24-02-2009, 20:21:39
Pues estamos de acuerdo en bastantes cosas. A mí tampoco me gusta nada la institución del jurado, aunque en España es en la práctica algo casi residual. Y casos como el que menciona Arautiam me hacen lamentar que no lo sea más todavía.
Y también creo que hay gente que no es reinsertable, así que lo mejor es tenerlos recluidos para siempre.
Pero es triste que siempre que surge un caso de estos que conmocionan a la opinión pública, haya gente dispuesta a hacer creer que ocurren porque las penas son muy blanditas, que lo que hace falta es mano dura, y bla, bla, bla. Y eso es sencillamente falso: la mayoría de los crímenes que más nos repugnan son imprevisibles e inevitables; han ocurrido siempre, y no hay Código Penal que los prevenga.
Pensando en los asesinatos de Mari Luz y Marta del Castillo, me he acordado de que en mis tiempos universitarios ocurrieron, con pocos meses de diferencia, dos crímenes que son casi un calco de estos últimos:
Un ex-alumno mata a una profesora de la que estaba enamorado
Un pederasta secuestra y asesina a una ñina en Punta Umbría
Supongo que pocos os acordaréis de ellos, ya que entonces no existía la telebasura para dar la matraca durante semanas con estos asuntos. Yo mismo los recuerdo por razones azarosas: conocía al asesino de la profesora (era el hermano mayor de un amigo mío de la infancia); un compañero de clase era vecino de la niña asesinada en Punta Umbría. Creo que cualquiera puede alargar fácilmente la lista con crímenes semejantes.
Y desde aquella época ha cambiado el Código Penal, y además el nuevo ha sido reformado para endurecer aún más las condenas.
Y también creo que hay gente que no es reinsertable, así que lo mejor es tenerlos recluidos para siempre.
Pero es triste que siempre que surge un caso de estos que conmocionan a la opinión pública, haya gente dispuesta a hacer creer que ocurren porque las penas son muy blanditas, que lo que hace falta es mano dura, y bla, bla, bla. Y eso es sencillamente falso: la mayoría de los crímenes que más nos repugnan son imprevisibles e inevitables; han ocurrido siempre, y no hay Código Penal que los prevenga.
Pensando en los asesinatos de Mari Luz y Marta del Castillo, me he acordado de que en mis tiempos universitarios ocurrieron, con pocos meses de diferencia, dos crímenes que son casi un calco de estos últimos:
Un ex-alumno mata a una profesora de la que estaba enamorado
Un pederasta secuestra y asesina a una ñina en Punta Umbría
Supongo que pocos os acordaréis de ellos, ya que entonces no existía la telebasura para dar la matraca durante semanas con estos asuntos. Yo mismo los recuerdo por razones azarosas: conocía al asesino de la profesora (era el hermano mayor de un amigo mío de la infancia); un compañero de clase era vecino de la niña asesinada en Punta Umbría. Creo que cualquiera puede alargar fácilmente la lista con crímenes semejantes.
Y desde aquella época ha cambiado el Código Penal, y además el nuevo ha sido reformado para endurecer aún más las condenas.
