09-02-2009, 18:41:51
Bien, como decía antes, extraña comprobar lo mal que lo debía pasar Del Pino en su anterior trabajo, y las pocas ganas que tiene de regresar a él, que demuestra en su ventosidad (quiero decir que se agarra como si dispusiera de ventosas) a la silla de investigador de Libertad Digital. Lo que pasa es que, huérfano de teorías novedosas que investigar, tiempo ha que no investiga nada, ni siquiera himbeztiga, y se limita a repasar el Sumario para encontrar faltas de ortografía, o hasta de gramática, con las que sugerir que el Sumario no existe (1 de cada 12 hilos) y a publicar hilos de naturaleza política sin relación con el 11-M (11 de cada 12). Las cifras son de Xluis, que ya hemos llegado a un punto que himbeztiga él sólo más que todo el blog de Luis del Pino. Que ya es vergüenza.
Esta vez, como Luis del Pino no puede estar sin opinar de todo, le ha dado por hacerlo sobre el caso de Eluana, la joven italiana cuyo caso, desgraciadamente, se ha convertido en campo de batalla político-religioso en Italia y, de rebote, en España.
Y vuelve a mostrar su desconocimiento, siendo generosos, o su maldad, siendo duros con él.
No voy, en este post, a defender la eutanasia. Ni eutanasia activa ni eutanasia activa, si como tal definimos la realización de una acción positiva que provoca la muerte del paciente (eutanasia activa) o dejar morir intencionadamente al paciente por omisión de cuidados o tratamientos que son necesarios y razonables (eutanasia pasiva)
Y no voy a defenderla porque voy a hablar de Eluana, y en su caso dejar de administrarle de manera artificial alimentación y comida, no es ni una ni otra.
Actualmente la complejidad cientifico-técnica de la Sanidad en el mundo occidental, junto con la sofisticación de los materiales electrónicos, informáticos, etc, de que se dispone, han avanzado tanto, que podríamos recibir a un enfermo en coma irreversible, por ejemplo por un accidente, un tumor maligno, una enfermedad terminal, etc, conectarlo a un respirador artificial, unas máquinas de diálisis, corazón artificial, circulación extracorpórea, máquinas de metabolización que sustituyeran al hígado, etc, vamos, podríamos estar manteniendo a dicha persona días, e incluso años. Muchos, muchos años.
En el escenario que plantea Luis del Pino, cualquier enfermo que llegase a un hospital, incluso con el cerebro medio deshecho por un traumatismo, no podría tener la posibilidad de que los médicos decidiesen lo que actualmente se llama limitación del esfuerzo terapéutico.
Antiguamente, el intento de mantener la vida del enfermo (vida mecánica) más allá de todo objetivo razonable, y aún contra la voluntad del paciente o familiares, se conocía como Encarnizamiento terapéutico y se definía como la aplicación de tratamientos inútiles; o, si son útiles, desproporcionadamente molestos o caros para el resultado que se espera de ellos.
Posteriormente se modificó el término por Obstinación terapéutica, pues los médicos que prolongaban la vida del enfermo moribundo mediante sondas y tubos, en un porcentaje altísimo y consolador, no pretendían causar ningún daño ni sufrimiento, sino que simplemente se obstinaban, más allá de lo comprensible, por alargar la vida.
Dense cuenta que el Encarnizamiento, u Obstinación terapéuticas, fue rechazada incluso por la Iglesia Católica, pues de alguna manera, mantener mediante sondas, tubos y máquinas al enfermo es de alguna manera jugar a Dios, tratando de prolongar una vida que tenía por naturaleza o accidente (imaginamos que figurando en los planes de Dios) un fin determinado.
Aún así, el término Obstinación terapéutica pareció peyorativo para unos médicos que no quuerían ser tratados de testarudos, aunque lo fuesen. Así que se ha acuñado el término Limitación del Esfuerzo Terapéutico, que se podría definir como "la decisión de restringir o cancelar algún tipo de medidas cuando se percibe una desproporción entre los fines y los medios del tratamiento, con el objetivo de no caer en la obstinación terapéutica".
Aquí habría que decidir si el acto de alimentar a Eluana es desproporcionado o no.
Un acto médico puede ser útil en determinadas ocasiones, pero fútil (no útil) en muchas otras. Un tratamiento no es obligatorio cuando no ofrece beneficio para el enfermo o es fútil. No obstante, es conveniente que los médicos tengan en cuenta que el uso de un procedimiento puede ser inapropiado en las siguientes circunstancias: a) Si es innecesario, es decir, cuando el objetivo deseado se pueda obtener con medios más sencillos. b) Si es inútil porque el paciente está en una situación demasiado avanzada para responder al tratamiento. c) Si es inseguro porque sus complicaciones sobrepasan el posible beneficio. d) Si es inclemente porque la calidad de vida ofrecida no es lo suficientemente buena para justificar la intervención. e) Si es insensato porque consume recursos de otras actividades que podrían ser más beneficiosas.
Dejemos aparte el último apartado, el del consumo de recursos, puesto que en Italia se goza de un nivel de vida suficiente como para dar estos recursos a muchos, muchos enfermos como Eluana, aunque si consideramos la totalidad de nuestro mundo, sería discutible si se tiene derecho a malgastar recursos en actos inútiles mientras medio planeta perece de hambre, SIDA y otras enfermedades. pero no vamos a debatir esto aquí.
Demos por sentado también que el debate sería completamente distinto, en realidad no existiría, si la voluntad del enfermo o sus familiares fuese la de continuar como hasta ahora. Sin embargo, Eluana no puede decirnos nada, y su padre, tutor legal, lleva la friolera de diez años luchando por que a su hija se le desconecte de las medidas extraordinarias que la mantienen con vida.
Y recalco el punto de las medidas extrraordinarias, porque es lo verdaderamente clave en este asunto. Los médicos, los agentes sociales, están obligados a alimentar, hidratar, suministrar la medicación y producir el estado de higiene necesario siempre que dichos cuidados se le puedan administrar por medios ordinarios y que no supongan mayor sufrimiento al paciente del beneficio esperado dada su enfermedad y el pronóstico que le espera.
De lo contrario, tales cuidados no son éticamente obligatorios. Lo que no quiere decir que no deban dárselos, ojo. Quiere decir que no son obligatorios. En el caso de una enfermedad irreversible, termional, sin esperanzas razonables de mejorías, el paciente, o familia en su caso, lo desean, pueden rechazar la administración de alimentación por sonda, las operaciones quirurgicas, la colocación de catéteres necesarios para prolongar la vida sin una esperanza vieble.
En el caso de Eluana, la alimentación se ha realizado, según leo, por sonda nasogástrica. ¿Han llevado alguna? Es un procedimiento doloroso. Tanto que, cuando el paciente está mínimamente consciente, se la quita, se la arranca. En el caso de Eluana, dado que su estado conciencia es nulo, no veo por ningún lado que se la intente quitar. Lo que no quiere decir que la sonda no provoque ulceraciones en el esófago. Bueno, pues dichas sondas duran de uno a tres meses, dependiendo del material de que están hechas (y si no se obstruye o arranca) Quiere decir que Eluana ha sido sometida desde sua ccidente a un buen centenar de cambios de sónda. Desde que su padre quiso evitarle la prolongación de su estado vegetativo, unas sesenta. Y no hablño del tamaño de la sonda, porque no sé cuál lleva actualmente. Pero apuesto a que, al menos hasta hace unos pocos años, llevaba sondas gruesas como trancos, como las que se colocaban en España hasta hace unos 7 años
Seguramente, aunque no lo leo, llevará o habrá llevado durante gran parte de su estancia, sondas vesicales. Lo mismo. Duran de uno a tres meses, cambierlo es menos molesto que las nasogástricas, pero... bueno, ya saben lo que quiero decir.
Los cuidados que se le han dado incluyen cambios posturales cada dos a cuatro horas. para un cuerpo en la situación de Eluana, que poco a poco va aumentando en espasticidad y rigidez, supondrían dolores insufribles si tuviera un mínimo de conciencia. A pesar de los cambios posturales, y desde luego si no se hacen bien, aparecen úlceras por presión en el cuerpo, dolorosas,, malolientes (es carne muerta)... no sigo.
Afortunadamente, Eluana no parece sufrir todos estos dolores que relato. Y no lo parece porque, desgraciadamente, su cerebro está en una situación ya más allá del dolor. Si no lo estuviera, las decenas de cambios de sonda, los cambios posturales, etc, le habrían ocasionado un intenso dolor, y los médicos lo sabrían.
La maldad o desconocimiento de Luis del Pino le lleva a decir que a "Eluana la van a dejar morir de hambre y sed". No es verdad.
En primer lugar, nadie se muere de hambre ni sed. Puedes morir de distintos procesos relacionados con la inanición o deshidratación, pero no de hambre ni sed, que son síntomas. petro Eluana no se muere de eso. Se muere de un proceso irreversible y terminal que impide su alimentación por vías ordinarias.
Para tranquilidad de todo el mundo, Eluana no tiene hambre. En esta situación, el centro del hambre del hipotálamo, que es mucho menos sensible que el del dolor, no registra nada. piensen en el hambre y en una patada en un centro muy doloroso ¿a que se les ha ido el hambre? Pues, aunque es una burda explicación, entiendan que si Eluana no es capaz de sentir dolor, menos sentirá el hambre.
En cuanto a la sed, pasa un casio parecido, con la añadidura que la sed está más relacionada con la humidificación de la boca que con la hidratación de todo el cuerpo. Es decir, unos cuidados adecuados de la boca, aque no xplicaré aquí quitan la sed. Pensen en alguien que habla mucho y se le seca la boca. ¿A que tiene sed? Sí, aunque esté bien hidratado.
Para terminar, decir que los médicos de Udine, para cubrir cualquier posibilidad de sufrimiento, decidieron aplicarle sedantes a Eluana. Cosa que no estoy seguro de que se le hayan aplicado en el hospital donde se le atendía hasta ahora. Del pino, en su infinita maldad, dice que eso es prueba de que va a sufrir.
Veamos, Del Pino. Si crees que va a sufrir ahora ¿no hubiera sufrido más en los centenares de cambios de sondas vesical, nasogátrica, que se le han hecho? ¿Consta que las monjitas que la cuidaban le aplicaran sedantes por prescripción facultativa?. Puede que sí, pero permitanme dudarlo. En muchos hospitales existe la creencia de que a estos enfermos no les duele ninguna barbaridad que hagamos a su cuerpo... hasta que les retiramos la sonda
Esta vez, como Luis del Pino no puede estar sin opinar de todo, le ha dado por hacerlo sobre el caso de Eluana, la joven italiana cuyo caso, desgraciadamente, se ha convertido en campo de batalla político-religioso en Italia y, de rebote, en España.
Y vuelve a mostrar su desconocimiento, siendo generosos, o su maldad, siendo duros con él.
No voy, en este post, a defender la eutanasia. Ni eutanasia activa ni eutanasia activa, si como tal definimos la realización de una acción positiva que provoca la muerte del paciente (eutanasia activa) o dejar morir intencionadamente al paciente por omisión de cuidados o tratamientos que son necesarios y razonables (eutanasia pasiva)
Y no voy a defenderla porque voy a hablar de Eluana, y en su caso dejar de administrarle de manera artificial alimentación y comida, no es ni una ni otra.
Actualmente la complejidad cientifico-técnica de la Sanidad en el mundo occidental, junto con la sofisticación de los materiales electrónicos, informáticos, etc, de que se dispone, han avanzado tanto, que podríamos recibir a un enfermo en coma irreversible, por ejemplo por un accidente, un tumor maligno, una enfermedad terminal, etc, conectarlo a un respirador artificial, unas máquinas de diálisis, corazón artificial, circulación extracorpórea, máquinas de metabolización que sustituyeran al hígado, etc, vamos, podríamos estar manteniendo a dicha persona días, e incluso años. Muchos, muchos años.
En el escenario que plantea Luis del Pino, cualquier enfermo que llegase a un hospital, incluso con el cerebro medio deshecho por un traumatismo, no podría tener la posibilidad de que los médicos decidiesen lo que actualmente se llama limitación del esfuerzo terapéutico.
Antiguamente, el intento de mantener la vida del enfermo (vida mecánica) más allá de todo objetivo razonable, y aún contra la voluntad del paciente o familiares, se conocía como Encarnizamiento terapéutico y se definía como la aplicación de tratamientos inútiles; o, si son útiles, desproporcionadamente molestos o caros para el resultado que se espera de ellos.
Posteriormente se modificó el término por Obstinación terapéutica, pues los médicos que prolongaban la vida del enfermo moribundo mediante sondas y tubos, en un porcentaje altísimo y consolador, no pretendían causar ningún daño ni sufrimiento, sino que simplemente se obstinaban, más allá de lo comprensible, por alargar la vida.
Dense cuenta que el Encarnizamiento, u Obstinación terapéuticas, fue rechazada incluso por la Iglesia Católica, pues de alguna manera, mantener mediante sondas, tubos y máquinas al enfermo es de alguna manera jugar a Dios, tratando de prolongar una vida que tenía por naturaleza o accidente (imaginamos que figurando en los planes de Dios) un fin determinado.
Aún así, el término Obstinación terapéutica pareció peyorativo para unos médicos que no quuerían ser tratados de testarudos, aunque lo fuesen. Así que se ha acuñado el término Limitación del Esfuerzo Terapéutico, que se podría definir como "la decisión de restringir o cancelar algún tipo de medidas cuando se percibe una desproporción entre los fines y los medios del tratamiento, con el objetivo de no caer en la obstinación terapéutica".
Aquí habría que decidir si el acto de alimentar a Eluana es desproporcionado o no.
Un acto médico puede ser útil en determinadas ocasiones, pero fútil (no útil) en muchas otras. Un tratamiento no es obligatorio cuando no ofrece beneficio para el enfermo o es fútil. No obstante, es conveniente que los médicos tengan en cuenta que el uso de un procedimiento puede ser inapropiado en las siguientes circunstancias: a) Si es innecesario, es decir, cuando el objetivo deseado se pueda obtener con medios más sencillos. b) Si es inútil porque el paciente está en una situación demasiado avanzada para responder al tratamiento. c) Si es inseguro porque sus complicaciones sobrepasan el posible beneficio. d) Si es inclemente porque la calidad de vida ofrecida no es lo suficientemente buena para justificar la intervención. e) Si es insensato porque consume recursos de otras actividades que podrían ser más beneficiosas.
Dejemos aparte el último apartado, el del consumo de recursos, puesto que en Italia se goza de un nivel de vida suficiente como para dar estos recursos a muchos, muchos enfermos como Eluana, aunque si consideramos la totalidad de nuestro mundo, sería discutible si se tiene derecho a malgastar recursos en actos inútiles mientras medio planeta perece de hambre, SIDA y otras enfermedades. pero no vamos a debatir esto aquí.
Demos por sentado también que el debate sería completamente distinto, en realidad no existiría, si la voluntad del enfermo o sus familiares fuese la de continuar como hasta ahora. Sin embargo, Eluana no puede decirnos nada, y su padre, tutor legal, lleva la friolera de diez años luchando por que a su hija se le desconecte de las medidas extraordinarias que la mantienen con vida.
Y recalco el punto de las medidas extrraordinarias, porque es lo verdaderamente clave en este asunto. Los médicos, los agentes sociales, están obligados a alimentar, hidratar, suministrar la medicación y producir el estado de higiene necesario siempre que dichos cuidados se le puedan administrar por medios ordinarios y que no supongan mayor sufrimiento al paciente del beneficio esperado dada su enfermedad y el pronóstico que le espera.
De lo contrario, tales cuidados no son éticamente obligatorios. Lo que no quiere decir que no deban dárselos, ojo. Quiere decir que no son obligatorios. En el caso de una enfermedad irreversible, termional, sin esperanzas razonables de mejorías, el paciente, o familia en su caso, lo desean, pueden rechazar la administración de alimentación por sonda, las operaciones quirurgicas, la colocación de catéteres necesarios para prolongar la vida sin una esperanza vieble.
En el caso de Eluana, la alimentación se ha realizado, según leo, por sonda nasogástrica. ¿Han llevado alguna? Es un procedimiento doloroso. Tanto que, cuando el paciente está mínimamente consciente, se la quita, se la arranca. En el caso de Eluana, dado que su estado conciencia es nulo, no veo por ningún lado que se la intente quitar. Lo que no quiere decir que la sonda no provoque ulceraciones en el esófago. Bueno, pues dichas sondas duran de uno a tres meses, dependiendo del material de que están hechas (y si no se obstruye o arranca) Quiere decir que Eluana ha sido sometida desde sua ccidente a un buen centenar de cambios de sónda. Desde que su padre quiso evitarle la prolongación de su estado vegetativo, unas sesenta. Y no hablño del tamaño de la sonda, porque no sé cuál lleva actualmente. Pero apuesto a que, al menos hasta hace unos pocos años, llevaba sondas gruesas como trancos, como las que se colocaban en España hasta hace unos 7 años
Seguramente, aunque no lo leo, llevará o habrá llevado durante gran parte de su estancia, sondas vesicales. Lo mismo. Duran de uno a tres meses, cambierlo es menos molesto que las nasogástricas, pero... bueno, ya saben lo que quiero decir.
Los cuidados que se le han dado incluyen cambios posturales cada dos a cuatro horas. para un cuerpo en la situación de Eluana, que poco a poco va aumentando en espasticidad y rigidez, supondrían dolores insufribles si tuviera un mínimo de conciencia. A pesar de los cambios posturales, y desde luego si no se hacen bien, aparecen úlceras por presión en el cuerpo, dolorosas,, malolientes (es carne muerta)... no sigo.
Afortunadamente, Eluana no parece sufrir todos estos dolores que relato. Y no lo parece porque, desgraciadamente, su cerebro está en una situación ya más allá del dolor. Si no lo estuviera, las decenas de cambios de sonda, los cambios posturales, etc, le habrían ocasionado un intenso dolor, y los médicos lo sabrían.
La maldad o desconocimiento de Luis del Pino le lleva a decir que a "Eluana la van a dejar morir de hambre y sed". No es verdad.
En primer lugar, nadie se muere de hambre ni sed. Puedes morir de distintos procesos relacionados con la inanición o deshidratación, pero no de hambre ni sed, que son síntomas. petro Eluana no se muere de eso. Se muere de un proceso irreversible y terminal que impide su alimentación por vías ordinarias.
Para tranquilidad de todo el mundo, Eluana no tiene hambre. En esta situación, el centro del hambre del hipotálamo, que es mucho menos sensible que el del dolor, no registra nada. piensen en el hambre y en una patada en un centro muy doloroso ¿a que se les ha ido el hambre? Pues, aunque es una burda explicación, entiendan que si Eluana no es capaz de sentir dolor, menos sentirá el hambre.
En cuanto a la sed, pasa un casio parecido, con la añadidura que la sed está más relacionada con la humidificación de la boca que con la hidratación de todo el cuerpo. Es decir, unos cuidados adecuados de la boca, aque no xplicaré aquí quitan la sed. Pensen en alguien que habla mucho y se le seca la boca. ¿A que tiene sed? Sí, aunque esté bien hidratado.
Para terminar, decir que los médicos de Udine, para cubrir cualquier posibilidad de sufrimiento, decidieron aplicarle sedantes a Eluana. Cosa que no estoy seguro de que se le hayan aplicado en el hospital donde se le atendía hasta ahora. Del pino, en su infinita maldad, dice que eso es prueba de que va a sufrir.
Veamos, Del Pino. Si crees que va a sufrir ahora ¿no hubiera sufrido más en los centenares de cambios de sondas vesical, nasogátrica, que se le han hecho? ¿Consta que las monjitas que la cuidaban le aplicaran sedantes por prescripción facultativa?. Puede que sí, pero permitanme dudarlo. En muchos hospitales existe la creencia de que a estos enfermos no les duele ninguna barbaridad que hagamos a su cuerpo... hasta que les retiramos la sonda
La mentira tiene las patas cortas, pero calza zancos al lado de las exclusivas conspiracionistas
