05-03-2009, 13:53:00
Antes de que se pase, decir que yo, como Arautiam, tampoco estoy de acuerdo con que un asesinato por motivaciones terroristas sea más castigado que el mismo hecho (por ejemplo, pegarle un tiro a uno) por motivos económicos, o crapulosos.
hace unos meses pnía yo por aquí un editorial de "El Mundo" en que se "lamentaba" de que un "cachorro" de HB no podría ir a la cárcel por no poder ser juzgado por la nueva (por entonces ) ley antiterrorista. En la información que recogía "El Mundo" se nos decía que los indicios que recogiera la policía en el lugar de los hechos eran válidos sin necesidad de estar ordenados o autorizados por un juez, y se consideraba suficiente prueba de haber sido causante de los destrozos producidos (era un caso de "kale borroka") encontrar ADN del sujeto en un escupitajo en el Casco Viejo de San Sebastián, en una de las muchas calles que se vieron afectados por los disturbios.. Es decir, la simple seguridad de haber estado por allí cuando sucedieron los hechos, sin ningún testigo que le viera, sin confesión, sin huellas en las armas que recogió la policía, añadido a la pertenencia probada a un grupo violento, era motivo suficiente de condena.
Puede argüirse que el problema no es la Ley, sino la interpretanción que le daba "El Mundo", o que le pueden dar los jueces. Pero deberíamos pensar si una Ley que permite estos abusos no debería ser reformada.
De la misma manera, y sin negar la importancia del problema, la solución que se le ha dado ha sido mediatizada por la carga mediática del asunto. Anualmente mueren más niños objeto de malos tratos que mujeres. También mueren muchos ancianos objeto de malos tratos (y en este caso el subdiagnóstico, la falta de conocimiento de muchos casos de maltrato, es tremenda) y, sin embargo, la repercusión mediática de los casos de violencia contra la mujer han sido mucho mayor.
Yo creo que, efectivamente, era prioritario aumentar las medidas de prevención y, por supuestol, el castigo de los culpables. por mi, a un agresor reincidente y recalcitrante, que no logra reinsertarse, como si decidís encerrarle y tirar la llave. Pero la Ley actual permite una inversión de la carga de la prueba terriblemente injusta.
Si es difícil demostrar que te han pegado, mucho más lo es demostrar que no has pegado a alguien. Nosotros sabemos de esas acusaciones conspiracionistas contra los miembros y cuerpos de seguridad del Estado que han costado tanto de desbaratar y que, impunemente, aún colean en determinados medios conspirativos.
Y desmontar un infundio para un sujeto particular es casi imposible. La mera denuncia supone un extrañamiento del domicilio conyugal, con lo que hay que buscar y pagar otro domicilio (mientras suele tener que seguir pagando el piso común, pensiones alimenticias,etc) una estigmatización social marcada, una amenaza de prisión para el supuesto agresor...
Por supuesto, si es culpable, se lo merece. Allá él. Pero ¿y los inocentes?
Imaginemos que, tras el nazismo, cualquier denuncia de unjudío contra un ciudadano alemás hubiera gozado de la credibilidad de los jueces, aún sin pruebas, y se hubiese emprendido una seriue de medidas contra el "supuesto agresor": alejamiento, pago de indemnizaciones por adelantado... Lo mismo para cualquier ejemplo de situación injusta que os imaginéis, desde la dsicriminación contra los gitanos, hasta la persecución religiosa en España contra las confesiones no católicas.
Y, por otro lado, la banalización de la "violencia machista" hasta el punto de considerar "agresión machista" a cualquier palabra malsonante, desabrida o considerada insultante por una pareja, también me parece una injusticia. En una discusión de pareja, muchas veces la otra parte también grita, insulta, pega o araña. De hecho, en ocasiones, en una pareja en vista de separación, un miembro de la pareja puede comenzar una agresión verbal, o física (un bofetón, una patada, un insulto) para desencadenar la respuesta del contrario, en la seguridad de que las medidas de la Ley de Violencia de Género le van a poner en una tremenda indefensión.
Y, por último, es cierto que no todas las agresiones de hombres contra su pareja se pueden encuadrar en la "violencia machista". En parejas de alcohólicos, y drogadictos (donde, estadísticamente, se producen muchas agresiones) el combate por una dosis, un trago, o echar mano del dinero de la pensión antes que el otro, desencadenan en muchas ocasiones agresiones mutuas. ¿Por qué castigar más a uno que a otro? ¿Por qué dar la razón a una parte en perjuicio de la otra?
TELÉFONO CONTRA LA VIOLENCIA DE GÉNERO: 016
hace unos meses pnía yo por aquí un editorial de "El Mundo" en que se "lamentaba" de que un "cachorro" de HB no podría ir a la cárcel por no poder ser juzgado por la nueva (por entonces ) ley antiterrorista. En la información que recogía "El Mundo" se nos decía que los indicios que recogiera la policía en el lugar de los hechos eran válidos sin necesidad de estar ordenados o autorizados por un juez, y se consideraba suficiente prueba de haber sido causante de los destrozos producidos (era un caso de "kale borroka") encontrar ADN del sujeto en un escupitajo en el Casco Viejo de San Sebastián, en una de las muchas calles que se vieron afectados por los disturbios.. Es decir, la simple seguridad de haber estado por allí cuando sucedieron los hechos, sin ningún testigo que le viera, sin confesión, sin huellas en las armas que recogió la policía, añadido a la pertenencia probada a un grupo violento, era motivo suficiente de condena.
Puede argüirse que el problema no es la Ley, sino la interpretanción que le daba "El Mundo", o que le pueden dar los jueces. Pero deberíamos pensar si una Ley que permite estos abusos no debería ser reformada.
De la misma manera, y sin negar la importancia del problema, la solución que se le ha dado ha sido mediatizada por la carga mediática del asunto. Anualmente mueren más niños objeto de malos tratos que mujeres. También mueren muchos ancianos objeto de malos tratos (y en este caso el subdiagnóstico, la falta de conocimiento de muchos casos de maltrato, es tremenda) y, sin embargo, la repercusión mediática de los casos de violencia contra la mujer han sido mucho mayor.
Yo creo que, efectivamente, era prioritario aumentar las medidas de prevención y, por supuestol, el castigo de los culpables. por mi, a un agresor reincidente y recalcitrante, que no logra reinsertarse, como si decidís encerrarle y tirar la llave. Pero la Ley actual permite una inversión de la carga de la prueba terriblemente injusta.
Si es difícil demostrar que te han pegado, mucho más lo es demostrar que no has pegado a alguien. Nosotros sabemos de esas acusaciones conspiracionistas contra los miembros y cuerpos de seguridad del Estado que han costado tanto de desbaratar y que, impunemente, aún colean en determinados medios conspirativos.
Y desmontar un infundio para un sujeto particular es casi imposible. La mera denuncia supone un extrañamiento del domicilio conyugal, con lo que hay que buscar y pagar otro domicilio (mientras suele tener que seguir pagando el piso común, pensiones alimenticias,etc) una estigmatización social marcada, una amenaza de prisión para el supuesto agresor...
Por supuesto, si es culpable, se lo merece. Allá él. Pero ¿y los inocentes?
Imaginemos que, tras el nazismo, cualquier denuncia de unjudío contra un ciudadano alemás hubiera gozado de la credibilidad de los jueces, aún sin pruebas, y se hubiese emprendido una seriue de medidas contra el "supuesto agresor": alejamiento, pago de indemnizaciones por adelantado... Lo mismo para cualquier ejemplo de situación injusta que os imaginéis, desde la dsicriminación contra los gitanos, hasta la persecución religiosa en España contra las confesiones no católicas.
Y, por otro lado, la banalización de la "violencia machista" hasta el punto de considerar "agresión machista" a cualquier palabra malsonante, desabrida o considerada insultante por una pareja, también me parece una injusticia. En una discusión de pareja, muchas veces la otra parte también grita, insulta, pega o araña. De hecho, en ocasiones, en una pareja en vista de separación, un miembro de la pareja puede comenzar una agresión verbal, o física (un bofetón, una patada, un insulto) para desencadenar la respuesta del contrario, en la seguridad de que las medidas de la Ley de Violencia de Género le van a poner en una tremenda indefensión.
Y, por último, es cierto que no todas las agresiones de hombres contra su pareja se pueden encuadrar en la "violencia machista". En parejas de alcohólicos, y drogadictos (donde, estadísticamente, se producen muchas agresiones) el combate por una dosis, un trago, o echar mano del dinero de la pensión antes que el otro, desencadenan en muchas ocasiones agresiones mutuas. ¿Por qué castigar más a uno que a otro? ¿Por qué dar la razón a una parte en perjuicio de la otra?
TELÉFONO CONTRA LA VIOLENCIA DE GÉNERO: 016
La mentira tiene las patas cortas, pero calza zancos al lado de las exclusivas conspiracionistas
