato ético, por lo que no podemos exigirles nada. Solo podemos persuadirles o combatirles, y en nuestro contrato vienen también las cláusulas que regulan hasta donde podemos llegar en esos intentos de persuasión o combate.
Jaja, lo que sí creo es que esta discusión es la prueba evidente de que tenemos que sentarnos a revisar las cláusulas de nuestro contrato. Y también que el debate que estamos teniendo aquí toma especial sustancialidad después de la decisión judicial que ha habido recientemente de imputar a los militares israelíes esos por crímenes de guerra
Cuando digo que aniquilar a todos los musulmanes de la zona y del mundo es la mejor solución práctica al problema, todos se escandalizan. En este punto por tanto parece que estamos de acuerdo en que a pesar de ser la mejor solución en términos prácticos, no es moralmente aceptable. Pues bien, yo también pregunto, ¿donde está el límite de lo moralmente aceptable? Producir la muerte de más de 300 niños en respuesta a unos cohetes que en no sé cuantos años han producido ocho muertos sí es aceptable (“no es mi culpa si tengo una superioridad militar infinitamente superior a la tuya. Tu te lo has buscado”). ¿Donde está el límite entonces? ¿En qué punto asesinar palestinos deja de ser aceptable? ¿depende del número, como planteabas, Lejía? ¿1000 ya no es aceptable? ¿puedes explicarme por qué no es aceptable arrasar Gaza y no dejar a nadie con vida, si ellos sabían que Hamás es un grupo terrorista y encima les votan? ¿acaso no se lo han buscado? ¿no es cinismo acusarme de demagogia si digo que una solución para el futuro podría pasar por esterilizar a todos los palestinos? ¿por qué es peor eso que lo que se ha hecho hasta ahora? ¿dónde está el límite, ya que reconoces que para ti sí existe ese límite?
Sobre la exigencia de responsabilidad a unos y a otros, es un tema complicado de entender o asimilar, porque obedece a concepciones ideológicas muy profundas, no sé cómo explicarlo. Si matasen a un familiar mío me dolería igual fuese quien fuese el asesino. Pero me indignaría muchísimo más si el que lo mató fue el terrorismo de estado (pongamos un GAL por ejemplo) que si fuese ETA. Insisto en que hay que recibir esto que digo con prudencia, y quizás para entenderme habría que tener un debate previo sobre lo que significa el relativismo moral, más allá de la simplona concepción predominante de que se trata de que “todo vale”. Solo voy a decir que siento vergüenza ajena (sin connotaciones despectivas) cuando oigo a alguien “exigir el final del terrorismo” o “exigir el arrepentimiento a los terroristas”. Es como exigir a alguien que se cure del cáncer que padece. El arrepentimiento y las conductas consecuentes a él sólo pueden nacer de una experiencia interna, y el acto de exigirlas me resulta equivalente al niño que exige que la realidad se pliegue a sus deseos. Ante el “malo”, es decir, aquél que se enfrenta a nuestras prescripciones éticas prioritarias, solo cabe la persuasión o el combate, no el debate reglado. Pero al que ha firmado junto a mí un contrato ético, si que le puedo exigir que lo cumpla, pues ese contrato es el criterio de verdad que me permite recriminarle su incumplimiento. Los terroristas no han firmado con nosotros ningún contrato ético, por lo que no podemos exigirles nada. Solo podemos persuadirles o combatirles, y en nuestro contrato vienen también las cláusulas que regulan hasta donde podemos llegar en esos intentos de persuasión o combate.
Jaja, lo que sí creo es que esta discusión es la prueba evidente de que tenemos que sentarnos a revisar las cláusulas de nuestro contrato. Y también que el debate que estamos teniendo aquí toma especial sustancialidad después de la decisión judicial que ha habido recientemente de imputar a los militares israelíes esos por crímenes de guerra
