04-03-2009, 11:04:02
Viana, una cosa es que apliquemos una pena mayor o menor al delincuente dependiendo de a qué grupo social pertenezca (una filosofía muy discutible pero que se puede defender con coherencia, como tú haces) y otra que nos pasemos por el forro la presunción de inocencia e invirtamos la carga de la prueba para los acusados de determinados delitos. Lo que a mi juicio más sangra de esta ley es que el mero testimonio de la denunciante tenga valor probatorio. Así nos convertimos en una Santa Inquisición que actúa en nombre de una torcida interpretación de la igualdad entre sexos. Es que si yo me planto en comisaría jurando que he oído al vecino amenazar a su mujer lo meto en un lío del que le va a costar salir. Aunque no haya otra prueba contra él que mi testimonio. Y aunque mi denuncia obedezca, simplemente, a que me quiero quedar con su plaza de garaje.
