03-02-2009, 20:40:35
(This post was last modified: 03-02-2009, 20:47:36 by morenohijazo.)
Resulta curioso cómo proliferan los comentarios acusando a Wyoming de “inducir a cometer un delito” .
Ni si quiera yo, que reconozco que Horcajo, y la TV en que trabaja, me caen gordos, me atrevo a decir que la acción de Horcajo de publicar un video remitido de forma anónima, sin comprobar si es cierto, y sin tomar las precauciones más elementales para preservar la intimidad de la “becaria” es un delito.
Feo, sí. Carente de ética, sí. Grosero, palurdo y digno de un gañán, sí. Pero ¿delito?
También resulta, cuando menos, curioso cómo la torpe defensa de Horcajo consiste en decir, fundamentalmente, que apreció un posible delito, y por eso, tras comprobar (dice) que el video no había sido cortado, se apresuró a denunciarlo.
En primer lugar, en el video no se aprecia un delito. Se aprecia una bronca, dura y agria, violenta y desabrida, si quieren, de un superior a un subordinado delante de testigos. Pero confundir eso con un delito de “mobbing” definido es incorrecto. El delito de acoso laboral hay que demostrarlo, como todos. Y ya se tiene la experiencia suficiente como para haber aprendido que, en muchas ocasiones, lo que parece una bronca, un mal gesto, un grito, no resulta sino una anécdota que, contemplado en toda la historia laboral, no pasa de un caso aislado sin importancia. En muchas ocasiones se interponen denuncias cruzadas entre compañeros, o subordinados y jefes, por lo que hay que ser lo suficientemente prudente como para no dar por juzgado una cosa por un dato tan anómalo.
Lógicamente, y corríjanme si me equivoco, Horcajo no tiene capacidad para, viendo un video, saber si existe un delito o no de “mobbing”. Ni es juez, ni ha hecho averiguaciones, ni sabe nada de nada de lo que pasa en el programa de su enemigo. Y así le va.
Pero, dice él, que era una sospecha lo que tenía. Veamos si es cabal lo que afirma.
Imaginemos que a Intereconomía le envían un video en que se ve a Wyoming forzando una taquilla y sacando de allí una cartera, o mejor aún, apuñalando a una becaria con un cuchillo. Vale. Ahí ya tenemos sospecha clara de un homicidio.
¿Qué haría una persona en su sano juicio con las pruebas de un posible asesinato? Tal vez llamar a la policía, al juez o fiscal, tal vez no creérselo y llamar a Wyoming, si es amigo suyo. Pensemos que un supuesto asesinato puede ser un sketch de tetaros, y el cuchillo, de pega.
¿Qué hace Horcajo? En lugar de dar parte de su “sospecha” de delito, publica el video, sin contrastar, a todo lo largo y ancho de Internet. ¿Es creíble que actúe movido por la buena fe? No y milveces no. Máxime si, como en este caso, ni siquiera protege la identidad de la víctima.
Otro punto. Dice Horcajo que comprobó que el video no estaba “cortado” (refiriéndose a que no habían pegado varias partes, imagino.) No es cierto. El video era más largo, como pudimos ver ayer, y cortaron la parte inicial y final para mandarlo a Intereconomía.
Ahora supongamos que un enemigo de Wyoming, infiltrado en el rodaje, sorprende que se está rodando un sketch en el que se finge agredir a un colaborador. Este supuesto enemigo edita el video, corta la parte inicial y final y lo manda, de manera anónima a Horcajo. Es decir, hace lo que La Sexta, pero de manera torticera contra Wyoming.
¿Tiene derecho Horcajo a creer que el se video es prueba de un delito manifiesto? Aunque no sospeche de Wyoming ¿Tiene derecho a no tratar de contactar con quien le mande el video, ni con la Sexta, ni con la policía, ni con nadie, pasando a tratar de humillar p´blicamente a Wyming y Montañez y, de paso, dejar en evidencia ante toda España a la víctima?
Claro es que no. Horcajo podría haber actuado de muchas maneras, si realmente tuviera la más mínima sospecha de que alguien había cometido un delito.
Lo que hizo, no es una manera de actuar éticamente. Por ello, todo lo que le ha pasado le está bien
Ni si quiera yo, que reconozco que Horcajo, y la TV en que trabaja, me caen gordos, me atrevo a decir que la acción de Horcajo de publicar un video remitido de forma anónima, sin comprobar si es cierto, y sin tomar las precauciones más elementales para preservar la intimidad de la “becaria” es un delito.
Feo, sí. Carente de ética, sí. Grosero, palurdo y digno de un gañán, sí. Pero ¿delito?
También resulta, cuando menos, curioso cómo la torpe defensa de Horcajo consiste en decir, fundamentalmente, que apreció un posible delito, y por eso, tras comprobar (dice) que el video no había sido cortado, se apresuró a denunciarlo.
En primer lugar, en el video no se aprecia un delito. Se aprecia una bronca, dura y agria, violenta y desabrida, si quieren, de un superior a un subordinado delante de testigos. Pero confundir eso con un delito de “mobbing” definido es incorrecto. El delito de acoso laboral hay que demostrarlo, como todos. Y ya se tiene la experiencia suficiente como para haber aprendido que, en muchas ocasiones, lo que parece una bronca, un mal gesto, un grito, no resulta sino una anécdota que, contemplado en toda la historia laboral, no pasa de un caso aislado sin importancia. En muchas ocasiones se interponen denuncias cruzadas entre compañeros, o subordinados y jefes, por lo que hay que ser lo suficientemente prudente como para no dar por juzgado una cosa por un dato tan anómalo.
Lógicamente, y corríjanme si me equivoco, Horcajo no tiene capacidad para, viendo un video, saber si existe un delito o no de “mobbing”. Ni es juez, ni ha hecho averiguaciones, ni sabe nada de nada de lo que pasa en el programa de su enemigo. Y así le va.
Pero, dice él, que era una sospecha lo que tenía. Veamos si es cabal lo que afirma.
Imaginemos que a Intereconomía le envían un video en que se ve a Wyoming forzando una taquilla y sacando de allí una cartera, o mejor aún, apuñalando a una becaria con un cuchillo. Vale. Ahí ya tenemos sospecha clara de un homicidio.
¿Qué haría una persona en su sano juicio con las pruebas de un posible asesinato? Tal vez llamar a la policía, al juez o fiscal, tal vez no creérselo y llamar a Wyoming, si es amigo suyo. Pensemos que un supuesto asesinato puede ser un sketch de tetaros, y el cuchillo, de pega.
¿Qué hace Horcajo? En lugar de dar parte de su “sospecha” de delito, publica el video, sin contrastar, a todo lo largo y ancho de Internet. ¿Es creíble que actúe movido por la buena fe? No y milveces no. Máxime si, como en este caso, ni siquiera protege la identidad de la víctima.
Otro punto. Dice Horcajo que comprobó que el video no estaba “cortado” (refiriéndose a que no habían pegado varias partes, imagino.) No es cierto. El video era más largo, como pudimos ver ayer, y cortaron la parte inicial y final para mandarlo a Intereconomía.
Ahora supongamos que un enemigo de Wyoming, infiltrado en el rodaje, sorprende que se está rodando un sketch en el que se finge agredir a un colaborador. Este supuesto enemigo edita el video, corta la parte inicial y final y lo manda, de manera anónima a Horcajo. Es decir, hace lo que La Sexta, pero de manera torticera contra Wyoming.
¿Tiene derecho Horcajo a creer que el se video es prueba de un delito manifiesto? Aunque no sospeche de Wyoming ¿Tiene derecho a no tratar de contactar con quien le mande el video, ni con la Sexta, ni con la policía, ni con nadie, pasando a tratar de humillar p´blicamente a Wyming y Montañez y, de paso, dejar en evidencia ante toda España a la víctima?
Claro es que no. Horcajo podría haber actuado de muchas maneras, si realmente tuviera la más mínima sospecha de que alguien había cometido un delito.
Lo que hizo, no es una manera de actuar éticamente. Por ello, todo lo que le ha pasado le está bien
La mentira tiene las patas cortas, pero calza zancos al lado de las exclusivas conspiracionistas
